Turquía está en Mosul para proteger sus intereses, no con fines imperialistas

Publicado el Por Ahmed AlburaiAhmed Alburai (author), Monitor de Oriente (author)

MOSUL, IRAK,  Un extranjero hace el símbolo de la victoria después de ganar una batalla contra Daesh en Mosul
MOSUL, IRAK, Un extranjero hace el símbolo de la victoria después de ganar una batalla contra Daesh en Mosul

 

Los árabes han sido adoctrinados por largo tiempo en que los otomanos fueron invasores extranjeros que ocuparon sus tierras, mientras muchos turcos todavía piensan que “los árabes traicionaron a nuestros antepasados”. ¿Son nuestras clases de historia mera propaganda o verdades irrefutables?

“Me pregunto por qué hay gente que se ofende cuando digo que tanto Alepo como Mosul han sido nuestras en el pasado”, llegó a decir el presidente turco Recep Tayyip Erdogan recientemente. “Sólo estoy tratando de dar una lección de historia”. El primer ministro Binali Yildirim no se ha cansado de reiterar que “nunca hemos puesto nuestros ojos en la tierra de nadie, no tenemos ambiciones anexionistas sobre ninguno de nuestros territorios vecinos”.

Si se toman fuera de contexto, las palabras de Erdogan ofenderían definitivamente a los gobiernos y pueblos de toda la región. De hecho, ya han ofendido a Hassan Nasrallah, el secretario general de Hezbolá, que expresó sus quejas respecto a los comentarios de Erdogan, acusando al presidente turco de repetir estas declaraciones controvertidas de forma deliberada.

Junto al enfado de Nasrallah, y por extensión del régimen de Al-Assad en Siria, el gobierno central iraquí e Irán se pondrán aún más furiosos. Ankara se ha visto en una situación tensa con Bagdad debido a la participación de Turquía en la toma de la ciudad de Mosul, controlada por Daesh.

A comienzos de este mes, el primer ministro de Irak, Haider Al-Abadi advirtió a Turquía del riesgo de una “guerra regional” si ésta última no retiraba sus tropas desplazadas en el campo de Bashiqa. Erdogán censuró entonces a Al-Abadi, recordándole que debería “conocer sus límites” y afirmando que “Turquía no sigue las órdenes de otros. Las tropas turcas mantendrán sus posiciones hasta que Mosul sea liberada de las garras de Daesh”.

Sin embargo, durante su última visita relámpago a Turquía, el secretario de Defensa estadounidense Ash Carter declaró que Turquía e Irak habían alcanzado un principio de acuerdo en este asunto. En virtud de tal acuerdo, Turquía estaría capacitada para participar en la batalla en curso para liberar Mosul. Entender adecuadamente las perspectivas de Ankara y su motivación nos ayudará a eliminar las dudas sobre los comentarios de Erdogan.

 

No hay mal que por bien no venga

Parece que la purga masiva llevada a cabo tras el fallido golpe de Estado del pasado 15 de Julio desencadenó un movimiento en la política exterior turca destinado a superar su tendencia a actuar de forma vacilante. Los cambios radicales habidos en la política exterior turca no son más que una serie de suposiciones que necesitan de un análisis profundo.

Durante el intento de golpe de Estado, más de 300 ciudadanos turcos fueron asesinados, el Parlamento y el palacio presidencial fueron atacados y se puso en riesgo la soberanía del país. Turquía estuvo a punto de convertirse en una nación que se tambaleaba hacia el caos. Sin embargo, el pueblo turco supo manejar la situación de forma sorprendente, para atravesar ese periodo amenazante y proteger su democracia, sus decisiones electorales y sus derechos. Uno podría argumentar de forma plausible que los cambios radicales producidos en la política intervencionista de Turquía son una consecuencia directa de la fase pos-golpe.

El gobierno turco recibió así un estímulo fruto de la heroica batalla de sus ciudadanos e inmediatamente se embarcó en una purga en la que fueron detenidos los principales mandos militares del país, incluyendo al líder del Ejército Auxiliar turco, Adem Hududi. Él era el responsable de proteger las fronteras turcas con Siria, Irak e Irán.

Al frustrar el golpe de Estado, la democracia turca no sólo emergió intacta sino también con más capacidad para estabilizar su turbulento entorno regional. En su histórico discurso tras el golpe, Erdogan declaró vehementemente, “hemos vencido a los golpistas sin escrúpulos y Turquía no dudará en combatir todas las conspiraciones en Siria, Libia o Irak”.

Turquía ha tomado varias medidas concretas para proteger su seguridad nacional y aumentar su influencia regional. Está buscando nuevas alianzas regionales e internacionales, comprometiéndose en atrevidas batallas ofensivas y desarrollando operaciones militares para bloquear cualquier conspiración inminente.

 

El intervencionismo turco es audaz

Turquía eligió intervenir militarmente en Siria e Irak para garantizarse un puesto en la mesa de negociaciones una vez que todo se asiente y la guerra termine. La sabiduría tradicional determina que si Turquía no hubiera puesto sus pies en el campo de batalla, las conclusiones de cualquier tipo de solución pos-conflicto no hubieran sido favorables para sus intereses.

No es ningún secreto que en los inicios de la guerra civil siria el presidente Erdogan estaba luchando por un rápida y decidida operación militar que impusiera una zona de exclusión aérea que protegiera a los civiles que se veían obligados a abandonar sus hogares. Sin embargo, durante más de cinco años, Turquía no ha sabido tomar medidas concretas o dar pasos prácticos para imponer su plan y proteger a los civiles inocentes.

Esta inacción se debe principalmente a las complicadas maniobras de sus políticas para mantener su equilibrio a nivel regional e internacional. Algunos creen que la ambigüedad de Turquía es una consecuencia natural de la vacilante estrategia de Barack Obama, el principal aliado de Turquía, que ha demostrado ser débil e ineficaz en la forma de hacer frente al terrorismo de Estado de Bashar Al-Assad así como frente a otros cultos sangrientos y radicales.

No soy un gran fans de las teorías conspirativas, pero éstas siguen pareciendo completamente válidas a la hora de preguntarse por la narrativa de EE.UU. y la parálisis de Obama para afrontar los retos que se le presentaban en Oriente Medio. Se supone que los think-tanks y estrategas de Obama no pueden ser tan ingenuos para creer que con una serie de reuniones harían frente a una amenaza real. La otra explicación podría ser que estaban buscando abierta y conscientemente un nuevo Acuerdo Sykes-Picot para toda la región, que dependía del éxito del intento de golpe de Estado en Turquía. Es por esto por lo que no debe pasarse por alto el papel de los golpistas en la jerarquía de toma de decisiones del ejército turco, de quienes se cree que podrían haber engañado deliberadamente al gobierno para bloquear sus intentos previos de realizar pequeñas incursiones militares.

 

¿Está Turquía realmente poniendo sus ojos en Alepo y Mosul?

Turquía no puede permanecer parada mientras ve cómo el terrorismo se expande para establecer sus fuerzas en la región, lo que sin duda constituiría una amenaza existencial para su seguridad nacional. El ilegal y armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) ha expresado recientemente su interés por participar en la batalla de Mosul, principalmente porque su participación podría ser el instrumento con el que legitimar su presencia política en Irak después de su derrota militar en Turquía.

La Administración Obama se opone aparentemente a cualquier participación del PKK en esta batalla. Sin embargo, todavía resulta incierto si su socio, el gobierno central de Bagdad, empujado por Irán, podría avalar de forma entusiasta la participación kurda en la misma, dado su actual desacuerdo con Turquía por la insistencia de Erdogan en que Ankara debe jugar un papel mayor en determinar el futuro de Mosul y preservar su diversidad demográfica de árabes suníes, kurdos y turcomanos.

Estados Unidos percibe a los kurdos como un actor regional y una alternativa eficaz para combatir a Daesh. El Partido Democrático Kurdo de Irak (KDP, por sus siglas en inglés), un aliado de Washington, ha erigido un Estado de facto en el norte de Irak. Sin embargo, los kurdos no pertenecen a una única ideología política, lo que en ocasiones ha llevado a una dura rivalidad entre los líderes del PKK y sus contrapartes del KDP. Esto es lo que explica el deseo del PKK de participar en la batalla de Mosul, lo que podría conferirle mayor ventaja competitiva sobre el KDP.

En su controvertido discurso, Erdogan comparó la manera en que sirios e iraquíes están siendo arrancados de sus países como el pueblo turco fue forzado a salir de las mismas ciudades. Turquía está en Mosul con el objetivo de proteger sus fronteras y a los civiles de las amenazas terroristas, no con propósitos imperialistas.

En la era de los otomanos, los árabes eran gobernados por sus propios líderes, y Turquía no imponía a dictadores. Los árabes nunca percibieron a los otomanos como agresores extranjeros; por eso pudieron vivir en paz y fraternidad durante siglos, hasta que llegaron las intervenciones occidentales.

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