Las críticas a Arabia Saudita se disipan con la visita de Trump para fortalecer sus lazos con los Estados del Golfo

Publicado el Por Arabia Watch (author), Mona Alami (author)

Lugar(es): Riad, Arabia Saudita

Cazas de combate F-15 de Arabia Saudita en una exhibición aérea (fotografía: AFP)
Cazas de combate F-15 de Arabia Saudita en una exhibición aérea (fotografía: AFP)

 

Donald Trump una vez afirmó que un príncipe saudí quería "controlar a Estados Unidos", también dijo que Arabia Saudita "voló el World Trade Center" e insistió en que el país "no existiría" sin la ayuda de Estados Unidos.

Sin embargo, esta semana Trump volará a Riad en su primera visita al extranjero, en una señal clara de que el nuevo presidente estadounidense quiere restablecer las relaciones con los países del Golfo después de los turbulentos primeros meses, según los analistas.

Los mensajes ambiguos de Trump a los países árabes durante su campaña electoral -y anteriores- parecen haber sido suplantados por la posición más fuerte del presidente sobre Irán y Siria, dicen.

Las capitales árabes también parecen haber dejado atrás la polémica prohibición de viajar que impidió que ciudadanos de siete países de mayoría musulmana entraran a Estados Unidos por un período de 90 días. Olvidadas también, las acusaciones de Trump de que Washington estaba perdiendo dinero defendiendo la seguridad saudí.

 

Estados Unidos está de vuelta

"El viaje del presidente de Estados Unidos a Arabia Saudita es una fuerte señal para los aliados tradicionales de que Estados Unidos está de vuelta", dijo Mansour Al-Marzoqi, un académico de política saudí afiliado a Sciences Po Lyon.

"Además, es una señal de que la postura de la administración Trump de 'America primero' puede ser adaptada a una postura de proactividad en el ámbito internacional”.

"Así mismo, es una señal para los países musulmanes y árabes que el gobierno de Trump no está en contra de ellos".

La visita de Trump llega semanas después de un viaje en abril del secretario de Defensa de Estados Unidos, Jim Mattis, a Arabia Saudita.

Hussein Ibish, miembro del Instituto Árabe del Golfo en Washington, dijo que el viaje anterior tuvo éxito a la hora de tranquilizar a los Estados del Golfo sobre Trump.

"Mattis avanzó significativamente algunos de los objetivos clave de la administración Trump, incluyendo unas relaciones financieras más fuertes, una mayor distribución de la carga con los aliados y un mayor enfoque en la lucha contra Irán y el contraterrorismo", dijo.

 

A la sombra de Irán

Entre las razones que conducen al acercamiento saudí-estadounidense está la enemistad de Washington y Riad hacia Teherán. El gobierno de Trump ha demostrado en repetidas ocasiones que es más susceptible a los intereses de Arabia Saudita respecto a Irán que la administración de Barack Obama, quien persiguió un acuerdo nuclear que puso fin a la mayoría de las sanciones contra Irán.

Por lo tanto, los países del Golfo están esperando el apoyo de Estados Unidos para revertir la influencia iraní en Oriente Medio. Expertos en Washington y los países del Golfo perciben a Trump como más dispuesto a seguir un camino estrechamente alineado con Arabia Saudita y sus intereses en toda la región.

Alex Vatanka, un investigador principal del Middle East Institute, es sin embargo más pesimista.

"Estados Unidos quiere evitar que la influencia iraní se eleve a través de sus aliados, pero si puede hacerlo dependerá de muchos factores cambiantes y no es una conclusión inevitable", dijo.

 

El atolladero en Yemen

En Yemen, la coalición liderada por Arabia Saudita está luchando contra los rebeldes hutíes acusados por funcionarios estadounidenses de ser financiados y entrenados por Irán.

Estados Unidos también parece querer avanzar rápidamente hacia una solución política allí, debilitando a los hutíes en las negociaciones, al tiempo que refuerza la posición de Arabia Saudita.

"El gobierno de Estados Unidos está feliz de seguir y respaldar los esfuerzos de las fuerzas saudíes en Yemen, y les gustaría que las hostilidades terminen y poder distanciarse del conflicto yemení", dijo Vatanka.

Otra complejidad de la guerra en Yemen es la lucha contra Al-Qaeda. La batalla contra la franquicia en Yemen de ese grupo no tiene posibilidades reales de triunfar sin la aparición de un gobierno central fuerte y un Estado funcional.

"Estos dos elementos, por un lado, y el predominio de la alianza entre la milicia hutí respaldada por Irán y el presidente Saleh, por el otro, son mutuamente excluyentes, por lo que luchar contra Al-Qaeda comienza con la milicia hutí convirtiéndose en un partido político y Saleh aceptando un proceso político inclusivo", dijo Marzoqi.

Que los hutíes sigan los pasos de Hezbolá, el representante de Irán en el Líbano, también es considerado inaceptable por Washington.

"Esa es la razón por la cual hay una voluntad mucho más fuerte  de apoyar a la coalición árabe y también es una forma de hostigar a Irán en general", dice Ibish.

 

Ausencia de una gran visión para Siria

Expertos entrevistados estuvieron de acuerdo en la mayor parte de que no existe una gran visión americana sobre Siria. "En primer lugar, Estados Unidos necesita lograr una cierta ventaja allí", dice Vatanka.

Sin embargo, los países árabes consideran positivo el ataque estadounidense contra la base aérea siria de Sheyrat en abril, en respuesta a un ataque químico en Jan Sheijun atribuído ampliamente al gobierno de Assad, que se cree mató a unas 100 personas.

La cooperación entre los Estados Unidos y los países del Golfo probablemente se fortalecerá en diversos niveles, incluyendo la defensa y la economía.

En marzo, el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció que iba aprobar la venta por $5 mil millones de aviones de combate a Baréin, inicialmente retrasada bajo la administración de Obama, por preocupaciones sobre el historial de derechos humanos del Estado del Golfo.

"Con los Emiratos Árabes Unidos, es probable que sea muy operacional, especialmente en lo que respecta a las acciones militares conjuntas, especialmente en relación con las fuerzas especiales, como las incursiones recientes en Yemen. Con Arabia Saudita, probablemente será en términos estratégicos amplios; una reorientación general de la política estadounidense en la región hacia el lado árabe", dijo Ibish.

Vatanka advierte sin embargo que los estados del Consejo de Cooperación del Golfo deben recordar que Trump no fue elegido como presidente intervencionista en el mismo molde de George W. Bush.

"Tiene que tener en cuenta a aquellos de su base de apoyo que están preocupados por más enredos americanos que por Oriente Medio, lo que reducirá la capacidad de Trump para ser el tipo de presidente activista que algunos en el CCG quieren ver", dijo.

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