No en mi nombre

Publicado el Por David Hearst (author), Arabia Watch (author)

Lugar(es): Jerusalén

Primer ministro de Irsael, Benjamin Netanyahu, se dirige a líderes judíos internacionles en el 37º congeso Sionista en Jerusalén, el 20 de octubre de 2015 (fotografía: AFP)
Primer ministro de Irsael, Benjamin Netanyahu, se dirige a líderes judíos internacionles en el 37º congeso Sionista en Jerusalén, el 20 de octubre de 2015 (fotografía: AFP)

 

Para ser dos personas que inyectaron la cantidad justa de drama en la tarea de sacar adelante a dos niños en la posguerra en los suburbios del norte de Londres (" no es que esté comprando un submarino", se quejaba mi madre cuando la hacían esperar en una tienda), los recuerdos de mis padres sobre su infancia en la Viena nazi eran escasos y dispersos. Había poco sentido del drama en lo que era, por definición, una historia dramática.

El día en que, por ejemplo, un graffiti anti-nazi apareció en la pared exterior de la consulta dental de mi abuelo en el centro de moda de la ciudad, y los nazis obligaron al dentista judío a borrar la pintura embadurnada en la pared, con un cepillo de dientes.

Mi abuela me contó que  obligaron a su conserje a darle un cubo y una fregona y la obligaron a lavar varios tramos de escalones para llegar a su piso. Recuerdo la descripción intrigante y simpática de mi madre de su maestra de escuela primaria, una mujer desgarrada entre el cuidado de sus alumnos y su nazismo. Ella le dijo a sus alumnos judíos, “también sois mis hijos". Mi madre recuerda la inflexión en la palabra "también".

Ella cuenta que pronto se dio cuenta de que dos ingredientes habían desaparecido de su vida: La ira y los traumas. Mi padre, que se encontraba en una lista de activistas judíos y comunistas escapó por poco de la muerte a los 17 años. Pero no estaba enfadado por eso. Muchos años después, recuerda una reunión con Leni Riefenstahl, cineasta y fotógrafa de Hitler, quien dirigió  “El triunfo de la voluntad Olympia”. Él le dijo, "si tu novio se hubiera salido con la suya, yo habría sido una pantalla de lámpara".

Si la ira y el trauma siguen existiendo en algún lugar, viven en el Israel de Benjamin Netanyahu. Es ahora la incubadora de rabia judía israelí. Y lo que es más interesante; la cólera está creciendo y mutando. A medida que cada generación se vuelve más distante del Holocausto -sobre cuya memoria Israel afirma un monopolio estatal- el trauma y el miedo que genera crece.

Para un psicoterapeuta este proceso sería familiar. Se llama trauma de transferencia, por lo que el trauma experimentado por una generación se transfiere a otra. La transferencia o trauma transgeneracional aparece en muchas formas.

Está presente, por ejemplo, en la emoción generada por las palabras "nunca más". Comienza como, "nunca más los judíos se desnudarán y caminarán pasivamente a los hornos de gas".

Pero "nunca más" en la actualidad tiene un objetivo diferente. No son las personas que realmente participaron en la matanza a escala industrial -alemanes, polacos, letones o ucranianos occidentales- la ira de Israel no cae en los nacionalistas letones, que hasta hace poco celebraron su participación en las SS en un desfile anual.

Nadie, excepto los rusos, han visto una ceremonia de antorchas en la ciudad de Lviv en poder de 15.000 miembros de la Svoboda en honor a Stepan Bandera, quien dirigió la organización fascista de Nacionalistas Ucranianos. Las fuerzas de Bandera mataron a 90.000 polacos y muchos judíos entre 1943 y 1944. Los lazos de Israel y Ucrania son más estrechos que nunca.

La transferencia o herencia de la ira recae ahora en los palestinos.

Para establecer la narrativa de complicidad árabe en el sufrimiento judío, Israel ha utilizado en gran medida la experiencia de los judíos Mizrahi, que son de Irak, Egipto y el norte de África. Los judíos de Egipto estuvieron sujetos a oleadas de represión entre 1948 y 1967, las cuales estaban relacionadas con las guerras que Egipto luchó con Israel. En 1948 había entre 75 y 80 mil de ellos en Egipto. Hoy en día sólo hay ocho judíos egipcios que viven en El Cairo. Alrededor de un millón de judíos fueron obligados a huir del norte de África y Oriente Medio después de la creación de Israel.

Pero eso no es suficiente para esta rabia que todo lo consume. El martes, Benjamin Netanyahu, fue más allá, al afirmar que un palestino (el Gran Mufti de Jerusalén, Haj Amin Al-Husseini) fue quien inoculó la idea del exterminio de los judíos europeos en la mente de Hitler.

Netanyahu dijo al Congreso Sionista Mundial en Jerusalén: "Hitler no quería exterminar a los judíos en ese momento, quería expulsarlos. Y Haj Amin Al-Husseini fue a Hitler y le dijo: “Si los expulsas, van a venir todos aquí (a Palestina). Según Netanyahu, Hitler le preguntó: "¿Qué debo hacer con ellos entonces?", Y el muftí le dijo: “Quémalos”.  

Esto es un disparate histórico. Al-Husseini conoció a Hitler en noviembre de 1941. Heinrich Himmler encargó a los Einsatzgruppen matar a todos los judíos y comunistas en las tierras que Alemania había capturado de la Unión Soviética el 13 de marzo de ese año. Hermann Goering habló por primera vez de la "solución completa a la cuestión judía", el 31 de julio. 33.771 judíos fueron asesinados en Babi Yar en septiembre y la Operación Reinhard, para la construcción de los campos en Polonia comenzó en octubre.

La profesora Dina Porat, historiadora jefe del Yad Vashem, el Centro Mundial de Investigación del Holocausto, dio a entender que Netanyahu se había inventado la conversación, dijo a Haaretz que la reunión entre Hitler y Al-Husseini fue documentada sólo en términos generales y no había constancia de la presunta conversación citada por Netanyahu.

"El mufti no habló con Hitler en términos de "usted debe hacer esto", o "¿qué piensa usted de una solución definitiva? Tampoco hay constancia de que el muftí le dijera a Hitler "quémalos". Hitler nunca le preguntó a nadie qué hacer con los judíos ", dijo Porat. Hitler le dijo al muftí que iba a "'continuar con sus planes," lo que significa que él ya había comenzado, y desde luego no porque el muftí se lo haya pedido”, dijo Porat.

El líder sionista Isaac Herzog escribió en su página de Facebook: "Esta es una distorsión histórica peligrosa y exijo a Netanyahu corregirla de inmediato ya que minimiza el Holocausto, el nazismo y la responsabilidad de Hitler”.

Zehava Galon, líder de Meretz, dijo: "Tal vez los 33.771 judíos asesinados en Babi Yar, en septiembre de 1941 - dos meses antes de la reunión entre el Mufti y Hitler - deben ser exhumados y ser puestos al día de que los nazis no querían exterminarlos”.

El líder árabe de la Lista Conjunta, Ayman Odeh, acusó a Netanyahu de reescribir la historia con el fin de incitar contra el pueblo palestino. "Las víctimas del monstruo nazi, entre ellos millones de judíos, se han convertido en propaganda barata al servicio de rechazo de la paz. Netanyahu demuestra cada día lo peligroso que es para ambos pueblos, y lo tan lejos que está dispuesto a llegar para cimentar su gobierno y justificar sus políticas desastrosas”.

Netanyahu ya ha sido ampliamente condenado por no ser riguroso con los hechos del Holocausto anteriormente. Él utilizó su propio nombre para reclamar lo siguiente : "El intento de muchos de describir a los judíos como colonialistas extranjeros en su propia patria es una de las grandes mentiras de los tiempos modernos. En mi oficina, tengo un anillo con sello que me fue prestado por el Departamento de Antigüedades de Israel. El anillo fue encontrado junto al Muro de las Lamentaciones, pero data de hace unos 2.800 años, 200 años después que el rey David convirtiera Jerusalén en nuestra capital. El anillo es un sello de un funcionario judío, y tiene inscrito en él en hebreo su nombre: Netanyahu. Netanyahu Ben-Yoash. Ese es mi apellido".

No, no lo es. El padre de Benjamín, el historiador Benzion, nació en Varsovia bajo el nombre de Mileikowsky. Netanyahu es el nombre adoptado de la familia. Tampoco, para el caso es Hearst mi verdadero nombre. Mi padre tuvo que cambiarlo precipitadamente cuando su unidad estaba a punto de tomar parte en el desembarco en Salerno. El Ejército británico no podía tener un oficial en combate llamado Hirshtritt.

Netanyahu no es despistado. Él establece una conexión indisoluble y exclusiva entre los colonos sionistas y la tierra de Israel. De la misma manera, su propósito es romper cualquier conexión entre los palestinos y sus tierras. En comparación con 3.000 años de historia, son meros intrusos. Dijo que en el mismo discurso: "La conexión entre el pueblo judío y Jerusalén no se puede negar. El pueblo judío construyó Jerusalén hace 3.000 años y el pueblo judío está construyendo Jerusalén hoy. Jerusalén no es un asentamiento. Es nuestra capital ".

Todo, incluso la memoria de seis millones de muertos, es sumisa y subordinada a esta tarea. Él es realmente un hombre muy peligroso. Es tóxico para cualquier posible solución de este conflicto. Si los judíos de todo el mundo tienen intención de preservar en la memoria colectiva la historia de su espantosa profanación, deberían decirle (así como todos los israelíes que votan por esta gente): "No en nuestro nombre".

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