La batalla dialéctica entre Qatar y Arabia Saudí

Publicado el Por Asa Winstanley (author), Monitor de Oriente (author)

Los manifestantes ondean banderas de Qatar durante una protesta contra el bloqueo impuesto por los países del Consejo de Cooperación del Golfo, el 17 de Junio de 2017 (fotografía: AA)
Los manifestantes ondean banderas de Qatar durante una protesta contra el bloqueo impuesto por los países del Consejo de Cooperación del Golfo, el 17 de Junio de 2017 (fotografía: AA)

 

Ya es evidente, el reciente bloqueo marítimo, terrestre y aéreo lanzado contra Qatar no es lo que sus autores dicen que es.

Dirigidas por el fanático y agresivo régimen saudí, un amplio grupo de dictaduras de la región han impuesto sanciones punitivas contra Qatar. La semana pasada presentaron ante los medios una lista de demandas que Qatar debe cumplir para que sea liberado de las sanciones de sus vecinos.

Cuando se iniciaron las sanciones a principios de junio, los saudíes aseguraban que Qatar había estado apoyando a grupos “terroristas”, algo que debía parar inmediatamente. Pero aparentemente muy pocos se tomaron en serio estas acusaciones, posiblemente el caso más flagrante y reciente, a nivel regional, de “le dijo la sartén al cazo”.

Debió de costarles un buen montón de descaro a los saudíes acusar a Qatar de financiar grupos terroristas cuando el dinero saudí es bien conocido por haber fluido libremente hasta las arcas de algunos de los grupos más radicales de los que combaten en Siria. Los fondos saudíes han alimentado a grupos vinculados a Al-Qaeda, e incluso existen sospechas de que hayan servido para financiar al Dáesh.

Mohammed Bin Salman, el nuevo príncipe heredero a la corona saudí, se ha implicado profundamente tanto en Siria como en Yemen, siendo responsable de gran parte de las muertes y de la destrucción de ambos países. En su papel como ministro de Defensa desde principios de 2015, ha apoyado al Yeish al-Fath (“Ejército de la Conquista”), una coalición de grupos extremistas en Siria, formada en sus inicios a partir de un grupo afiliado a Al-Qaeda. El príncipe ha sido acusado de potenciar una “impulsiva política de intervenciones militares” por los servicios de inteligencia alemanes.

Por supuesto, es cierto que Qatar ha financiado a grupos armados en Siria, pero la lista de demandas que salió a la luz la semana pasada demuestra que el “terrorismo” no es la verdadera causa de las sanciones.

El primer puesto de la lista lo ocupa la exigencia de que Qatar “restrinja” sus relaciones con Irán. La política exterior de Qatar, algo más independiente que las del resto de actores del Golfo, era una excepción al sectarismo alimentado e impuesto por los tiranos regionales, y detrás del cual Arabia Saudí ha estado demasiadas veces. Que ahora Riad pida a Qatar que cumpla con las sanciones de EE.UU. a Irán es, sin duda alguna, notable.

Otra notable demanda de la lista es la que pide a Qatar que cierre la cadena de noticias Al Jazeera.

Existen temores fundados respecto a Al Jazeera, pero la demanda de los saudíes de acabar con las emisiones del canal no tiene nada que ver con ellos. De hecho, los canales de noticias saudíes han sido algunos de los que más han fomentado el sectarismo en la región, hasta incluso promover sin tapujos la afluencia de combatientes extranjeros en Siria.

No, lo que preocupa a los saudíes es que permite algo –no mucho, a veces hasta tímido– de crítica con las políticas saudíes. Y el clima democrático de debate y discusión por el que el canal se hizo famoso en su día nunca sentó bien a los tiranos sentados en el trono saudí.

Así que ahora, aparentemente tras recibir la luz verde del presidente estadounidense Donald Trump, los saudíes y sus aliados regionales han decidido que ya era suficiente, y están presionando para cerrar el canal de una vez por todas. Es poco probable que los gobernantes qataríes estén dispuestos a renunciar a la influencia que Al Jazeera les proporciona. Lo mismo ocurre con el resto de medios apoyados por Qatar y que Arabia Saudí ha incluido en la lista.

Lo que nos lleva a otra de las demandas de la lista: cortar relaciones con “organizaciones terroristas”. Como se ha dicho más arriba, esta es una demanda evidentemente hipócrita, y hasta choca con el espíritu descaradamente antidemocrático de los regímenes que han puesto en marcha el bloqueo. En la lista de estas “organizaciones terroristas” se encuentran los Hermanos Musulmanes, que primordialmente son oposición electoral en Egipto.

Los Hermanos Musulmanes son definidos como “terroristas” por Arabia Saudí, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), pero no por Reino Unido o EE.UU. No hay ninguna evidencia que demuestre dicha etiqueta y es un intento evidente de ilegalizar a opositores políticos. La Hermandad sin duda presenta una amenaza para estos regímenes, pero ésta es de naturaleza puramente política.

Como mostraron las últimas elecciones en Egipto, los Hermanos Musulmanes son capaces de construir una amplia base de apoyo, suficientemente grande como para que uno de sus miembros se convirtiera en presidente del país. La amenaza que representa la democracia para estos regímenes es tal que Mohamed Morsi tuvo que ser derrocado por un sangriento golpe militar en julio de 2013.

A pesar de que la lista no incluye formalmente la demanda de que los líderes del movimiento de resistencia palestino Hamás sean expulsados de Qatar, no hay duda de que su mención en la lista ha sido influenciada por Israel, en tanto la alianza entre saudíes e israelíes se ha hecho más abierta y clara estos últimos años. Con todo ello, la lista de demandas a Qatar parece diseñada deliberadamente para que no pueda ser cumplida. No esperen que este conflicto se resuelva pronto.

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