Reajuste de Arabia Saudita: Distanciamiento de Egipto y acercamiento a Turquía

Publicado el Por Ahmed Al-Burai (author), Arabia Watch (author)

Lugar(es): Ankara, Turquía, El Cairo, Egipto, Riad, Arabia Saudita

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan muestra el camino al rey de Arabia Saudita, Salman bin Abdulaziz Al Saud  (fotografía: AFP)
El presidente turco Recep Tayyip Erdogan muestra el camino al rey de Arabia Saudita, Salman bin Abdulaziz Al Saud (fotografía: AFP)

 

En un Oriente Medio cambiante, hay que admitir que las alianzas y relaciones estratégicas una vez sólidas tienden a ser vulnerables y bastante inestables.

Desde 1929, las relaciones entre Arabia Saudita y Turquía han sufrido altibajos en función de sus orientaciones regionales e internacionales. Aunque hubieron prometedores signos a principios de este año de un florecimiento de las relaciones entre los dos países, es prematuro esperar que sus lazos se materialicen en una auténtica alianza, debido a la flagrante incompatibilidad de sus puntos de vista regionales que llegaron a un punto máximo en las secuelas de la Primavera Árabe.

De hecho, el presidente Recep Tayyip Erdogan reitera constantemente que el objetivo último de Turquía es anclar las relaciones estratégicas con Arabia Saudita por el bien de toda la región.

Por su parte, el rey Salman de Arabia Saudita afirma repetidamente que Turquía y Arabia Saudita miran en la misma dirección cuando se trata de Siria y que su país respalda decididamente la zona de exclusión aérea que Turquía pide para el país devastado por la guerra.

Pero en medio de ambos está Egipto, el principal impedimento para cualquier alianza estratégica sólida entre los dos países.

 

Divididos por Egipto

No es ningún secreto que la divergencia entre Turquía y Arabia Saudita alcanzó su punto máximo justo después del sangriento golpe militar en Egipto en julio de 2013. Arabia Saudita respaldó al régimen golpista financiera, económica y políticamente, mientras que Turquía se opuso fervientemente a la destitución del presidente elegido democráticamente.

Desde el intento de golpe de Estado en julio en Turquía, Erdogan ha proclamado sin descanso su postura inequívoca respecto a Egipto, diciendo repetidamente que nunca se dará la mano con el presidente de Egipto, Abdel Fattah Al-Sisi.

"Sisi es un golpista igual que los golpistas en Turquía, debido a que encabezó el golpe militar contra Mohamed Morsi, el presidente elegido por el pueblo", dijo Erdogan durante una entrevista con Al-Jazeera, inmediatamente después del intento de golpe frustrado en Turquía.

A pesar de los esfuerzos de Arabia Saudita para mediar en la reconciliación entre Turquía y Egipto, es bien sabido que las relaciones de Ankara con El Cairo siguen siendo frías.

En un gesto de buena voluntad en 2015, Turquía sugirió cuatro condiciones para una reconciliación con Egipto: Morsi debe ser liberado; las sentencias de muerte dictadas contra activistas políticos deben ser anuladas; todos los presos políticos deben ser liberados; y el veto dictatorial contra cualquier actividad política debe ser abolido. La sabiduría convencional nos dice que Sisi nunca aceptará esas condiciones, simplemente porque son inalcanzables.

A pesar de los desafíos, en los últimos meses, ha habido dos puntos de inflexión dramáticos que deben instar a Turquía y Arabia Saudita a trabajar mano a mano y enfrentarse juntos a la amenaza existencial inminente que puede poner en peligro sus intereses nacionales y su influencia en la región.

 

El factor Obama

En primer lugar, Estados Unidos ha dado la espalda a sus aliados suníes en la región. El gobierno de Obama ha rechazado en varias ocasiones iniciativas y propuestas regionales de Turquía. Estados Unidos, principal aliado de Turquía, ha pasado por alto completamente la intervención rusa en Siria y dejado a su aliado, Turquía, enfrentándose a la política hegemónica de Rusia.

Por otra parte, la estrategia de Washington para derrotar al grupo Estado Islámico le ha alejado de Turquía, en particular, la alianza de Estados Unidos con las milicias pro-kurdas sirias. Las tensiones entre Washington y Ankara han aumentado recientemente por el apoyo estadounidense al Partido de la Unión Democrática (PYD) en Siria a pesar de las repetidas advertencias de Turquía de que el grupo tiene lazos directos con la formación ilegalizada Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Las relaciones entre Estados Unidos y Arabia Saudita se han visto sacudidas hasta la médula después de la aprobación de la ley de Justicia contra los patrocinadores del terrorismo, conocida como ley JASTA, que permite a las familias de las víctimas del 9/11 denunciar a Arabia Saudita por su presunta participación en los ataques.

El abandono de Washington al depuesto presidente egipcio, Hosni Mubarak, a raíz de la Primavera Árabe molestó a los saudíes quienes comenzaron a considerar a Washington un aliado poco confiable. En su entrevista con Obama, Jeffrey Goldberg The Atlantic Magazine reveló que mucho antes de convertirse en presidente, Obama se había referido a los saudíes como "supuestos" aliados.

Además, el acercamiento entre Washington y Teherán que podría materializarse después del acuerdo nuclear es la peor pesadilla de Arabia Saudita y sólo ha empeorado las cosas.

Turquía y Arabia Saudita ya no son optimistas respecto a la administración de Obama, y el reposicionamiento de Washington no les deja otra opción que buscar alternativas y buscar nuevas alianzas.

La próxima administración estadounidense se encontrará en una poco envidiable posición cuando el nuevo presidente asuma el cargo en enero de 2017, principalmente porque la nave de los antiguos aliados de Estados Unidos ya puede haber zarpado.

 

La traición de Egipto

El segundo cambio dramático fue la ‘dolorosa puñalada’ de Egipto a Arabia Saudita. A principios de este mes, Egipto votó a favor de una resolución de Rusia sobre Siria, que instaba a un alto el fuego, pero sin hacer mención a detener los bombardeos en Alepo. Aunque no es el único movimiento reprochable que Egipto ha hecho, ha enfurecido seriamente a los saudíes.

Además de Siria, han surgido una serie de otros temas que han elevado la tensión entre El Cairo y Riad. Al comienzo de la intervención liderada por Arabia Saudita en Yemen, Riad esperaba que Egipto enviaría tropas de tierra como parte de su operación, sin embargo, El Cairo no lo ha hecho.

Sorprendentemente, Riad continuó con el flujo de miles de millones de dólares y buques de petróleo de todos modos y ha seguido manteniendo la debilitada economía de Egipto a flote.

Riad también se enfureció cuando las autoridades egipcias recibieron a representantes de los rebeldes hutíes de Yemen, pro-iraníes, en 2015. Sin embargo, parece que fue el voto sobre Siria la gota que colmó el vaso.

Desde la votación, el ministro saudí de Energía, Industria y Recursos minerales y presidente de Aramco, la compañía petrolera estatal de Arabia, Khalid Al-Falih, anunció que su empresa va a suspender sus envíos de petróleo a Egipto.

Un funcionario egipcio de inmediato anunció que Egipto había encontrado otras fuentes para reemplazar la ayuda de combustible de Arabia Saudita. Coincidiendo con estos hechos, el embajador saudí dejó El Cairo para un viaje de tres días a Riad poco después. Sin lugar a dudas, la salida del embajador en medio de la tensión después del voto a favor de la resolución de Rusia de El Cairo ante la ONU, da indicaciones claras de que la insatisfacción de los saudíes con el régimen egipcio está aumentando drásticamente.

Este torbellino de acontecimientos vienen meses después de que Egipto transfirió la soberanía de las islas estratégicamente situadas del Mar Rojo de Tirán y Sanafir a Arabia Saudita, alimentando las protestas callejeras en Egipto.

No es de extrañar que el régimen de la intimidación de Egipto, como haría cualquier mercenario, mantenga canales de comunicación con el régimen iraní, el enemigo principal de Arabia Saudita, como sustituto - o mejor dicho, como una estrategia de intimidación - para equilibrar las relaciones con Arabia Saudita.

 Y Arabia Saudita ha respondido. Apenas la semana pasada, los ministros de Asuntos Exteriores del Consejo de Cooperación del Golfo, denominaron al grupo FETO -dirigido por el clérigo turco Fethullah Gülen, que vive en un exilio autoimpuesto en Pennsylvania- una "organización terrorista" que subraya su apoyo a las recientes medidas del gobierno turco contra el grupo.
 
Los acontecimientos señalan un cambio radical en las relaciones bilaterales entre Turquía y el Consejo de Cooperación del Golfo y, en general, la tensión permanente entre El Cairo y Riad definitivamente podría conducir a un reajuste inevitable de las potencias regionales. Se espera que los ejes de influencia y los intereses sean recalibrados, y pronto.

 

Article rating:

datos de la votación

0 Respuesta(s) a “Reajuste de Arabia Saudita: Distanciamiento de Egipto y acercamiento a Turquía”

Dejar una respuesta