La escalada militar rusa en Siria ejerce presión sobre Irán para que siga el ejemplo

Publicado el Por Arabia Watch (author), Mahan Abedin (author)

Lugar(es): Damasco, Teherán, Moscú

Caza de combate ruso Sukhoi T-50 durante una exibición aérea en la exposición militar internacional MAKS-2015 (fotografía: AFP)
Caza de combate ruso Sukhoi T-50 durante una exibición aérea en la exposición militar internacional MAKS-2015 (fotografía: AFP)


Según todos los informes, Rusia ha intensificado considerablemente su participación militar en Siria y desplegado equipos y personal en la fortaleza del régimen sirio en Latakia y alrededores. Incluso hay informes no confirmados (fotografías) sobre militares rusos desplegados en lugares tan distantes como Homs.

Estados Unidos y sus aliados han expresado su previsible preocupación sobre la escalada de Rusia ya que existe gran confusión y falta de claridad sobre las intenciones de Rusia.

El gobierno de Estados Unidos ha expresado públicamente su preocupación por las potenciales consecuencias imprevistas que pueden surgir de las acciones “paralelas” al combatir al grupo Estado Islámico (EI). Aunque no sea del todo mentira, estas preocupaciones no enmascaran la mayor preocupación de Estados Unidos, que es la posibilidad de una intervención militar rusa contra grupos rebeldes. En particular contra grupos que están siendo apoyados por occidente.

Otra pregunta mucho más interesante es qué efecto pueda tener el despliegue militar ruso sobre la estrategia iraní.  A pesar de compartir puntos de vista e intereses en Siria, Rusia e Irán no están coordinados sobre el terreno.

La importancia del despliegue militar ruso radica en que ya hace tiempo están luchando y muriendo militares de la República islámica en nombre del régimen sirio asediado. Las decisiones iraníes respecto al despliegue de Rusia pueden tener un profundo impacto en la dinámica del conflicto sirio.

 

Rusia en Siria

La escalada militar rusa en Latakia no es completamente nueva. En realidad, Rusia ha estado profundamente involucrada en el conflicto sirio desde el primer momento a principios de 2011.
Hasta ahora, la participación rusa ha tenido forma de un despliegue de Inteligencia que va mucho más allá del reconocido por Rusia en la base de Tartus. Efectivos militares rusos han estado desplegados alrededor de los puntos más importantes de conflicto. Incluso en la base en las montañas del sureste de Siria de Tel Al-Hara, que fue reportada como capturada por los rebeldes en octubre de 2014.

Según los informes, la creación de una base área en Latakia probablemente incluye el despliegue de cazas de combate rusos, lo que en esta etapa del conflicto conlleva un mensaje sobre todo psicológico: Es una inyección de moral para las fuerzas que luchan en Siria y envía una advertencia inequívoca a la alianza rebelde que domina zonas más al norte, en Idlib, y es dirigida por el Frente Al-Nusra, filial de Al-Qaeda en Siria.

El autodenominado "Ejército de la Conquista" encabezado por el Frente Al-Nusra, se ha visto impulsado tras su captura de Idlib a finales de marzo y más recientemente logró capturar la importante base aérea de Abu Al-Ḑuhūr en la misma provincia. Envalentonados por esas victorias significativas, Al-Nusra y sus aliados están a punto de lanzar una ofensiva en el corazón de Latakia, en Alwaite.

El despliegue ruso en Latakia envía un mensaje de intervención potencial, que podría incluir ataques aéreos contra posiciones del Frente Al-Nusra, en el caso de avance de los rebeldes en Latakia. Pero más allá de una posible intervención limitada en las provincias de Latakia e Idlib, es difícil prever un papel más amplio para las fuerzas rusas.

Dejando a un lado las características intensamente idiosincrásicas de los diversos campos de batalla de Siria, cualquier intervención rusa más allá de Latakia e Idlib, especialmente si se trata de operaciones de tierra, debe tener en cuenta la realidad de la guerra de desgaste y las altas tasas de víctimas resultantes.

En el frente político, la intervención rusa puede, como afirman Washington y sus aliados, complicar los intentos de llevar a las partes en conflicto a la mesa de negociaciones. Pero EE.UU. escasamente tiene autoridad moral para estas afirmaciones, en vista del hecho de que su propia intervención en Siria (aparentemente para combatir al EI) está diseñada para aumentar la influencia de los rebeldes y debilitar al gobierno sirio.  

 

Irán bajo presión

La República Islámica está luchando para renovar su estrategia en Siria, especialmente tras la racha de pérdidas y retrocesos del gobierno, no sólo en Idlib, sino aún más crucial, en los alrededores de Damasco y en las zonas fronterizas con el Líbano.

La estrategia más evidente de Irán en la lucha por Zabadani (al noroeste de Damasco) no parece estar llegando a ninguna parte; el aliado libanés de Irán, Hezbolá, ha estado intentando durante dos meses arrebatarle el control a los rebeldes de la zona, que tiene una situación estratégica. Zabadani se encuentra en una ruta de abastecimiento crucial que lleva hasta el bastión de Hezbolá en el Valle de Bekaa libanés. Todas ellas zonas que Irán está luchando para asegurarlas con uñas y dientes.

La excesiva dependencia de Irán a Hezbolá ha estirado a la organización libanesa hasta un punto cercano a la rotura en Siria y expuesto sus limitaciones de combate contra enemigos decididos como lo son los rebeldes sirios, incluyendo a Al-Nusra .

Mientras presiona simultáneamente por un proceso de paz, Irán es muy consciente de las dinámicas imperantes en la guerra en Siria, que es probable que se intensifiquen en los próximos meses.

A pesar de estar involucrado en todos los niveles del conflicto sirio, la contribución militar directa real de Irán es bastante modesta, encabezada por la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en realidad el número probable del despliegue allí es de sólo unos cientos. Sin embargo, varias decenas de agentes de la Fuerza Quds, incluidos altos mandos, han sido asesinados en los campos de batalla de Siria desde el año 2012.

Con las fuerzas armadas sirias y milicias aliadas lidiando con una crisis personal aguda, y con pocas posibilidades de cambiar el curso de la guerra a corto plazo, Irán podría verse obligado a aumentar de manera significativa su presencia militar.

Este despliegue será inevitable si los grupos rebeldes aumentan su poder en los alrededores de Damasco, planteando una grave amenaza para el centro de la ciudad. El colapso de Damasco y la erradicación efectiva del régimen sirio implicaría una presión intolerable en la región de Qalamoun y Alwaite en Latakia, territorio sectario-estratégico fundamental, que la República Islámica no puede permitirse el lujo de perder. Es prioritario para los despliegues militares iraníes en esta región, que se remontan a 1982 cuando el CGRI desplegó varios miles de sus mejores combatientes en el valle de Bekaa aparentemente para resistir la invasión israelí del Líbano.

En esta ocasión el CGRI bien puede considerar el despliegue de hasta 10.000 efectivos en los alrededores de Damasco. Las repercusiones políticas, diplomáticas y sectarias serían profundas, pero desde un punto de vista iraní, los riesgos y los costos son tolerables en vista de las alternativas.  

La escalada militar de Rusia -y la aceptación a regañadientes de Washington pese a sus ruidosas objeciones- ofrecen cobertura para un despliegue militar iraní considerable y confeso en Siria.

 

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