Cosas que dan miedo por la noche en Riad

Publicado el Por David Hearst (author), Arabia Watch (author)

Lugar(es): Riad, Arabia Saudita

Saudi Crown Prince Mohammed bin Salman gestures during a military parade by Saudi security forces (fotografía: HANDOUT)
Saudi Crown Prince Mohammed bin Salman gestures during a military parade by Saudi security forces (fotografía: HANDOUT)

 

El sábado por la noche fue un día ocupado para el príncipe Mohammed bin Salman, de 32 años, el heredero al trono de Arabia Saudita se superó a sí mismo. Superó los altos niveles de caos y miseria humana que ya había logrado como el ministro de Defensa que puso en marcha la campaña aérea en Yemen.

Lo primero que ocurrió fue la repentina dimisión del primer ministro libanés Saad Hariri después de un año en el cargo. Hariri hizo su anuncio desde Riad, que es un lugar curioso para renunciar a la jefatura del Líbano. Su discurso era de línea dura anti-Hezbolá y anti-Irán, usando un tono que no se le había oído en años.

Unos días antes no había indicios de que él estuviera bajo amenaza de asesinato, como después afirmó en su discurso. Permitió que los trabajadores del aeropuerto a se tomaran ‘selfis’ con él, y abandonó el Líbano con un estado de ánimo alegre y optimista.

Hariri pensó que había sobrevivido a la presión que se había aplicado el año pasado sobre su empresa de construcción Saudi Oger, que se enfrenta a la quiebra, y que una reunión con el ministro de Estado para Asuntos del Golfo, Thamer Al-Sabhan había ido bien.

Al-Sabhan dijo en ‘Twitter’ que los dos coincidieron en "muchas cosas que son de interés”. Pero el tono del ministro cambió rápidamente después de la renuncia de Hariri. A continuación, tuiteó:"Las manos de la traición y la agresión deben ser amputadas“, en referencia a Hezbolá e Irán. 

El comentarista de Arabia Saudita bien informado pero anónimo, que utiliza la el seudónimo “Mujtahidd”, descartó la teoría de que Hariri se sintiera bajo amenaza de asesinato de Irán. Dijo que el primer ministro libanés estaba bajo una mayor amenaza física por parte del Dáesh (grupo “Estado Islámico”).

Mujtahidd dijo Hariri salió de su última conversación con Ali Akbar Velayati, alto asesor de asuntos internacionales del Líder Supremo de Irán, de buen humor.

“La razón principal de llamarle de nuevo a Riad fue mantenerlo cautivo con el resto de los príncipes y de los empresarios detenidos, y chantajearlo y obligarlo a traer de vuelta los fondos que tiene en el extranjero, en particular los no vinculados a Líbano”, escribió.

“La declaración que leyó fue escrita por él pero no estaba convencido de ello, ni en términos de contenido ni en cuanto a la presentación de su dimisión desde Riad. ¿cómo es posible que un líder político anuncie su renuncia desde la capital de otro país?”, escribió Mujtahidd en ‘Twitter’.

Hossein Sheikholeslam, asesor del ministro de Asuntos Exteriores iraní, parecía estar de acuerdo con Mujtahidd. Acusó al presidente de EE.UU. Donald Trump y al príncipe heredero saudí de presionar a Hariri a dimitir: “La renuncia de Al-Hariri se llevó a cabo en coordinación con Trump y Mohammed bin Salman para fomentar la tensión en el Líbano y la región", dijo Sheikholeslam.

Hasan Nasrallah, el líder de Hezbolá, reaccionó con calma ante la prensa el domingo. Apuntó a los saudíes como culpables de la demisión de Hariri, calificando la renuncia como una violación de la soberanía libanesa y un ataque a la “dignidad de Hariri”. Se refirió a Hariri como “nuestro primer ministro”, y no como “nuestro ex primer ministro”.

Poniendo estas declaraciones juntas, es difícil evitar la conclusión de que cuando abandonó el Líbano, Hariri no tenía ninguna intención de renunciar, que él mismo no sabía que iba a renunciar y que esta renuncia ha sido forzada por los saudíes. Mi información, sin embargo, es que no ha sido detenido.

El segundo evento fue un golpe durante en la noche, literalmente. Se produjo horas después del belicoso discurso de Hariri. Un misil de largo alcance lanzado por rebeldes hutíes desde miles de kilómetros de distancia en Yemen descendió en algún lugar cerca del aeropuerto de Riad, en el norte de la capital. El misil fue supuestamente interceptado por los misiles de defensa aérea saudíes, pero no hubo informes de pánico en el terreno.

Hasta ahora, los han apuntado generalmente a Yeda. Un misil de largo alcance destinado a la capital fue leído por los saudíes como un mensaje claro de un aliado de Irán: “Usted eleva la presión sobre Hezbolá y se elevará la presión sobre usted en Riad”, parecían decir quienes lanzaron el misil.

 

El renacimiento de McCarthy

El tercer evento para perturbar la paz había sido bien planificado. La desaparición del príncipe Mutaib bin Abdullah había sido ampliamente predicho. Él estaba a cargo de la tercera fuerza militar del reino, la guardia nacional, y como Mohammed bin Salman había tomado el control del Ministerio de Defensa y el Ministerio del Interior (después de expulsar a su primo Mohammed bin Nayef), era sólo cuestión de tiempo antes de que sacara a Mutaib por los pelos y pusiera a los tres Ejércitos del reino bajo su control personal.

La Guardia Nacional recluta históricamente a sus miembros de las tribus del reino. El domingo las cuentas bancarias de los jeques tribales involucrados en el Ejército se congelaron y a jeques prominentes se les ha prohibido viajar. Eran principalmente de las tribus Motair y Otaiba que habían sido leales al difunto rey Abdullah. Esto se hizo para acabar con la disidencia.

Nosotros no pudimos predecir lo brutalmente que bin Salman se movería contra Mutaib. Él y su hermano Turki fueron detenidos y acusados de corrupción. Su detención fue señalada por los sitios web cercanos a la Corte Real, utilizando sus iniciales y dijo que la corrupción estaba vinculada a las ventas militares en su Ministerio. Ellos crearon un ‘hashtag’ especial para la ocasión que decía: “Salman se enfrenta a la corrupción”.

Al-Arabiya dio la noticia de que diez primero y luego 11 príncipes habían sido detenidos, junto con 38 empresarios y ex ministros.

En un estilo de gobierno que es único en el reino, la decisión de llevar a cabo esta purga parece haber precedido el anuncio de la comisión formada para hacer estas detenciones. Así es como actúa el joven príncipe, un hombre al que algunos expertos en Oriente Medio persisten en definir como un ‘reformador de estilo occidental’. Él actúa con absoluta indiferencia al habeas corpus, debido proceso y el Estado de derecho. A sus ojos, los detenidos son culpables antes de que se pruebe lo contrario.
 
Este comité es macartista en sus atribuciones y ámbito de aplicación. La primera cosa a tener en cuenta en el decreto real, es que se pone por encima de la ley. El decreto establece que el comité (que bin Salman dirige) está “exento de las leyes, reglamentos, instrucciones, órdenes y decisiones. El comité se encargará de las siguientes tareas: La emisión de investigaciones, órdenes de detención, prohibición de viajar y la congelación de cuentas y carteras, el seguimiento de los fondos, activos, y la prevención de sus remesas o transferencia por parte de personas y entidades. El comité tiene el derecho de tomar las medidas de precaución que considere antes de referirlas a autoridades de investigación u órganos judiciales”.

En otras palabras, el príncipe puede hacer lo que quiera con alguien, aprovechando sus activos dentro y fuera del reino. Vamos a recordar lo que ahora controla; el príncipe heredero ahora los tres Ejércitos de Arabia Saudita; dirige Aramco, la mayor compañía de petróleo del mundo; encabeza el comité a cargo de todos los asuntos económicos, que está a punto de lanzar la mayor privatización que reino ha visto; y ahora controla todos los medios de comunicación saudíes.

Esto fue evidente a partir de la lista de los empresarios detenidos. ARTE, MBC y Rotana Media Group dominan los medios árabes. Estas corporaciones de medios de comunicación saudíes representan la mayor parte de lo que sale al aire en el Oriente Medio, además de la cadena de noticias de propiedad qatarí Al-Jazeera.

Sus respectivos dueños, Saleh Kamel, Walid Al-Ibrahim y el príncipe Walid bin Talal están tras las rejas. Presumiblemente también su riqueza se ha confiscado. Forbes valoró a bin Talal, presidente de la Kingdom Holding Corporation, en $18 mil millones. Él es dueño de acciones importantes en numerosas empresas, entre ellas Newscorp, Citigroup, 21st Century Fox y Twitter. Estas acciones también están bajo nueva dirección. El jefe de la STC, el operador de telefonía móvil más grande de Arabia, también fue detenido.

Si los anteriores movimientos adoptados por bin Salman constituían una toma de poder, los movimientos del sábado fueron un robo de riquezas.

Aparte de los peligros políticos de extraer a tantos saudíes muy ricos de su riqueza, esta es una manera peculiar de alentar a los extranjeros a invertir en el reino. Las acciones de bin Salman el sábado parecían estar diseñadas para asustarlos a todos.

La economía está en recesión y las reservas de divisas se están agotando. Bin Salman acaba de apropiarse de los bienes de los hombres de negocios más grandes del reino y establecer un comité que pueda hacerse con los activos a voluntad en el país o en el extranjero. ¿Por qué no podría hacer lo mismo con los activos de los inversores extranjeros?.

La purga de otros oligarcas de la talla de Bakr bin Laden, quien dirigió la empresa constructora más importante del país también tendrá un golpe de efecto en el resto de la economía. El grupo bin Laden emplea a miles de subcontratas.  Las purgas y los negocios no se mezclan, como bin Salman pronto descubrirá.

Una fuente fiable me ha dicho que el príncipe Walid bin Talal se negó a invertir en Neom, una mega ciudad que Salman anunció que será construido, y esa fue la razón por la cual el príncipe de la corona detuvo a su primo. Pero bin Talal también había chocado con su primo llamando abiertamente a la liberación de bin Nayef de su arresto domiciliario.

El otro punto a tener en cuenta es que todas las ramas de la familia real han sido afectadas por esta purga, y otras que la precedieron. Basta con mirar los nombres de los príncipes que han sido detenidos - bin Talal, bin Fahd, bin Nayef, bin Muqrin. El último murió en un accidente aéreo, al parecer tratando de huir país. Estos nombres revelan una cosa: Las grietas de la familia real llegan muy lejos y muy profundo, y se extienden hasta su mismo núcleo.

¿Podría haber ocurrido todo esto sin otra luz verde de Trump?. Él twitteó ayer que estaría muy agradecido si Arabia Saudita saca a Bolsa Aramco en Nueva York, y que eso sería “importante para los Estados Unidos” Trump también llamó al rey Salman, felicitándolo por todo lo que ha hecho desde su llegada al poder. Los movimientos se producen después de la tercera visita de Jared Kushner al reino este año.

Si no era evidente para todos y cada uno, seguramente debería serlo ahora: La capital de la inseguridad en Oriente Medio es Riad, y un príncipe de 32 años está tomando medidas para adquirir el poder absoluto, capaz de desestabilizar los países vecinos y eliminar a  sus primeros ministros. Peor aún, este príncipe parece estar animado por un presidente de Estados Unidos que no sabe lo que está haciendo.

Mentes más sabias en Washington D.C., como el secretario de Estado Rex Tillerson o el secretario de Defensa Mattis se deben estar rasgando las vestiduras -o lo que les queda de ellas-, no me sorprendería enterarme que Tillerson ya está cansado de intentar apagar incendios de su presidente que inmediatamente después vuelve a encender.
 
 
 
 
 

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