¿Por qué la República Islámica de Irán no ha colapsado?

Publicado el Por Shahir Shahidsaless (author), Arabia Watch (author)

Lugar(es): Teherán

Imagen publicada por la web oficial de Centro de Preservación y publicación de las Obras del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, en la cual saluda al comandante general de la Guardia Revolucionaria el general Mohammad Ali Jafari, durante una vi (fotografía: AFP)
Imagen publicada por la web oficial de Centro de Preservación y publicación de las Obras del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, en la cual saluda al comandante general de la Guardia Revolucionaria el general Mohammad Ali Jafari, durante una vi (fotografía: AFP)

 

Desde su creación en 1979, la República Islámica se ha enfrentado sin interrupción a amenazas internas y externas, algunas de ellas existenciales.

Estas amenazas han incluido una guerra de ocho años durante la invasión de Irak, la insurgencia armada kurda, intentos de golpe de Estado - el gobierno apenas escapó del golpe Nojeh en 1980 - revueltas populares masivas y esfuerzos subversivos extranjeros.

En 1979 la toma de la embajada estadounidense en Teherán y la posterior crisis de los rehenes provocó un cambio de la doctrina de Estados Unidos hacia el régimen. A partir de ese momento, los EE.UU. se basó en una combinación de, entre otras cosas, el apoyo a la guerra de Irak, la retirada de subvenciones, la imposición de sanciones, operaciones draconianas, y apoyo encubierto a grupos militantes. Algunos aspectos de las sanciones impuestas a Irán no tenían precedentes en la historia moderna.

Con el fin de incitar a la oposición interna en Irán, el New York Times informó que Estados Unidos dio apoyo y financiación a "las redes de exiliados iraníes dentro y fuera de Irán, y con la difusión de una estación de radio en el exilio que emite propaganda sobre el gobierno de Irán”.

A nivel nacional, el gobierno iraní se ha enfrentado a la lucha armada por parte de grupos militantes y étnicos - principalmente kurdos - y dos grandes levantamientos populares, uno en 1999 y otro en 2009. El último marcó el surgimiento del Movimiento Verde, considerado por Mohammad Ali (Aziz) Jafari, comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, como "una forma de amenaza más peligrosa que la guerra de ocho años".

A raíz de los disturbios de 2009, la entonces secretaria de Estados, Hillary Clinton dijo: "Detrás de las hechos, estamos haciendo mucho. Estamos haciendo mucho para empoderar realmente a los manifestantes sin entrometernos en el camino".

Así que ¿por qué entonces, a pesar de los intensos esfuerzos de fuerzas internas y externas, no se ha derrumbado el sistema? Hay cinco explicaciones.

 

Primera:  La represión

La oposición afirma que la represión, la intimidación y las penas de prisión severas han mantenido el sistema. Como claro ejemplo se refieren a la supresión forzosa de las manifestaciones masivas de 2009. Muchos fueron arrestados y recibieron largas penas de cárcel, y los dos líderes del movimiento han estado bajo arresto domiciliario desde 2010.

Sin embargo, el régimen del Shah, que fue derrocado por la revolución de 1979, y los regímenes comunistas de Europa del Este, los cuales utilizaron tácticas similares pero no pudieron sofocar las revueltas. Cada uno de ellos utilizó la fuerza bruta pero, aún así cayeron. Sin embargo, esto no ha sucedido en Irán. Así que debe haber otros factores que intervienen en el mantenimiento del sistema.

 

Segundo: La falta de alternativa

En los últimos 37 años, ningún líder de la oposición, ni de ninguna corriente política ha tratado de derrocar al régimen. Carisma, por supuesto, es un factor importante que ninguno de los líderes de la oposición ha tenido. Pero lo más importante, todos trataron de movilizar a la gente contra el gobierno pidiendo libertades sociales y políticas.

El Ayatolá Jomeini, líder de la revolución iraní, movilizó a las masas, centrándose en la justicia social y la defensa de los desamparados. Sí, "libertad", fue uno de los lemas centrales de la revolución iraní, pero no el único. Para bien o para mal, las masas vieron el sistema "islámico", como un sistema que cumplía con todos los aspectos de la justicia social en su sentido amplio, incluidos los económicos. El discurso del ayatolá Jomeini defendía a los kookh'neshinan (los que viven en casas muy pobres) contra los kakh'neshinan (los que viven en palacios).

Las convocatorias de libertad social y política pueden atraer a los urbanitas de clase media y clase media-alta, pero estas clases están poco dispuestas a hacer sacrificios peligrosos y duraderos, sobre todo cuando sus oponentes están listos para usar la fuerza bruta y están dispuestos a hacer sacrificios por sus creencias religiosas.

A modo de ejemplo, el Movimiento Verde no pudo hacer demandas económicas, lo que sugiere que su base social era la clase media y media-alta. El movimiento no buscaba justicia para los desfavorecidos y los pobres. Tal movimiento no puede ir tan lejos.

 

Tercero: Ninguna relación patrón-cliente con potencias extranjeras

El régimen iraní ha sido capaz de frustrar la dominación extranjera. Este fue uno de los principales frentes de un conflicto entre el ex Shah de Irán y la oposición, que argumentó que el Shah era un títere de Estados Unidos.


Cuarto: El sistema electoral


Las elecciones en Irán parecen un mecanismo para que la población imponga su voluntad, a pesar de las restricciones obvias. Las elecciones de 1997 y 2013 son ejemplos evidentes. Contra todas las predicciones de los expertos occidentales, dos moderados, Mohammad Khatami y Hassan Rouhani, fueron elegidos en una abrumadora victoria.


Quinto: Simpatizantes de base

Quien conserva la capacidad de resistencia del sistema son sus seguidores de base, los chiíes conservadores. No están disponibles cifras de votación transparente como para conocer exactamente cuántos se oponen al régimen y cuántos lo apoyan. Sin embargo, después de que las elecciones en 2009 dieron como ganador a Mahmoud Ahmadinejad, quien en ese momento representaba el campo conservador, Ken Ballen, presidente del Centro de Opinión ‘Terror Free Tomorrow’, que estudia las actitudes hacia el extremismo, y Patrick Doherty , de la New America Foundation, escribieron en el Washington Post: "Mientras que los informes en las noticias occidentales desde Teherán en los días previos a la votación retrataron a público iraní entusiasta acerca del principal oponente de Ahmadinejad, Mir Hossein Mousavi, nuestras encuestas en 30 provincias de Irán deban ventaja a Ahmadinejad".

Independientemente qué candidato obtenga la mayoría, la realidad es que la sociedad iraní está fragmentada entre las fuerzas de la tradición (conservadores) y la modernidad (los musulmanes liberales y laicos). También es una realidad que ambas facciones son grandes y no pueden ser ignoradas. Los conservadores apoyan el sistema de forma consistente y de todo corazón, en parte debido a sus creencias religiosas, y en parte porque disfrutan de ventajas de las que sus oponentes no disfrutan. Se consideran Khodio, información privilegiada, por el sistema, mientras que el resto se consideran nakhodi, o forastero. Estas fuerzas sociales están presentes en todos los niveles de la sociedad, desde las oficinas gubernamentales, a las escuelas, universidades y los complejos industriales.

En caso de agitación de la oposición, ellos, en especial grupos de jóvenes vigilantes, utilizarán la fuerza, así como grandes manifestaciones. Ellos, obviamente, tienen el apoyo del aparato de seguridad, la Guardia Revolucionaria y la policía. Esta fuerza es el elemento principal de la capacidad de resistencia de la República Islámica.

En pocas palabras, el papel del Islam en la movilización de la gente en Irán no debe ser subestimado. Como testimonio de este hecho, se puede ver un vídeo de la Ashura, un día solemne de luto por el martirio del Imam Hussein, tercer Imam chií, en el año 680 dc, que muestra el luto en todo el país en 2013.





Este artículo expresa la opinión del autor @SShahidSaless y no necesariamente refleja la línea editorial de esta publicación.

 

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