Mohammed bin Salman, príncipe del caos de Arabia Saudita

Publicado el Por David Hearst (author), Arabia Watch (author)

Lugar(es): Riad, Arabia Saudita

Mohammed Bin Salman  (fotografía: AFP)
Mohammed Bin Salman (fotografía: AFP)

 

El acto final del golpe al palacio del que he estado escribiendo desde que el rey Salman asumió el control acaba de culminar. Todo el mundo estaba esperando un golpe contra Catar. Sin embargo, el golpe estaba dentro de su propio reino.

Se llevó a cabo en medio de la noche después del fajr, la oración musulmana que anuncia el amanecer de un nuevo día, y millones de saudíes despertaron a una nueva realidad - un príncipe de 31 años será el próximo rey.

La aparición de su padre, el rey Salman, cuyo discurso fue transmitido en vivo durante la visita de Trump a Riad fue incomprensible para muchos que lo oyeron en árabe, ahora es una formalidad. Bin Salman es ahora el rey en todo, menos en el nombre.

Paso a paso, el último obstáculo para el vertiginoso ascenso de Salman al poder, su primo, Mohammed bin Nayef, ha sido despojado de su poder. Había poco que él pudiera hacer para detenerlo, pero él luchó todo el camino.

Primero, fue su corte real, fue creado un Consejo de Seguridad Nacional, pasando por encima suyo. Entonces su Ministerio fue despojado de su papel de fiscal. Luego se lanzó la operación para aislar a Catar, uno de sus aliados más cercanos.

Este es un sistema tribal. Así que si el jeque de tu tribu va por un camino, hay poco que puedas hacer para seguir otro camino. La aceptación no debe confundirse con el consenso.

Estaba previsto, pero no se equivoquen: este es el mayor shock para la familia real saudí desde que el rey Saud fue obligado a abdicar por el príncipe Faisal en 1964.

 

¿Qué significa eso?

Todas las palancas del poder están ahora en manos de un hombre joven, inexperto y temerario, que en su corto tiempo en el poder como ministro de Defensa ha establecido una reputación de imprudente.

Lanzó una campaña aérea contra los hutíes en Yemen y luego desapareció de vacaciones en las Maldivas. Tardaron días en que el secretario de Defensa estadounidense pudiera contactarlo. Diez mil muertes más tarde, los hutíes todavía están firmemente asentados en la capital Saná, y el sur independentista se ha alejado del control de Abd Rabbuh Mansour Hadi, y el cólera ha estallado.

Cada contenedor de archivos que Salman ha recogido ha encontrado su camino a la destructora de oficinas.

En primer lugar introdujo la austeridad mediante la aplicación de profundos recortes de sueldos a los empleados del gobierno, advirtiendo que el país estaría en quiebra en cinco años. Luego revirtió los recortes, alegando que se había creado una estabilidad financiera. Entonces él se comprometió con hasta $500 mil millones de compras militares a Estados Unidos.

Ahora todos los saudíes, en medio de las medidas de austeridad, tendrán una semana extra de vacaciones en Eid, un total de alrededor de dos semanas.

Los detalles de cualquiera de sus decisiones impulsivas, como la forma en que cualquiera de ellas realmente se llevarán a cabo, se desconocen. El plan de vender hasta el 5% de la petrolera estatal Aramco en las bolsas de Nueva York y Londres ya ha producido advertencias sobre los riesgos legales de salida en Nueva York, debido a las denuncias de las familias de las víctimas de los ataques del 11 de septiembre. También hay oposición en Londres.

Es la misma historia en Siria. No olvidemos quiénes proporcionaron grupos militantes en Siria con algunos de sus hombres más violentos. Fue bajo el mandato del príncipe Bandar bin Sultan -como secretario de seguridad nacional- que 1.239 presos en el corredor de la muerte -incluidos los violadores y asesinos- fueron puestos en libertad a condición de ir a "jihad en Siria". Esto se indica en blanco y negro en una nota de fecha 17 de abril de 2012.

Bajo bin Salman, el reino ha pasado de la microgestión de la oposición de Siria (al grado de decir al jefe del comité negociador en Ginebra exactamente cuándo la delegación debe salir hacia el aeropuerto para asegurar la fractura de las negociaciones) a perder interés en los rebeldes por completo. Como aliado de los saudíes, se puede estar de patitas en la calle en cualquier momento. 

Ya sea en Yemen, Siria o Catar, el príncipe heredero ya se ha ganado otro título: El príncipe del caos.

 

El mentor de bin Salman

Sin embargo, ha seguido instrucciones. Como informó The Middle East Eye en ese momento, el mentor del joven príncipe, Mohammed bin Zayed, el príncipe heredero de Abu Dhabi, le dió dos consejos para acelerar en su camino hacia el trono.

El primero fue abrir un canal de comunicación con Israel. Esto lo ha hecho ahora, y bajo su mando, el reino está más cerca que nunca de haber iniciado relaciones comerciales con Tel Aviv. Tanto el ministro de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita Adel Al-Jubeir como Nikki Haley, embajadora de Estados Unidos ante la ONU, están leyendo el mismo guión al intentar incluir a Hamás en la lista negra.

La segunda instrucción era disminuir el poder de las autoridades religiosas en el reino.

Aunque bin Salman ha reducido la influencia del establecimiento religioso en la vida cotidiana de los saudíes, lo está utilizando para reforzar su autoridad. Una serie de ‘tuits’ del Ulama, el Comité Saudí de Estudiosos Mayores, demuestra cómo la religión ha sido presionada para servir a la política.

Esto es lo que este cuerpo de eruditos dijo acerca de la Hermandad Musulmana:

"La Hermandad no está entre los que están en el camino correcto, Al-Luhaidan, que Allah le proteja"

"La Hermandad (los miembros) sólo quieren tomar el poder, no les importa pedir la corrección de la fe Al-Fawzan, que Allah le proteja"

Más importante es este tuit:

"No hay nada en el Libro y en la Sunnah que permita la multitud de partidos y grupos (políticos), al contrario, ambos censuran tal cosa".

El mensaje de esto es brutalmente claro. Los partidos políticos no están permitidos. No te estamos dando democracia, sino teocracia y autocracia.

Incluso el momento del último acto de este golpe del palacio es significativo. El príncipe bin Salman recibirá fidelidad de su familia y el público en La Meca en la noche 27 del Ramadán, Laylat Al-Qadr, la noche del poder cuando las oraciones se magnifican en importancia mil veces. Esta es la noche más importante en el calendario islámico.

Este no es un futuro rey que intente neutralizar el papel de la religión en los asuntos del Estado. La está usando para establecer su propio régimen autocrático.

 

Yemen es el siguiente

Este es el efecto Trump en acción. Las ambiciones de bin Salman de apoderarse del trono saudí y los planes de bin Zayed de imponer una dictadura en todo el mundo del Golfo eran anterior a la llegada del presidente más peligroso de la historia moderna de Estados Unidos. Pero la visita de Trump a Riad dió el pistoletazo de salida.

En cuestión de días, los tanques del eje bin Salman- bin Zayed comenzaron a rodar, primero contra Catar y luego contra bin Nayef.

Yemen es su próximo objetivo. Como hemos informado, se ha formado una gran brecha entre el presidente yemení en el exilio, Hadi, que está en Riad, y las fuerzas locales en Adén controladas por los emiratíes. Los dos principales aliados en la campaña contra los hutíes están apoyando a partes contrarias que están en guerra entre sí en el sur de Yemen.

Esto, entiendo, pronto será resuelto. Bin Salman se ha encontrado con Tahnoon bin Zayed, hermano de Mohammed bin Zayed y también su jefe de seguridad, para decirle que calme la situación en el sur de Yemen.

Bin Salman le dijo a Tahnoon que una vez fuese convertido en príncipe heredero, abandonará a Hadi y lo reemplazará con Khaled Bahah, que es cercano a los emiratíes.

Bahah ha visitado Riad recientemente para familiarizarse con la nueva administración saudí. Una ofensiva a gran escala contra Islah, la facción vinculada con la Hermandad Musulmana en Yemen, seguirá adelante.

Este es el nuevo amanecer que espera no sólo a los saudíes, sino a millones de personas en la región. Si estos planes siguen adelante, someterá a la región a décadas más de turbulencia, guerra civil, conflicto de poder y derramamiento de sangre.

 

¿Uña y carne?

Sin embargo, los ladrones tienen el hábito de caerse unos con otros. Bin Zayed, el arquitecto de esta campaña contra el Islam político y todas las fuerzas que promueven la democracia en la región, se ha adaptado al propósito de bin Salman hasta ahora. Lo ha puesto en la ‘pole position’ para convertirse en rey.

Sin embargo, una vez que bin Salman ha llegado al poder, ya no le conviene al joven rey ser aconsejado por el príncipe heredero de un Estado mucho más pequeño. Sus intereses pueden divergir fácilmente. Ya hemos visto esto en Egipto, donde los saudíes instalaron un dictador militar, sólo para encontrarse con que no los respaldó en su campaña contra Irán.

El segundo factor es que el eje bin Salman-bin Zayed forjará sin querer nuevas alianzas para contrarrestar su dominio. El cierre de las fronteras saudíes con Catar ya ha acelerado la llegada de tropas turcas a Doha. También puede obligar a Turquía, Kuwait y Omán a reconciliarse con Irán. Las divisiones creadas por la guerra siria entre Hezbolá y Hamás también pueden ser rápidamente sanadas.

Cuando el padre y el hijo llegaron al poder después de la muerte del rey Abdullah, existía la esperanza de que pudieran unir a los suníes y proporcionar liderazgo cuando era muy necesario. En su lugar, pueden haber fragmentado y polarizado la región más allá de la reparación.

 
 
 
 
 
 

 

 

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