Cómo el poder aéreo emiratí convirtió el desastre de Haftar en los puertos petroleros en una victoria

Publicado el Por Arnaud Delalande (author), Arabia Watch (author)

Lugar(es): Ras Lanuf, Libia, Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos

¿Cómo logró el Ejército Nacional Libio recuperar la media luna petrolera después de la ofensiva relámpago de la milicia rival de Bengasi?

El 14 de marzo, el Ejército Nacional Libio (LNA) del General Khalifa Haftar lanzó un contraataque contra los combatientes de las Brigadas de Defensa Bengasi (BDB) y la coalición de la Guardia de Instalaciones Petroleras, que había logrado tomar la mayoría de las ciudades costeras cerca de las terminales petroleras 10 días antes.

¿Cómo puede un Ejército perder toda una región en unos pocos días y luego recuperarla tan rápidamente?

Esta rápida contraofensiva ha dejado escépticos a los observadores.

Las razones para el fracaso de Haftar para contener la ofensiva en las terminales de petróleo fueron múltiples. A diferencia de su primer intento en diciembre de 2016, los combatientes BDB lograron reunir algunas milicias de Misrata incluyendo la Brigada Al-Marsa. Esa es la primera razón.

En segundo lugar, el convoy procedente de Zillah, una ciudad en el desierto del Sáhara, donde se fundaron las BDB, se unió a la lucha rápidamente y atacó varios lugares, tomando a las tropas de Haftar -que ya estaban limitadas porque peleaban en otros frentes- por sorpresa. Los drones Wing Loong de los Emiratos Árabes Unidos, que apoyaban a las fuerzas de Haftar, aparentemente no pudieron detectar el convoy que se avecinaba por el desierto.

Otra razón importante por la cual el LNA fracasó en primera instancia es la falta de apoyo aéreo como resultado de un importante desgaste en la fuerza aérea del LNA, equipada en gran parte con aviones de 30 años, desde diciembre. Un MiG-23 fue derribado en el área de Ganfouda-Bosnib en Bengasi el 15 de enero y dos helicópteros Mi-35 de ataque rusos se perdieron, uno de ellos fue abandonado en Ras Lanuf.

La fuerza aérea de Haftar tenía solamente cinco MiG-21 y MiG-23 operativos, y algunos helicópteros Mi-8 y Mi-35 para luchar contra los combatientes de las BDB. Un MiG-23 estaba siendo reparado y las aeronaves entregadas por Rusia a finales de febrero todavía no habían sido reensambladas por completo. También parece que los aviones emiratíes en el campo aéreo Al-Khadim en Al-Marj no intervinieron.

El apoyo aéreo desempeñó un papel decisivo con muchos bombardeos -algunos muy precisos- llevados a cabo durante la noche del 13 al 14 de marzo.

Diez días después, tras varios contraataques, el LNA retomó las ciudades una por una, así como el aeropuerto de Ras Lanuf.

¿Pero cómo una fuerza aérea, reducida a cinco viejos MiG y unos cuantos helicópteros, logró esta hazaña sólo 10 días después de perder el territorio?, ¿cómo podría una flota de aviones viejos como el infierno ser capaz de mantener tal ritmo sin necesidad de pesadas tareas de mantenimiento normales en aviones de guerra desfasados?

La hipótesis más plausible es que el LNA se ha beneficiado de la ayuda de los Emiratos Árabes Unidos o Egipto, o ambos.

 

Los ataques aéreos de Egipto en Libia

Desde el comienzo de la ‘Operación Dignidad’ de Haftar en mayo de 2014 y la Operación ‘Amanecer de Libia’, una contraofensiva lanzada en julio de 2014 por una coalición de milicias islámicas y regionales, Egipto ha apoyado al gobierno de Tobruk y a Haftar.

El 17 de agosto de 2014, dos aviones no identificados bombardearon el campamento de Wadi Rabie y una tienda de municiones perteneciente a la Brigada Hattin de Misrata, una milicia que estaba luchando en ese momento por controlar la capital libia, cerca del aeropuerto internacional de Trípoli.

Una semana después, The New York Times informó que cuatro altos funcionarios estadounidenses habían confirmado que Egipto y los Emiratos Árabes Unidos habían lanzado en secreto dos ataques aéreos contra las milicias islámicas que luchaban por el control de Trípoli. Los dos países negaron que sus fuerzas hubieran tomado medidas directas en Libia.

El 16 de febrero de 2015, seis F-16 de la Fuerza Aérea de Egipto (EAF) llevó a cabo ataques aéreos contra centros de entrenamiento y almacenes de municiones del grupo islámico (EST) en Derna, en represalia por el asesinato de 21 trabajadores coptos cristianos egipcios secuestrados en La ciudad de Sirte en diciembre de 2014 y enero de 2015.

Casi un año después, el 7 de febrero de 2016, aviones no identificados atacaron el distrito Bab Tobruk de Derna y un área controlada por el Consejo de la Shura de Mujahideen en Derna (SCMD), matando a cuatro civiles y dos combatientes. Según fuentes libias, los ataques aéreos impactaron en un almacén de armas y municiones de la SCMD en una zona residencial, provocando enormes explosiones.

El coronel Hamza Muftah del LNA negó que sus tropas o fuerza aérea estuvieran involucradas. Se sospecha que fueron las fuerzas aéreas egipcias y de los Emiratos Árabes Unidos.

Luego, el 28 de febrero, un convoy de 15 vehículos fue atacado por un avión no identificado en el valle de Shimikh, cerca de Bani Walid. EE.UU. y el LNA negaron cualquier participación en los ataques y, nuevamente, los egipcios y los emiratíes fueron sospechosos de estar involucrados.

 

La base aérea emiratí que respalda a Haftar

Entre mayo y junio de 2016, Emiratos Árabes Unidos desplegaron seis aviones Air Tractors y tres drones Wing Loong en la base aérea de Al-Khadim. El 4 de junio, el Consejo de la Shura de los Revolucionarios de Bengasi (SCBR) - un grupo con vínculos con Al Qaeda - publicó fotos de lo que ellos dijeron era una "bomba estadounidense usada por aviones emiratíes" en Bengasi.

De hecho, esta bomba guiada era un Mk-82 hecho en Turquía (construido por la empresa turca Ucak Bombasi MKE) con un kit Paveway, y pudo haber sido la primera evidencia del compromiso del "Air Tractor" en Libia. Los Air Tractors son aviones de turbopropulsión de ataque ligero que pueden realizar misiones de reconocimiento y también pueden llevar bombas guiadas.

Desde el comienzo de este año, los aviones de turbopropulsor emiratíes han sido pilotados por mercenarios que trabajan para el ex jefe de Blackwater, Erik Prince.

En septiembre, medios de comunicación de las milicias de Bengasi publicaron un infográfico sobre los tipos de aeronaves que supuestamente participaron en ataques aéreos en Bengasi durante los últimos tres meses. Según este grupo, los AT-802 Air Tractors participaron en 27 misiones de bombardeo. Dos veces en noviembre, publicaron de  Air Force AT-802 y drones Wing Loong de Emiratos en el cielo de Ganfouda, una zona de Bengasi.

Y el 4 de noviembre, estos mismos medios de comunicación publicaron una nueva infografía de los ataques aéreos de octubre. Según estos medios, los aviones emiratíes llevaron a cabo el el 85% de todas las incursiones aéreas sobre Bengasi ese mes. A mediados de noviembre, 44 ataques aéreos se realizaron en Ganfouda, 23 de los cuales fueron emiratíes, según dijeron.

En diciembre de 2016, la base aérea de Al-Khadim se expandió significativamente con la construcción de una segunda área de estacionamiento dos veces mayor que la existente, capaz de acomodar aviones de combate como el Mirage 2000 o F-16. Emiratos ya han llevado a cabo tales instalaciones y despliegues en el aeropuerto de Assab en Eritrea.

Con este despliegue, la coalición BDB puede olvidar cualquier ofensiva mayor para volver a tomar el control de la media luna del petróleo. Su ataque a principios de marzo fue probablemente su última oportunidad de tomar la zona. Al ritmo de las pérdidas sufridas por Haftar -incluyendo un nuevo MiG-21 derribado el 18 de marzo- y los pocos aviones "antiguos" entregados hasta la fecha por Rusia, Haftar depende ahora de las fuerzas aéreas egipcias y de los Emiratos Árabes Unidos para llevar a cabo sus operaciones aéreas.

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