La píldora envenenada de Trump: Las familias de víctimas del 11-S contra Arabia Saudita

Publicado el Por James Reinl (author), Arabia Watch (author)

Lugar(es): Riad, Arabia Saudita

Un marine estadounidense frente al monumento a las víctimas del 9/11 en Nueva York (fotografía: AFP)
Un marine estadounidense frente al monumento a las víctimas del 9/11 en Nueva York (fotografía: AFP)

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoce su preferencia por la simplicidad y lamenta los problemas "complicados" que llegan a su escritorio. No es de extrañar, que esté esquivando el tema sobre un enfrentamiento entre las familias de las víctimas del 11-S y un importante aliado en Oriente Medio.

Es una cuerda floja por la que tendrá que caminar. Gracias a la legislación aprobada el año pasado, algunos de los afectados por los ataques del 11 de septiembre de 2001 están demandando al gobierno de Arabia Saudita por su supuesto papel en los atentados, en demandas civiles que se espera que ganen impulso a principios de este verano.

En respuesta, los saudíes financian a una serie de grupos de presión y veteranos militares estadounidenses para persuadir al Congreso de atenuar la llamada Ley de Justicia contra los Patrocinadores del Terrorismo (JASTA), que se aprobó en septiembre, a pesar de las objeciones del entonces presidente demócrata Barack Obama.

En aquel entonces, Trump, republicano, criticó a Obama por traicionar a las víctimas del 11-S. Pero este caso requiere un delicado equilibrio entre las exigencias de justicia de sus ciudadanos, el mantenimiento de los lazos con los saudíes ricos en petróleo y el respeto a ley internacional de inmunidad soberana.

De ninguna manera esto es la cuestión principal para Trump. Debe centrarse en el programa nuclear de Corea del Norte y en los desequilibrios comerciales mundiales mientras se apresura a buscar avances internos en la reforma sanitaria o en la reforma tributaria antes de brindar en su centésimo día en el cargo, el 29 de abril.

No es sorprendente, por tanto, que la Casa Blanca no haya respondido a la petición de Oriente Medio de hacer comentarios sobre los miles de millones en demandas contra los saudíes. Pero para Terry Strada, cuyo marido murió en el World Trade Center el 11 de septiembre, es una obviedad.

"La Casa Blanca debe cumplir sus compromisos con el pueblo estadounidense y las víctimas del terrorismo y continuar apoyando JASTA y no respaldar ninguna enmienda a la ley, y ciertamente ninguna enmienda puede venir como resultado de la multimillonaria campaña de Arabia Saudita contra JASTA", dijo Strada.

 

Arabia Saudita paga a grupos de presión

Trump no puede anular o enmendar JASTA por su cuenta, necesita para ello al Congreso. Los congresistas respaldaron abrumadoramente la ley en septiembre durante una campaña electoral, en una nación que todavía lamenta la muerte de casi 3.000 personas de Nueva York, Washington y Pensilvania.

Los familiares de esas víctimas y sus aseguradoras están demandando al gobierno saudí, así como a los bancos, las organizaciones benéficas y las empresas de aviación saudíes en una serie de casos en Nueva York, Washington y otros lugares que gradualmente se están convirtiendo en demandas más grandes.

Los demandantes señalan el hecho de que 15 de los 19 secuestradores eran ciudadanos saudíes, al igual que el líder de Al-Qaeda, Osama bin Laden. Los funcionarios y las instituciones saudíes "ayudaron y fomentaron" la red terrorista global en los años previos a los ataques del 11-S, según los documentos del caso.

El gobierno saudí lo rechaza. Una investigación del gobierno estadounidense en el 2002 encontró que los vínculos oficiales con los terroristas no podían ser verificados de forma independiente, pero 28 páginas de ese informe no se hicieron públicas hasta 2016 y muchos críticos todavía apuntan a un encubrimiento.

Arabia Saudita pagó a Qorvis MSLGroup y otros equipos con sede en Washington para descarrilar JASTA y ahora presionar para que se hagan enmiendas a la ley - tal vez limitando los honorarios de abogados al 5% de la suma demandada para desalentar a los abogados de tomar casos.

Qorvis y otras firmas han ayudado a decenas de veteranos de los Estados Unidos a viajar a Washington con todos los gastos pagados, incluyendo estancias en el hotel Trump International de $800 por noche, para sentarse a hablar con los congresistas sobre la reescritura de JASTA.

Brad Owens, un marine veterano que ahora trabaja como contratista de Inteligencia en África y en otros lugares, dice que JASTA expone a los diplomáticos estadounidenses, militares y otros ciudadanos desplegados en el extranjero.

La ley crea a una inusual escapatoria a la inmunidad soberana de que disfrutan los gobiernos en los tribunales. Al permitir que se presenten casos contra el gobierno saudí, otros países pueden promulgar leyes que emprendan juicios similares contra militares estadounidenses, dice Owens.

"Los saudíes siempre han sido nuestros aliados en la región. Apoyan acciones conjuntas que emprendemos. Ellos han apoyado monetariamente nuestras acciones militares contra nuestros enemigos, respaldándonos con sus dólares durante la Guerra Fría con los mujaidines", dijo Owens.

Owens no está solo. La Unión Europea advierte del "peligro inherente de provocar la acción recíproca de otros Estados". Kim Beazley, ex ministro de Defensa de Australia, calificó JASTA como un "desastre" y una "píldora envenenada" para Trump.

 

'Sombrío como el infierno'

No todos los veteranos que visitan Washington están de acuerdo. Tim Cord, un veterano estadounidense que sirvió en Irak, dice que fue uno de los varios militares que se unieron a un grupo de presión sin que se le dijera que el dinero provenía de Riad.

Una vez en Washington, dice que se dio cuenta de que Arabia Saudita estaba "contratando a veteranos para presionar contra JASTA, para no ser demandados por las víctimas del 11 de septiembre y sus familias por ser directamente responsables por el 11-S y el terrorismo patrocinado por el Estado".

"Todo era tan sombrío como el infierno. Me sentí enfermo. Me sentí sucio. Me sentí usado", dijo Cord.

Strada, presidenta de la asociación de familias de víctimas y sobrevivientes del 11-S Unidos por la Justicia Contra el Terrorismo, acusa a Riad de engañar a los veteranos en una "multitud de gastos" corruptos y ha instado al Departamento de Justicia a investigar si las reglas estadounidenses fueron violadas.

El Departamento de Justicia y el grupo de presión Qorvis se negaron a hacer comentarios. No está claro si los congresistas debatirán sobre JASTA, aunque el tema probablemente volverá a ser el centro de atención una vez que los casos civiles avancen en los tribunales.

De acuerdo con Brian McGlinchey, que dirige el sitio web de 28pages.org acerca de la supuesta complicidad de Arabia Saudita en el 11 de septiembre, los casos llegarán a un punto de inflexión este verano si los demandantes solicitan la divulgación de material clasificado de los gobiernos saudíes y estadounidenses.

"Cuanto más nos acerquemos al descubrimiento y a la producción significativa de nuevos hechos sobre esto, más interés tendrá el gobierno saudí en resolver este caso y el gobierno de Estados Unidos tendrá más interés en que Arabia Saudita lo solucione", dijo McGlinchey.

De igual modo, Riad puede cumplir su promesa de vender hasta 750.000 millones de dólares en valores del Tesoro estadounidense y otros activos antes de que corran peligro de ser congelados por los tribunales estadounidenses, amenazando tanto la economía estadounidense como a la suya.

Trump no ha repetido su apoyo a las campañas de las familias del 11 de septiembre desde que asumió el cargo en enero. Desde la Casa Blanca, ha adoptado una retórica contra el rival regional de Riad, Irán, y está considerando impulsar el apoyo estadounidense a la guerra de Arabia Saudita en el vecino Yemen.

Según Michael Hudson, un erudito de la Universidad de Georgetown, Trump podría adaptarse a las complicaciones inherentes a la formulación de políticas y dirigirse hacia el canal más tranquilo a través de aguas turbulentas.

"¿Los beneficios de la coherencia ideológica - reafirmar una posición que cuenta con amplio respaldo del Congreso y del pueblo - sobrepasan los costos del descontento saudí, incluyendo la retirada de los incentivos financieros?", preguntó Hudson.

"Por otro lado, ¿se benefician de apoyar a los saudíes a costa de la aprobación interna? Supongo que Trump invertirá más capital político y militar en el régimen saudí y menospreciará aún más el respaldo de la causa JASTA ".

 

 

 

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