Arabia Saudita está cosechando lo que sembró

Publicado el Por David Hearst (author), Arabia Watch (author)

Lugar(es): Riad, Arabia Saudita

Un hombre cubre un cadáver calcinado en el bombardeo de la coalición liderada por Arabia Saudita de un funeral en Saná el 8 de octubre de 2016 (fotografía: AFP)
Un hombre cubre un cadáver calcinado en el bombardeo de la coalición liderada por Arabia Saudita de un funeral en Saná el 8 de octubre de 2016 (fotografía: AFP)

 

Ha habido dos señales de que la influencia de Riad sobre sus vecinos regionales está disminuyendo.

La primera fue un misil de largo alcance con el que los rebeldes hutíes atacaron el  aeropuerto de Yeda, al oeste de la Meca. La segunda fue la elección de Michel Aoun como presidente del Líbano, que logró el cargo gracias al apoyo de Saad Hariri, un empresario una vez financiado por los saudíes. Aoun está respaldado por Hezbolá y Damasco.

Unidas, ambas señales evidencian un retroceso en el poder de Arabia Saudita. Cada vecino árabe del reino tiene su propia historia que contar acerca de las fuertes sacudidas que ha sufrido por una política inestable como el clima, que se conoce con el nombre de 'la política exterior de Riad'. En ese momento, ellos están cometiendo tres errores estratégicos.

En Irak Arabia Saudita dio a Sadam $25 mil millones en préstamos a bajo interés para luchar su guerra de ocho años contra Irán. En 1990, dos años después de la guerra, Sadam estaba endeudado, y Riad y Kuwait le dieron la espalda por negarse a reducir la producción de petróleo, una de las razones de la invasión de Kuwait. Pagaron más $30 mil millones a Estados Unidos por la Primera Guerra de Irak en 1991.

En 2003, el Reino jugó en ambos bandos. El entonces príncipe Abdullah advirtió a Bush sobre las consecuencias de la invasión de Irak, y el ministro de Exteriores saudí dijo que Arabia no permitiría que sus bases fueran utilizadas. En la práctica, ocurrió lo contrario. Las bases de Arabia Saudita se convirtieron en esenciales para las fuerzas de la coalición.

El derrocamiento de Saddam, la desbaatificación , y el vacío de poder que se creó se convirtieron en una invitación en bandeja de plata para Irán. Irán comenzó por proveer servicios de bienestar en el sur dominado por los chiíes. Se convirtió en un patrocinador político importante, y con el tiempo se convirtió en una potencia militar que controla su propia milicia chií en Irak.

En Yemen durante décadas, el hombre de Arabia Saudita en Yemen fue su dictador Ali Abdullah Saleh, cuya vida médicos de Arabia salvaron cuando se quemó de gravedad en un ataque con bomba. Como informé en ese momento, los saudíes, junto a los emiratíes, se pusieron en contacto con los hutíes y les ha animaron a avanzar sobre la capital yemení, Saná.

El plan era provocar una batalla con Islah, el Partido islamista de Yemen. Fracasaron espectacularmente cuando los hutíes entraron en Saná sin oposición y avanzaron hasta Adén. Sólo entonces los saudíes se dieron cuenta del error que habían cometido abriendo una nueva puerta a Irán.

El resultado es una campaña de bombardeos de Arabia Saudita que se ha desestabilizado el país, pero hasta el momento no han podido recuperar Saná, ni prevenir que los rebeldes lancen misiles a Yeda o La Meca.

En Egipto, el anterior rey, Abdullah, no puede ser culpado de no adoptar una decisión estratégica. Él lo hizo. Decidió contrarrestar la revolución egipcia y fue el mayor error que Arabia Saudita ha cometido.

Junto con los emiratíes y kuwaitíes, los saudíes se han gastado más de $ 50 mil millones en un hombre que ha fallado en su labor de estabilizar Egipto y ahora está cortejando al enemigo de Arabia Saudita, Irán. Desde el primer momento, su relación con Arabia se mantuvo a punta de dinero en efectivo. Sisi vaciló durante tres meses, en 2013, acerca de si a traicionar a su presidente Mohamed Morsi.

Únicamente lo hizo, como una fuente me dijo y ya he informado anteriormente, después de obtener la promesa de $12 mil millones de los Estados del Golfo. ¿Cuánto han conseguido los saudíes a cambio de su dinero?.

 

Intercambio de lugares

La actual disputa Arabia Saudita y Egipto puede ser exagerada. Algunos argumentan que los saudíes son reacios a abandonar a Sisi porque han invertido mucho en él.

Sin embargo, Egipto no ha proporcionado a los saudíes tropas para unirse a la coalición en Yemen y ha votado a favor de un proyecto de resolución de Rusia sobre Alepo que causó la ira de los saudíes. Egipto entró en las conversaciones en Suiza, después de la solicitud de Irán y para contrarrestar a los países que se oponen al régimen sirio, además, ha abierto vínculos con Hezbolá y los hutíes.

Diplomáticos egipcios dicen que el propósito de todo esto es mediar para poner fin a la guerra en Yemen, y el apoyar al Estado sirio en Alepo. Como resultado de ello, sin embargo, Riad, ha suspendido 700.000 toneladas de productos derivados del petróleo a Egipto.

Como resultado de estos tres errores, Irán y Arabia Saudita han intercambiado lugares. Mientras que Irán parecía aislarse antes de las guerras de Irak y los saudíes disfrutaron de influencia en la región, Arabia Saudita se encuentra ahora rodeado de conflictos y por el colapso de los Estados. El reino tiene guerras en el norte y el sur.

Su archienemigo, Irán, está en Irak, Siria, Líbano, Yemen, haciendo alarde de control de cuatro capitales árabes. Arabia Saudita, sin embargo, ha gastado decenas de miles de millones en sus intervenciones extranjeras y la región es menos estable que nunca. La crisis en los telares del liderazgo suní es mayor de lo que ha sido nunca, cuando millones se ven obligados a abandonar las ciudades y alojarse en campamentos de refugiados, o huir al extranjero. Nadie les protege.

 

Aliado temporal, balones perdidos estratégicos

La estabilidad interna de Arabia también se está viendo afectada. Lo que solía ser la base de un pacto garantizado por las riquezas del petróleo: "Nosotros pagamos, vosotros calláis" -después de la caída del precio del petróleo y los recortes en algunos subsidios estatales- está dejando de ser un acuerdo tácito para los saudíes y dando lugar a una pregunta:  "Si el Estado no puede pagar, ¿por qué debemos callar?.

El reino se considera a sí mismo el líder del mundo árabe suní. Para ocupar ese lugar necesita un proyecto, no sólo para mantener la familia real en el poder, sino para su gente. Arabia Saudita ahora no puede proporcionar uno.

A diferencia de Irán, Arabia Saudita no ha sido paciente y silenciosamente ha ido construyendo una red de aliados locales. Puede significar un desastre para Alepo o para Mosul, ya que sus esfuerzos conducen a la división sectaria, pero Irán no puede ser criticado por carecer de un plan. Se trata de cambiar el control geopolítico y la composición étnica de la región. Esperan dominar toda la zona que va desde Irán al Mediterráneo.

Para este fin, Irán ha ido creando aliados estratégicos a largo plazo. Las alianzas saudíes son temporales, ya sea con los Estados como con sus líderes, como El Líbano mostró esta semana.

Cuando Arabia Saudita tuvo que tomar una decisión estratégica, escogió la equivocada. Esa elección fue planteada por las revueltas árabes en Túnez y Egipto. Mohamed Morsi fue lo suficientemente claro en su oferta a Arabia Saudita, el destino de su primera visita al extranjero en su único año en el cargo.

Morsi dijo: “Por la presente, digo que el reino de Arabia Saudita necesita a su hermana mayor de Egipto, y el gran Egipto necesita a Arabia Saudita. Si estos dos aliados, sus países, y sus pueblos están de acuerdo, habrá un cierto renacimiento en todo el mundo árabe suní, incluso entre todos los musulmanes del mundo. Dios quiera que esto suceda. Si el reino de Arabia Saudita es el guardián de los suníes, con un proyecto inclusivo y moderado, el proyecto de la mayoría sunita; Egipto será el protector de este proyecto”.

 

Éxitos y fracasos

El rey Abdullah ya había tomado una decisión. Él reaccionó a la caída de su aliado Hosni Mubarak tomándolo como algo personal, imaginándose a sí mismo en los zapatos de Mubarak. Desde el 3 de julio de 2013 y hasta la muerte de Abdullah el año pasado, el Islam político se convirtió en la principal amenaza estratégica para el reino.

Fue un error fatal. Los levantamientos árabes podrían haber sido una oportunidad para los saudíes. Morsi ofreció un pacto en el que Arabia Saudita estaría en la vanguardia del nuevo estatus quo árabe mientras que Egipto actuaría como su protector. Esto es exactamente lo que los saudíes necesitan ahora y lo que Sisi no puede proporcionar.

El aplastamiento del Islam político dio margen al grupo Estado Islámico. El Sinaí pasó de ser un problema local a uno regional. Porque para el reino, un estado casi permanente de guerra ha sido un desastre económico, a pesar de ser una gran ayuda para los proveedores de armas como BAE Systems.

Después de Estados Unidos y China, Arabia tiene el tercer mayor gasto militar del mundo. Se gasta en armas $56 mil millones, el 25% de su presupuesto. De ellos, $1,14 mil millones han ido directamente a las arcas de BAE, a quien Arabia compró cazas de combate. Es difícil de creer, en vista de la desastrosa campaña de bombardeos de Arabia en Yemen, pero el reino tiene una de las mejores fuerzas militares en la región.

Estados Unidos ha sido otro de los destinatarios de los fondos saudíes.  Estos activos estatales están ahora en peligro desde la aprobación de la JASTA, ley de Justicia contra Patrocinadores del Terrorismo, que hace que sea más fácil para las víctimas estadounidenses del 9/11 emprender acciones ante los tribunales de Estados Unidos contra el reino. Según sé, a partir de mis fuentes,  Emiratos Árabes Unidos ya ha retirado activos de Estados Unidos. Una vez más, los saudíes han sido tomados por sorpresa y se enfrentan a la venta de sus activos a precios de ganga.  

Imagínese lo que podría haber ocurrido si Arabia Saudita hubiera invertido este dinero en la región, si se hubiera gastado este dinero apoyar a los gobiernos democráticamente elegidos en Egipto y Yemen, sin importar quién hubiera ganado.

Egipto se encontraría ahora bien avanzado en su transición democrática. La amenaza de Saleh y los hutíes habría retrocedido. Todavía habría una insurgencia en el Sinaí, sino sería menos virulenta. Islamistas en todo el mundo árabe habrían tenido un modelo no-violento y exitoso al que seguir. El apoyo a los yihadistas habría disminuido, tal como ya había empezado a suceder en las secuelas de la revolución de enero de 2011.

La afirmación de que Arabia Saudita es el banquero del mundo árabe, para convertirse en la región en lo que Alemania se convirtió en Europa, ahora sería indiscutible. La familia real estaría en buena posición para iniciar el proceso de reforma política en el país, mejorar la transparencia política,  celebrar elecciones, y convertirse en una monarquía constitucional.

No habría mantenido su riqueza, pero tampoco se encontraría en la posición actual, en la que se ve obligado a exigir a los saudíes que se aprieten el cinturón, mientras que los príncipes se aflojan los suyos.

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