El dilema de Catar, y una crisis global en gestación

Publicado el Por Suraj Sharma (author), Arabia Watch (author)

Lugar(es): Doha, Catar

Doha ha rechazado las exigencias del eje de Arabia Saudita (fotografía: AFP)
Doha ha rechazado las exigencias del eje de Arabia Saudita (fotografía: AFP)

 

La horas corren una vez más. Catar tiene menos de 24 horas para aceptar 13 exigencias que un eje liderado por Arabia Saudita dice deben cumplirse para poner fin al bloqueo.

El plazo original de 10 días fue prorrogado por 48 horas el domingo por la noche, pero la medianoche del martes el plazo de agota nuevamente, dejando a la región al borde de la catástrofe económica y como muchos temen, de otro conflicto militar. 

Analistas dicen que la persistente insistencia del bloque saudí de que Catar debe cumplir las exigencias, y la negativa de Doha, tiene el potencial de arrastrar no sólo a Catar, sino también a sus vecinos, a la región, y a Estados más allá de Oriente Medio.

Catar rechazó las exigencias planteadas por Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Egipto en vísperas de la fecha límite del domingo. Las rechazó nuevamente el lunes, después que el bloque saudí concediera una prórroga de 48 horas gracias a la mediación del emir de Kuwait.

Pero los expertos advierten que está en juego mucho más que una simple pelea entre varios países ricos del Golfo.

“El potencial de que todo esto acabe en una espiral de caos regional, incluso en una guerra, es enorme”, dijo Mensur Akgun, profesor y presidente del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad de Kultur de Estambul.

“Ni siquiera los saudíes querrían eso, se mire como se mire, esto podría terminar arrastrando rápidamente a Turquía e Irán, con resultados impredecibles”.

Halil Recber, un economista, dijo que las demandas son imprecisas y difíciles de aceptar.

“Nadie sabe a qué suma se refieren las compensaciones que se mencionan”, dijo.

“Pero si los cataríes están diciendo que están preparados para una guerra, en lugar de aceptarlas, entonces sólo podemos asumir que esas exigencias son inaceptables”.

Dijo que la economía mundial sufriría si la disputa no se resuelve, ya que los principales países implicados todavía se están recuperando tras la crisis mundial de 2008.

“En este momento la tendencia del petróleo es al alza”, pero las cifras son sólo un tercio de lo que se llegó a pagar en 2008.

“Los precios del gas natural que suelen a mantenerse estables, sin embargo, están al alza solo porque Catar es el mayor proveedor de gas natural del mundo”.

"Todo esto afecta a varias relaciones económicas y las economías en desarrollo también serán duramente golpeadas", dijo.

El impacto económico ya ha golpeado el riyal de Catar, ya que las divisas y los bancos extraen la moneda de la negociación y el precio frente al dólar, que fluctúa por primera vez desde que fue fijado en 2001.

El impacto en la energía y las fluctuaciones monetarias también podría afectar a Arabia Saudita, que ya está enfrentando un enorme déficit presupuestario.

Según Reuters, los activos externos netos del banco central de Arabia Saudita, una medida de su capacidad para soportar su moneda, han caído de 737.000 millones de dólares en agosto de 2014 a 529.000 millones de dólares a finales de 2016, cuando el gobierno liquidaba activos para cubrir el déficit.

 

El riesgo de guerra

Pero detrás de los efectos más inmediatos de la guerra económica está la posibilidad muy real de un conflicto armado. Ilker Basbug, ex jefe de Estado turco, dijo que el despliegue de las tropas turcas en Catar era un "riesgo", ya que creía que la crisis de Catar era parte de un movimiento más amplio de Estados Unidos para enfrentar a Irán.

"En el pasado, Turquía ha asumido funciones militares en todo el mundo dentro de los mandatos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Podemos tener una unidad militar en Catar con fines de entrenamiento, pero si hablas de tropas de combate, estás hablando de algo completamente diferente, dijo Basbug a la emisora ​​local Haberturk.

"Estados Unidos tiene su base más grande de Medio Oriente justo al lado de la base militar turca ¿De qué lado está Estados Unidos? ¿Están los Estados Unidos y Turquía en el mismo bando cuando se trata de Catar?”.

Akgun dijo que los soldados turcos en Doha estaban allí para evitar un golpe de palacio, un peor escenario pero también una posibilidad distinta.

"La presencia militar turca está allí precisamente para evitar cualquier intento de derrocar a los líderes actuales de Catar", dijo. "Pero la fuerza militar turca en Catar no está lo suficientemente cerca como para prevenir una invasión".

Hay un poco más de 100 soldados turcos en Catar, que podrían ascender a unos 700 según los términos de un acuerdo de cooperación. Sin embargo, la base turca tiene capacidad para albergar hasta 5.000 efectivos, pero eso incluye las tropas locales que están siendo entrenadas.

 

Compromiso

 

De acuerdo con Akgun, el bloque dirigido por Arabia Saudita y Catar tendrían que llegar a un acuerdo al final porque la única alternativa sería un largo enfrentamiento, ya que ambas partes tienen los medios financieros para resistir.

"Es improbable que los saudíes intenten una invasión contra Catar si sus demandas son rechazadas".

“En primer lugar, no tendrán respaldo estadounidense para eso, e incluso si lo tienen, ellos serían conscientes de que Donald Trump podría no estar en el poder por mucho tiempo", dijo Akgun.

Una resolución política es vital, de acuerdo con Akgun, quien dijo que el objetivo saudí es acumular presión sobre Catar, pero que ambas partes deberían ser realistas y estar abiertas a la negociación.

"El fracaso en llegar a una resolución política podría tener inmensas ramificaciones regionales, sería difícil mantener a Turquía e Irán fuera del panorama y esa imagen podría incluso incluir la guerra", dijo Akgun.

Arabia Saudita ya están luchando militarmente en Yemen. Los saudíes han estado impulsando una línea más militarista y expansionista desde el surgimiento de Mohammed bin Salman, que fue ascendido a príncipe heredero el 21 de junio en lugar de Mohammed bin Nayef.

Irán, que comparte su campo de gas natural de South Pars con Catar, y sigue su propia política expansionista regional, es poco probable que permanezca al margen y no intente salvar una fuente vital de ingresos.

Lo que eventualmente podría empujar a Turquía, Irán y Catar a formar una alianza será la angustia existencial en Teherán y Ankara, que saben que serán los próximos objetivos si Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos consiguen lo que quieren en Catar.

Akgun dijo que todos los ojos y esperanzas se volverían a los mediadores ahora.

"Sólo podemos esperar que Kuwait, Omán, e incluso Turquía, logren calmar, si no resolver, este enfrentamiento entre el eje saudí y Catar, de lo contrario la región y el mundo podrían enfrentarse a un cuadro sombrío".

 

 

 

 

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