¿Puede sobrevivir Líbano a los mal calculados movimientos de Arabia Saudita?

Publicado el Por Rayan El-Amine (author), Arabia Watch (author)

Lugar(es): Beirut, Líbano

Hariri junto al patriarca de la Iglisia católica maronita libanesa, Bechara Rai (fotografía: AFP)
Hariri junto al patriarca de la Iglisia católica maronita libanesa, Bechara Rai (fotografía: AFP)

 

En una entrevista en vivo el domingo por la noche, el primer ministro libanés, Saad Hariri, dijo que regresará a Líbano "muy pronto", para iniciar el proceso constitucional necesario. La declaración mostró la disponibilidad de Hariri en continuar siendo parte del gobierno en el futuro, bajo nuevas condiciones.

A pesar de parecer desgastado y aturdido, el lenguaje moderado de Hariri parecía propio, a diferencia del utilizado en su dura declaración de renuncia desde Riad la semana anterior.

Hariri explicó que a través de su renuncia, pretende proporcionar un "impacto positivo" en sus aliados políticos en el gobierno de unidad libanés, e imponerse al dominio de Hezbolá, apoyado por Irán.

Los libaneses respiraron con alivio después de la entrevista de Hariri, así como con las declaraciones de las potencias occidentales y de Estados Unidos diciendo que Líbano no será un campo de batalla para una guerra de poder entre Arabia Saudita e Irán, al menos no en este momento.

 

Hezbolá en el punto de mira saudí

Durante semanas, estaba claro por las declaraciones del ministro de Estado para Asuntos del Golfo de Arabia Saudita, Thamer Al-Sabhan, que los saudíes habían puesto sus ojos en Hezbolá como una manera de hacer retroceder la influencia iraní en la región.

Hezbolá, después de todo, ha sido una figura clave en la derrota de fuerzas de la oposición en Siria, respaldadas por Arabia Saudita, y apoya a los hutíes en Yemen. El mes pasado, Sabhan tuiteó que las sanciones de Estados Unidos contra Hezbolá no son suficientes, añadiendo que “las sanciones estadounidenses contra el Partido de las milicias terroristas en Líbano son buenas. Sin embargo la solución para lograr la seguridad y la paz regional es que la coalición internacional combata a Hezbolá y los que trabajan con él”.

Esto señala la disposición de Arabia Saudita a una guerra total con Hezbolá, incluso si todo el país arde en llamas.

El nuevo régimen en Arabia Saudita encabezado por el príncipe Mohammed bin Salman considera a Hezbolá "fruta al alcance de la mano" en la era de Trump. Eliminando a Hariri del gobierno de unidad nacional, Arabia Saudita espera exponer a Hezbolá a una presión política interna dentro del  gobierno de unidad nacional y exponerlo a vulnerabilidades de seguridad externas, incluyendo un posible ataque por parte de Israel.

Pero a pesar de algunos días muy tensos tras la dimisión, muchos fueron sorprendidos por un raro espectáculo de unidad libanesa más allá de las divisiones políticas.

La cohesión del Estado libanés disparó una ráfaga de apoyo diplomático internacional a Líbano, comenzando por Rusia y terminando con una declaración del secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, diciendo: “Estados Unidos advierte contra cualquier intento, dentro o fuera de Líbano, de usar a Líbano como campo para una guerra de poner o contribuir de cualquier manera a la inestabilidad en ese país".

Esta declaración junto con un cierto recelo de Israel a ser arrastrado a una guerra con Hezbolá, puso fin al peligro inmediato en Líbano.

 

Traicionado por los saudíes

Dentro de Líbano era obvio para todos, incluyendo el Movimiento Futuro de Hariri, que él se vio obligado a renunciar. Desde el principio, la mayoría de los libaneses, incluyendo a Hezbolá, consideraron la renuncia como un ataque a la dignidad de Hariri y a la soberanía del país, y quisieron que el primer ministro regresara.

El Movimiento Futuro y los suníes de Líbano se sintieron traicionados por las tácticas de Arabia Saudita, que parecían indicar que Líbano era prescindible.

La renuncia forzada de Hariri unió a un país que rara vez se ha unido.

Lo que Arabia Saudita no anticipó fue el consenso nacional para preservar la estabilidad en Líbano con el presidente del país, Michel Aoun, jugando un papel fundamental.

Los saudíes, sin que sea una sorpresa, calcularon mal el elemento crítico de la reacción de los ciudadanos de Líbano a su política exterior contra Líbano. Se había repetido el mismo error que cometió con el asedio contra Qatar, y la guerra contra Yemen.

En todos los casos, a la monarquía saudí no le importó el valor de la respuesta de los ciudadanos en esos países.

 

¿Y ahora qué?

El plan de Arabia Saudita mal concebido por un principiante e imprudente príncipe heredero parece haber chocado contra un muro por el momento. Pero, por desgracia para Líbano, Arabia Saudita tiene otras cartas que jugar hasta lograr que Líbano obedezca. En su entrevista, Hariri recordó la cantidad de trabajadores libaneses en los países del Golfo y la importancia de su contribución financiera al Líbano.

Hay más de medio millón de trabajadores libaneses en Arabia Saudita y otros países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). La economía de Líbano depende de las remesas de entre siete y ocho mil millones de dólares, que equivale a más del 15% del PIB de Líbano.

Arabia Saudita podría amenazar con enviar a estos expatriados libaneses a casa y también retirar mil millones de dólares de los bancos libaneses. Lo que de nuevo podría volverse en contra de Arabia Saudita si el país entero se ve afectado gravemente.

El escenario más probable para Líbano en las próximas semanas es que Hariri regrese a Líbano para presentar oficialmente su renuncia al presidente.

Después se le pedirá a Hariri que encabece un gobierno "provisional" que tendrá dos objetivos principales: Renegociar las condiciones para un nuevo gobierno con sus aliados, incluyendo la demanda de “disociación" de todos los Partidos políticos libaneses de la participación en cualquier conflicto regional. En segundo lugar, se preparará el terreno para nueva elección parlamentaria en la primavera de 2018.

  

Un gobierno productivo

El actual gobierno de Hariri fue productivo en comparación con sus predecesores. Desde que Aoun y Saad Hariri asumieron el cargo, Líbano experimentó la distensión política que tanto necesitaba.

Aunque no sean perfectas, algunas legislaciones fueron aprobadas. Una nueva ley electoral proporcional fue acordado para las nuevas elecciones parlamentarias del próximo año, y un presupuesto estatal se aprobó por primera vez en más de una década. Se aprobó una ley para iniciar el proceso de licitación de la explotación de yacimientos de petróleo y gas frente a la costa de Líbano, y se lograron algunos avances sobre el tema de la electricidad.

En cuanto a la seguridad, Líbano parece haber sobrevivido a lo peor de la guerra de Siria con el Ejército libanés eliminando a Dáesh (Estado Islámico) de su frontera con Siria. Probablemente mayor fue la capacidad del Estado libanés de acoger a 1,5 millones de refugiados sirios con el país apenas funcionando.

La capacidad de un país políticamente frágil como Líbano para sobrevivir a los efectos de las transformaciones regionales incluyendo sucesivas guerras civiles que se iniciaron en el año 2011 ha sido bastante notable. La capacidad de recuperación de Líbano durante este tiempo turbulento ha sorprendido a todos, especialmente en Líbano.

 

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