Las relaciones entre Irán y Estados Unidos: Un lento camino hacia la guerra

Publicado el Por Arabia Watch (author), Shahir Shahidsaless (author)

Lugar(es): Teherán, Irán

Helicóptero y buque de Estados Unidos en el Golfo, el 29 de julio de 2017 (fotografía: AFP)
Helicóptero y buque de Estados Unidos en el Golfo, el 29 de julio de 2017 (fotografía: AFP)

 

El proyecto de ley para promulgar nuevas sanciones económicas contra Irán, Rusia y Corea del Norte - Estados Unidos lucha contra sus adversarios a través de sanciones por ley - fue aprobado tanto en la Cámara como en el Senado la semana pasada con abrumadora mayoría. Con mayoría en ambas cámaras, el presidente Donald Trump no podrá detenerla, y sus portavoces han dicho que va a firmar el proyecto de ley, en consecuencia, es ya casi un hecho.

La ley incluye sanciones contra Irán que se dirigen a los iraníes, los extranjeros y las entidades que contribuyen a las siguientes tres áreas: El programa de misiles balísticos iraní, las actividades relacionadas con el terrorismo del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), y los abusos de los derechos humanos en Irán. Casi todas estas sanciones ya fueron tratadas en varias órdenes ejecutivas y leyes de Estados Unidos.

Tres puntos deben ser considerados en relación con el proyecto de ley:

En primer lugar, dado el importante papel que desempeña el CGRI en la economía de Irán, incluidos los sectores de telecomunicaciones, petróleo y gas, generación de energía y transporte; muchas empresas y organizaciones clave pueden ser objeto de las sanciones. Por ejemplo, un consorcio de tres compañías de inversión - dos de ellos pertenecientes al CGRI - posee más del 50% de las acciones de la Compañía de Telecomunicaciones de Irán, que domina la industria de telecomunicaciones del país.

Dependiendo de la extensión de las sanciones, la economía de Irán podría experimentar una nueva ola de dificultades solo dos años después de que las sanciones estadounidenses fueron suspendidas bajo el acuerdo nuclear de 2015 entre Irán y seis potencias mundiales (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Rusia y china) a cambio de que Teherán frenara su programa nuclear.

En segundo lugar, el nuevo proyecto de ley establece que “la Secretaría de Estado, el Secretario de Defensa, el Secretario del Tesoro, y el Director de Inteligencia Nacional elaborarán conjuntamente y presentarán una estrategia para disuadir las actividades iraníes convencionales y asimétricas y las amenazas que ponen en peligro directamente a los Estados Unidos y sus aliados claves en el Oriente Medio, África del Norte, y más allá".

Para poner esto en perspectiva, no hay que olvidar que en junio, el secretario de Estado Rex Tillerson dijo al Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Estados Unidos que la política hacia Irán se basa en que “elementos en el interior de Irán” provoquen una “transición pacífica de ese gobierno”. Queda por ver cómo el gobierno reacciona a esta parte de la ley, y qué nuevos frentes se abrirán en el conflicto en curso entre Irán y EE.UU.. 

En tercer lugar, el proyecto de ley puede violar el acuerdo nuclear. Según el acuerdo, Estados Unidos hará todo lo posible de buena fe para sostener el JCPOA (acuerdo nuclear) para evitar la interferencia del levantamiento de las sanciones.

Pero incluso si no lo hace, el tono áspero y agresivo y el espíritu de la ley, sin duda, harán que las empresas europeas y chinas que están dispuestas a invertir, o están negociando acuerdos comerciales a largo plazo con Irán, puedan dar un paso atrás. Esto podría dar lugar a una anulación de facto del alivio de las sanciones por parte de EE.UU. en el marco del acuerdo nuclear, que era la principal motivación de Irán cuando acordó recortar significativamente su programa nuclear.  

 

El siguiente movimiento de Trump

Aparte de este proyecto de ley, hay fuertes indicios de que Trump ha decidido no certificar el cumplimiento de Irán con el acuerdo nuclear antes de la próxima fecha límite para que se notifique al Congreso, que es en octubre.

De acuerdo con un informe de Foreign Policy del 21 de julio citando tres fuentes anónimas cercanas a la Casa Blanca, después de una reunión "polémica" con Tillerson este mes, Trump "instruyó a un grupo de confianza personal de la Casa Blanca para el caso potencial de retención de la certificación de Irán en la próxima revisión de 90 días del acuerdo nuclear".

Los estadounidenses es uno de los lados de esta ecuación. El otro lado es Irán, y es poco probable que se mantenga como un espectador ocioso de las maniobras de los estadounidenses. El líder de Irán, el Ayatollah Ali Jamenei, ha subrayado en repetidas ocasiones que Irán debe reaccionar a las presiones de Estados Unidos “poderosamente” y “desde una posición de fuerza”. Dirigiéndose a los funcionarios el 12 de junio, comentó: “Cuanto más compromiso en esta área (para mantener el acuerdo nuclear con vida) más se verá como nuestra debilidad. Lo que llevará (al enemigo) a la conclusión de que no tenemos otra opción. Esto animará a los enemigos para aumentar sus presiones”.

 El 27 de julio, dos días después de que el proyecto de ley fue aprobado en la Cámara, Irán reaccionó con el lanzamiento de un cohete portador de satélites al espacio. La televisión estatal iraní dijo que el lanzamiento incluía una “Simorgh” (que significa Phoenix en Inglés), un cohete que es capaz de llevar un satélite que pesa 550 libras.

En una declaración conjunta, Reino Unido, Francia, Alemania y EE.UU. declararon que “el programa de Irán para desarrollar misiles balísticos sigue siendo incompatible con la Resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU que aprobó el acuerdo nuclear 2015, el cual indica que Irán no llevará a cabo más lanzamiento de misiles balísticos ni actividades relacionadas”.

Sin embargo, el argumento de las potencias occidentales es incorrecto.

La Resolución 1929 del Consejo de Seguridad de la ONU, a partir de 2010, establece que el Consejo de Seguridad “decide que Irán no deberá realizar ninguna actividad relacionada con misiles balísticos capaces de transportar armas nucleares”. Sin embargo, la Resolución 2231 termina con las disposiciones de la resolución de 2010 y, claramente debido a la insistencia de Irán en su posición con respecto a su programa de misiles, cambia el idioma en este sentido.

La Resolución 2231 dice: “Se llama a Irán (no como obligación) a no llevar a cabo cualquier actividad relacionada con misiles balísticos diseñados para ser capaces de transportar armas nucleares”.

En un tuit en julio, el ministro de Exteriores de Irán, Mohammad Javad Zarif, señaló que “Irán no desarrolla y no desarrollará armas nucleares; por lo que por definición no puede desarrollar nada diseñado para ser capaz de lanzarlas".

 En ningún caso, Irán abandonará su programa de misiles. Para subrayar la importancia del programa de misiles de Irán, Zarif, en un tuit en marzo, sostuvo que Saddam Hussein no habría atacado Irán si Irán hubiera tenido misiles.
 

Una cuestión de tiempo

Como se predijo hace un tiempo, era sólo cuestión de tiempo antes de que el programa de misiles de Irán se convirtiera en un punto de inflamación en las relaciones entre Estados Unidos e Irán, más profundo que la crisis nuclear.

Si Trump no lo hace certificar el cumplimiento de Irán en octubre, y posteriormente no se extiende la suspensión de las sanciones de Estados Unidos contra Irán (el presidente tiene la opción de renunciar a la aplicación de las sanciones cada 120 a 180 días), dos escenarios pueden surgir.

En primer lugar, el escenario menos probable es que la UE y las empresas chinas no sigan a los americanos y continúen haciendo negocios con Irán. En ese caso, EE.UU. pueden sancionar a aquellas empresas y re-imponer sanciones. En tal eventualidad, podría surgir una crisis internacional.

En este sentido, algunas grietas iniciales entre Europa y EE.UU., incluyendo un comunicado la semana pasada por el Ministerio de Asuntos Exteriores francés cuestionando la legalidad de las nuevas sanciones de Estados Unidos, ya han aparecido.

El segundo escenario, y más probable, es que la UE y China sigan a regañadientes a EE.UU. y dejen de hacer negocios con Irán.

Aparentemente, no tendría sentido para Irán mantener su compromiso con el acuerdo nuclear. Se alejaría del acuerdo, y en venganza, ampliaría su programa nuclear. Dado el impulso de la administración Trump a un cambio de régimen en Irán, y en medio de un ambiente extremadamente hostil en el Congreso hacia el país, la probabilidad de un conflicto militar se incrementaría notablemente.

 En suma, y como este autor ha señalado en numerosas ocasiones, es simplista pensar que el acuerdo nuclear podría sobrevivir mientras que Irán y EE.UU. están involucrados en una feroz competencia por ganar la hegemonía en la región del Golfo Pérsico, Irán e Israel están en un constante conflicto, e Irán busca exportar su revolución amenazando así a los corruptos aliados de Estados Unidos en la región, encabezados por Arabia Saudita.
 
 
 
 

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