La clasificación de Hezbolá como organización terrorista es un ‘duro golpe’ para El Líbano

Publicado el Por Arabia Watch (author), Simona Sikimic (author)

Lugar(es): Beirut

Jóvenes libaneses se sientan debajo de los carteles de los líderes chiíes, incluído Hassan Nasrallah de Hezbolá ( (fotografía: AFP)
Jóvenes libaneses se sientan debajo de los carteles de los líderes chiíes, incluído Hassan Nasrallah de Hezbolá ( (fotografía: AFP)

 

El Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) declaró el miércoles al grupo libanés Hezbolá una organización "terrorista", lo que generó preocupación en el Líbano porque la rivalidad regional entre Irán y Arabia Saudí socave aún más la seguridad en el pequeño país mediterráneo.

El CCG de seis miembros dijo que se veía forzado a actuar porque el aliado de Irán, Hezbolá, participó en "acciones hostiles" y había tratado de "reclutar a jóvenes para cometer actos terroristas".

El secretario general del CCG, Abdullatif Al-Zayani dijo en un comunicado, que "los actos terroristas y la incitación en Siria, Yemen e Irak "amenazan la seguridad regional”.

Anteriormente Hezbolá se ha apresurado a rechazar las amenazas sobre potenciales sanciones extranjeras, pero bajo ese discurso duro, los analistas dicen que es probable que la iniciativa del CCG tenga consecuencias de largo alcance para el Líbano en su conjunto, que podrían debilitar su economía, ya anémica, y desestabilizar su frágil paz política.

"Hezbolá puede actuar como si no les importara, pero este es un duro golpe", dijo Makram Rabah, autor y periodista libanés, añadiendo que cualquier persona con vínculos con Hezbolá que tenga intereses en algún país del CCG evitará al grupo o se enfrentará a entrar en la lista negra.

Rabah dijo que la declaración permitiría a los países del CCG perseguir los sistemas de financiación y lavado de dinero de Hezbollah. A finales del año pasado, los bancos libaneses fueron los más afectadas cuando los EE.UU. impuso medidas drásticas contra el uso de sus servicios por parte de Hezbolá.

"La única manera de hacer realidad esto es declarar a un grupo una organización terrorista", dijo, "por lo tanto en el nivel micro y macro económico esto va a tener repercusiones directas sobre la economía libanesa, que ya está sufriendo”, dijo Rabah.

El anuncio del miércoles se produce una semana después de que cinco de los seis países del CCG impusieron restricciones de viajes a El Líbano, citando preocupaciones de seguridad.

La clasificación también se produce poco después que Arabia Saudí canceló $3 mil millones en ayuda militar al país, citando la creciente influencia de Hezbolá en el Estado.

El anuncio parece haber sido provocada por la actitud del ministro del Exterior libanés, Gibran Bassil. Bassil, que es miembro del Partido del Movimiento Patriótico Libre, alineado a Hezbolá, a mediados de febrero se negó a apoyar las resoluciones de Arabia Saudí contra Irán durante dos reuniones de los ministros de Exteriores árabes y musulmanes.

Christopher Davidson, profesor de la Universidad de Durham y especialista del Golfo, dijo que la medida supone un claro cambio en la estrategia de Arabia Saudí, que hasta ahora ha sido "apoyar a las instituciones formales e intentar ganar influencia sobre el gobierno y el Ejército con el fin de dejar de lado a Hezbolá".

El nuevo objetivo del Golfo, según Davidson, era lanzar un ataque múltiple sobre la economía libanesa, reduciendo  la lucrativa afluencia de turistas del Golfo y socavando la seguridad para que El Líbano parezca un país peligroso para los extranjeros.

"Es una forma de castigar al gobierno libanés y la élite política por no situarse más de cerca de la posición de Riad respecto a Irán y la región", dijo.

"Es más probable ahora que veamos un resurgimiento de los ataques islamistas suníes dirigidos contra Hezbolá y posiblemente contra posiciones del gobierno y el Ejército libaneses".

 

¿Por qué ahora?  

Nicholas Noe, el autor de Voz de Hezbolá: Las declaraciones de Hassan Nasrallah, dijo que la decisión era "otro ladrillo en la pared" para el grupo libanés. Ya ha sido considerado una organización terrorista por los EE.UU., y su ala militar también fue declarada un grupo terrorista por la Unión Europea en 2013.

Tal oposición dentro del CCG también podría afectar a las decenas de miles de libaneses que viven y trabajan en los países del Golfo, dijo Noe.

Líbano siempre ha sido dividido en líneas sectarias y la lealtad a su vecino más poderoso de Damasco. Sin embargo, desde la guerra en Siria ha aumentado la lealtad pero también lo han hecho muchas de las tensiones con Hezbolá, que ha enviado combatientes para apoyar al presidente sirio, Bashar Al-Asad, mientras que la oposición suní y el Partido ‘14 de marzo’ han apoyado a la oposición respaldada por Arabia Saudí.

La grieta se ha atribuido al estancamiento político en el país, con ambas partes sin ser capaces de ponerse de acuerdo sobre un nuevo candidato presidencial desde que Michel Suleiman dejó el cargo en 2014. A finales del año pasado el parlamento de El Líbano votó para extender su propio mandato hasta 2017 alegando motivos de seguridad vinculados a la guerra civil.

En el último año, sin embargo, el equilibrio parece haber cambiado a favor de Hezbolá, reflejando el éxito de Asad y sus aliados en Siria. El patrocinador de Hezbolá, Irán, ha resurgido de la nada tras la firma del acuerdo nuclear el año pasado con los EE.UU. y sus aliados internacionales.

Mientras que la posición de Irán se ha hecho más fuerte, el Golfo se ha debilitado, con las economías del CCG afectadas por la caída de los precios del petróleo y el costo de mantener los conflictos en el extranjero.

"En general, Hezbolá está en una posición en la que está empezando a sacudirse algunas de las limitaciones que se había puesto sobre sus hombros durante los últimos cuatro años”, dijo Noe, "se trata de retroceso para el creciente poder regional de Hezbolá y su confianza cada vez mayor también en el Líbano, pero con ello se deshace de limitaciones en la guerra de Siria".

Sin embargo, son pocos los que analistas cree que la declaración del CCG provocará un enfrentamiento similar a los observados en mayo de 2008, cuando Hezbolá marchó por las calles de Beirut.

"Mucho depende de cuánto quieran las monarquías de Arabia Saudí y del Golfo empujar a Hezbolá contra la pared. En mayo de 2008 los estadounidenses y sus aliados decidieron empujar a Hezbolá contra la pared y fue un desastre", dijo Noe. “Puede que las monarquías elijan hacer que exista una fuerte posibilidad de retroceso para Hezbolá, pero la diferencia esta vez es que hay un consenso más amplio para hacer frente a la desestabilización violenta en casa, debido a la desestabilización regional en curso”.

"Pero a diferencia de 2008 los suníes ya no están armando como sí lo estaban antes de mayo de 2008, y esto pone a Hezbolá en un aprieto, ya que ya no tienen a nadie con quien luchar y un matón siempre necesita a alguien contra quien pelear", dijo Rabah.

“En lugar de ello, se encuentran ahora en una posición en la que tienen que gobernar el Estado y tratar de encontrar algún tipo de compromiso”, dijo.

Las mismas fuerzas que están impulsando las divisiones en la región están ayudando a Líbano a estar juntos a pesar de la presión exterior.

"Qué dificultad entraña para Arabia y sus aliados presionar a sus aliados libaneses para que haya una ruptura es algo que queda por ver, pero incluso si quieren empujar a sus aliados hacia una ruptura, ellos tienen menos apoyo interno libanés para llevar a cabo algún movimiento principalmente debido a los mayores peligros que están al acecho en todo el Líbano y se ven como un peligro mucho mayor", dijo Noe.

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