Batalla judicial en Turquía: AKP 1 - Gülenistas 0

Publicado el Por Agencias / Arwa Desk (author), Al Monitor - Mustafa Akyol (author)

Lugar(es): Ankara


Hace un mes escribí en Al Monitor un artículo sobre “la próxima batalla para el sistema judicial turco”. Esta batalla fue librada el 12 de octubre y el ganador fue el gobierno, el Partido de laJusticia y el Desarrollo (AKP). El perdedor, al menos a los ojos de la mayoría, fue el antiguo aliado y ahora enemigo del AKP: el movimiento de Gülen y sus presuntas redes extendidas sobre el sistema judicial turco.

 La batalla en cuestión se libró en los comicios para elegir a los nuevos miembros de la Junta Suprema de Jueces y Fiscales (HSKY). Se trata del cuerpo que supervisa la asignación, promoción o inspección de todos los jueces y fiscales en Turquía. Es, en cierto sentido, el gobierno del poder judicial.

 Desde las enmiendas constitucionales de 2010, 10 de los 21 miembros del HSKY son elegidos mediante el voto directo de los jueces y fiscales a lo largo de Turquía, que son unas 15.000 personas. Los otros 11 puestos son designados por el ministro de justicia, su subsecretario, cuatro personas designadas por el presidente y algunas más designadas por otros altos cargos del poder judicial. Por lo tanto, el gobierno, y el presidente Recep Tayyip Erdogan, tendrían poder de decidir sobre la formación de la nueva estructura del HSKY. Aún así, también han considerado indispensable bloquear a los miembros del cercanos a Gülen (ya sean reales o presuntos) para que no ganasen los 10 asientos restantes de la junta.

 Esto es porque, en las semanas previas a las elecciones, el gobierno presentó una lista de candidatos al HSKY unidos bajo el lema “Unidad del Poder Judicial”. Uno de los portavoces dijo a la prensa que, si ellos resultaban elegidos, trabajarían en armonía con el ejecutivo. Una lista rival llamada “Yarsav”, por otro lado, reunía a jueces y fiscales de corte más laico y kemalista. Mientras tanto, los miembros proclives al “movimiento Gülen” en el seno del poder judicial entraron a la carrera denominándose como “independientes”.

 Cuando las urnas fueron abiertas la noche de las elecciones, el resultado fue claro: la Unidad del Poder Judicial tuvo una aplastante victoria, ganando 8 de los 10 asientos. Los independientes ganaron los dos restantes. Varias voces en la prensa turca confluyeron en la interpretación de estos hechos: El AKP ganó, el movimiento de Gülen perdió. No hay duda en que tanto Erdogan como el ministro de Justicia, Bekir Bozdag, se sintieron satisfechos con los resultados. “La nación ha ganado”, declaró Erdogan, tal y como siempre se manifiesta cada vez que gana unas elecciones.

 ¿Pero qué significan exactamente estos resultados? ¿Qué va a implicar esto para el comportamiento del sistema judicial turco en los próximos cuatro años?

 Lo cierto es que el movimiento de Gülen tendrá menos influencia en los asuntos judiciales. Ha habido especulaciones acerca de que en la antigua estructura del HSKY, 11 de los 21 miembros eran miembros del movimiento y han estado actuando de acuerdo a sus particulares prejuicios. Esto no supondrá un problema en el nuevo HSKY

 

 Mientras que esto debe ser contemplado como un paso atrás para el movimiento de Gülen, también debería ser tenido en cuenta como una bendición disfrazada. El movimiento tiene tantos puestos en la sociedad civil (colegios, prensa, organizaciones no gubernamentales, compañías) que perder su poder en el ámbito judicial (real, supuesto o exagerado) podría ayudar a reencauzar sus energías hacia estas áreas civiles y ponerle a salvo de los riesgos de la agitación política. Este es, el menos, mi granito de arena.

 ¿Pero qué significa el nuevo HSYK para Turquía? ¿Significa esto un adiós a la separación de poderes -la piedra angular de la democracia-? ¿Significa que el todopoderoso gobierno del AKP, que ya ha erosionado según sus críticos muchas formas de control del ejecutivo, crecerá aún más en poder y autoridad?

 Esto es lo que muchos temen, ahora que el nuevo HSYK está dominado por gente que prometió “trabajar en armonía con el ejecutivo”. Desde que estos miembros han sabido que poseen sus asientos con apoyo del gobierno, sigue el argumento, permanecerán serviles a este.

 Otros no están de acuerdo. Señalan que la mayoría de los miembros de la lista “Unidad en el Poder Judicial” que ganó las elecciones no son ni leales al AKP, ni conservadores religiosos. El AKP, según esta posición, tan solo ha reunido un diverso grupo de nacionalistas, socialdemócratas e incluso laicistas cuyo único punto en común es la oposición a los “gulenistas”. (Notablemente, el ganador con mayor número de votos ha sido Metin Yandirmaz, el fiscal jefe que fue “sospechoso” en la investigación “Ergenekon” sobre los extremistas laicos que supuestamente planeaban un levantamiento militar contra el gobierno de AKP.

 Veremos cuál de estas dos visiones será la verdadera. Pero es fácil decir incluso ahora que el presente método de elecciones para el HSYK es ciertamente imprudente. Tan solo contribuye a alimentar la politización del poder judicial, que debería ser un árbitro independiente no partidista entre los diferentes campos políticos.

 Para el futuro, se debe buscar un nuevo sistema de formación para el HSYK, uno que asegure que la junta no esté dominada por ninguno de los poderes políticos que pugnan en Turquía. Es muy difícil, por desgracia, hacer a estas fuerzas ponerse de acuerdo en cómo crear este tipo de sistema. Esto resulta especialmente justificado cuando uno de los bandos, el AKP, continúa ganando y creciendo ambiciosamente hacia la hegemonía, mientras que sus opositores se tornan más resentidos y reaccionarios.



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