Es el fin de Hezbolá tal y como lo conocemos

Publicado el Por Makram Rabah (author), Arabia Watch (author)

Lugar(es): Beirut, Líbano

 Partidarios del nuevo presidente de El Líbano, Michel Aoun, sostienen retratos de Hassan Nasrallah  (fotografía: AFP)
Partidarios del nuevo presidente de El Líbano, Michel Aoun, sostienen retratos de Hassan Nasrallah (fotografía: AFP)

 

El espectáculo militar reciente de Hezbolá en la ciudad siria de Qusayr ha provocado una serie de especulaciones sobre su verdadera naturaleza y el calendario de esta 'proeza', más bien imaginaria.

La mayor parte de los medios de comunicación se centraron en el alboroto que causó el que Hezbolá desfilara con dos tanques un tanto arcaicos de fabricación estadounidense.

Esto ha llevado a algunas fuentes mal informadas a acusar al Ejército libanés del mal uso de la ayuda militar estadounidense y la canalización de estas armas a la milicia libanesa, apoyada por Irán.

Sin embargo, esta interpretación es en gran parte errónea, ya que no aborda las implicaciones reales de este desfile militar, ni presta atención en que Hezbolá, totalmente inmerso en el conflicto sirio, necesita urgentemente este tipo de exhibición de fuerza para justificar las numerosas bajas que está sufriendo.

Con el inicio del reciente asalto a Alepo se ha incrementado notablemente el número de ataúdes de combatientes de Hezbolá caídos que regresan a sus aldeas para ser enterrados, convirtiendo el desfile en una necesidad más apremiante.

En consecuencia, y ante esta secuencia un tanto sombría y absurda de acontecimientos, la alta dirección de Hezbolá, mediante la organización de este desfile de la era soviética, deseaba dirigirse a su gente, y pedirles que se comprometan aún más con la lucha en curso, que en última instancia alcance una victoria final, similar a la que obtuvieron en Qusayr en 2013.

 

Un recordatorio a Hariri

Quizá lo más significativo es la elección de la ubicación, debido a que la victoria de Hezbolá en Qusayr hace tres años  aseguró su flanco oriental en el Líbano y puso fin a los ataques a los muchos pueblos pro-Hezbolá chiíes a través de la frontera.

Esto es particularmente relevante ya que es un recordatorio para el próximo primer ministro libanés, Saad Al-Hariri, de la inevitabilidad de reconocer el papel de Hezbolá como protector del país contra elementos extranjeros, ya sean israelíes o, en el caso de Qusayr, libaneses-sirios.

Los sucesivos gabinetes de gobierno han reconocido a Hezbolá como una legítima defensa del pueblo libanés. Sin embargo, esto se ha visto seriamente comprometido como consecuencia de las transgresiones de Hezbolá -tanto a nivel local, como en Siria y Yemen- desde que ha implementado claramente un programa marcado por Irán.

No es casualidad que algunos portavoces de Hezbolá hayan inundado recientemente los medios de comunicación exigiendo que la próxima plataforma ministerial reafirme claramente la llamada “trinidad libanesa” (la gente, el Ejército, la resistencia).

A pesar de su evidente falta de reconocimiento de la soberanía del estado, Hezbolá sigue necesitando a diversas instituciones del Estado, principalmente el Parlamento y el gabinete, para ocultarse detrás de una fachada de legitimidad a la hora de avanzar en su esfuerzo militar.

Sea como fuere, Naim Qasim, secretario general adjunto de Hezbolá, fue citado por As-Safir diariamente diciendo que "ahora tenemos un Ejército entrenado, esto es un mensaje claro de Hezbolá a todo el mundo".

A pesar de retractarse después de estas declaraciones, Hezbolá lanzó un mensaje muy claro: Independientemente de cualquier cambio interno con la elección de Michel Aoun como presidente, o incluso con la próxima administración Trump, todo será como de costumbre para ellos.

 

Un alivio para Israel

Mientras que algunos han especulado que la transformación de Hezbolá en una fuerza de combate regular representa una amenaza directa para Israel, los hechos y los antecedentes indican todo lo contrario.

La capacidad de Hezbolá para causar daño a la Defensa de Israel durante su ocupación del sur del Líbano y en la guerra de 2006 fue posible debido a que el grupo dominaba la guerra asimétrica y las tácticas de guerrilla.

A pesar de estar clasificado en el puesto 16 de los mejores y más capacitados Ejércitos a nivel mundial, las Fuerzas de Defensa de Israel no pudieron destruir a Hezbolá, principalmente debido a su incapacidad para hacer frente al grupo de una manera militar clásica, ya que el primero se ha abstenido de despliegues sobre el terreno.

Recientemente, el comando de las Fuerzas de Defensa Israelíes declaró que sus unidades están entrenando para adaptarse a la "doctrina de batalla de Hezbolá".

Así, de hecho, el desfile Hezbolá se presenta como un alivio para los israelíes cuya potencia de combate y fuerza aérea superior puede neutralizar este tipo de amenazas con rapidez y con bajas mínimas en su infantería.

En 1982, en el curso de la invasión de Líbano, el ejército israelí destruyó la infraestructura militar de la Organización para la Liberación Palestina, principalmente porque el comando palestino tomó la dirección de la guerra simétrica.

 

El cuervo y el águila

En términos prácticos, el desfile militar en Qusayr fue una manera de informar implícitamente a Israel de que, en este momento Hezbolá está totalmente sumido en el atolladero sirio, y por lo tanto no hay riesgo de que estalle un conflicto en el sur del Líbano.

Sin embargo, asumir que Hezbolá puede dejar de lado fácilmente sus tácticas de guerrilla es quizás errado. Para esto se  requerirán años de entrenamiento y recursos, que no tienen disponibles, cuando finalmente regresen de Siria.

En consecuencia, el desfile de Qusayr es muy similar a la fábula del cuervo que quiso imitar al águila, la cual era capaz de volar alto en el cielo antes de descender para atacar a su presa.

Cuando el cuervo intentó copiar al águila, pronto se dio cuenta de que él no poseía sus habilidades, pero era demasiado tarde; se estrelló y se rompió el cuello.

Hezbolá podría pensar que la guerra siria le está volviendo más fuerte y más capaz de imponer su voluntad sobre el Líbano y tal vez sobre la región.

Pero los acontecimientos han demostrado una y otra vez que las batallas no se ganan en el campo de batalla solamente y, de hecho, el cuervo nunca podrá ser un águila.

 

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