Mohammed bin Salman y la magia del 99 %

Publicado el Por Madawi al-Rasheed (author), Arabia Watch (author)

Lugar(es): Riad, Arabia Saudita

Príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman
Príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman

 

Cuando las opiniones críticas son criminalizadas y quienes articulan visiones alternativas son tratados como traidores, terroristas y disidentes, no tiene sentido pensar que las encuestas proporcionan resultados buenos y precisos.

Si piensas que los días en que los dictadores árabes anunciaban haber ganado las elecciones presidenciales con un 99% de los votos se han acabado, te equivocas.

El príncipe heredero saudí Mohammad bin Salman (MbS) se ha unido a una larga lista de emires y jeques deseosos de informarnos sobre lo popular que es.

Se nos informa que el 94,4% de los saudíes aprueba su desempeño en temas sociales, políticos y económicos sólo cinco meses después de convertirse en príncipe heredero.

 

La falacia de los números mágicos

Aquí 'la magia de los números y el tiempo' se presenta al público como una evaluación científica de la opinión pública. Pero no estoy segura de por qué el porcentaje de aprobación se reduce de un 94.4% a un 92% cuando se le pregunta a los saudíes sobre las reformas.

Además, el porcentaje se reduce al 91,75% de tasa de aprobación en cuanto a la reforma de género y sufre una "dramática" caída al 80,02% cuando se les pide a las personas que evalúen el nivel de riqueza asociado a programas de Mohammed bin Salman para la rafahiyah (riqueza y bienestar).

Pero todos estos trucos numéricos no son suficientes a menos que conduzcan a la antigua cifra mágica. De acuerdo con la encuesta de Arabia Saudita, el 99% de los hombres y mujeres saudíes mayores de 18 años encuestados a través de las diversas regiones del reino piensan que Mohammed bin Salman estableció estabilidad y seguridad nacional.

Hoy en día con la ayuda de las empresas de publicidad y estudios de mercado, los monarcas absolutos dotados de gran riqueza son capaces de mejorar la anticuada propaganda y hacerla más sofisticada. Ellos afirman que, como era de esperar, está ‘científicamente comprobada’ la apreciación generalizada de sus políticas, entre sus súbditos privados de sus derechos.

A partir de este tipo de encuestas se nos dicen cómo toda la juventud del mundo árabe aspira a encontrar empleo y vivir en Emiratos Árabes Unidos, la forma en que todo el mundo árabe detesta a Irán y respalda el enfoque de línea dura de Trump hacia los iraníes. Estamos inundados de sospechosa propaganda, supuestamente ratificada con pruebas.

 

La propaganda estalinista

Pero la maquinaria de relaciones públicas de Mohammed bin Salman va rezagada, las audiencias esperan que vaya realmente más allá del número mágico del 99% por ciento, y anhelan formas más sofisticadas para evaluar los índices de aprobación.

Elecciones, Parlamentos y gobiernos elegidos son el lenguaje de hoy en día, pero MbS, todavía está siguiendo la vieja propaganda estalinista. El desempeño de los gobiernos ahora se mide mediante indicadores de resultados y la popularidad personal de un individuo es puesta a prueba sólo en las elecciones nacionales - si no son manipuladas o distorsionadas.

Es sorprendente que alguien que gobierna con puño de hierro todavía tenga que molestarse en encargar encuestas que dan lugar a los números absurdos como los anteriores.

Con esta mano de hierro, el príncipe heredero ha eliminado la oposición real a su gobierno, por el momento, los críticos potenciales de todas las clases han sido silenciados -detuvieron a centenares de intelectuales, clérigos y profesionales- y lo más importante, él concentra todos los poderes y  medios de coerción en su propia mano.

¿Por qué, pues, está MbS tan interesado en las encuestas sin sentido?, ¿A quién está tratando de impresionar?, ¿está tratando de convencer a alguien de que él es el único para dirigir Arabia Saudita a través de una revolución imaginaria desde arriba?.

Hoy en día, incluso los autócratas, como el que actualmente está a cargo de la Arabia Saudita, necesitan aparentar consenso. Una familia real que estaba dispuesta a mantener un equilibrio entre la zanahoria y el palo había gobernado el país desde hace varias décadas.

Esto no se aplica solamente a la forma en la que la familia real había logrado sus relaciones con la sociedad y las múltiples voces desde el establecimiento religioso a los intelectuales modernos, sino también en la forma en que trataba con sus propios miembros.

 

La consolidación sin consenso

Mohammed bin Salman ha alienado verdaderamente a sus propios tíos y primos, todos han quedado en silencio tras la oleada de detenciones. Actualmente no busca consenso, sino consolidación. El momento de consenso es en realidad se ha ido para siempre y sus recientes medidas de opresión, llevadas a cabo con el pretexto de la guerra contra la corrupción, demuestran que ha abandonado totalmente la zanahoria.

Mientras que varios palos están siendo blandidos en el Ritz Carlton -una especie de Diyya, dinero de sangre, se está negociando con los detenidos para alejar su cuello de un desenlace fatal- MbS se aferra a la magia de las encuestas.

Él está tratando de encontrar refugio en el supuesto grupo de jóvenes que están presuntamente en total acuerdo y apreciación de su infitah (apertura), y las políticas religiosas y económicas que prometen llevar al desarrollo, e incluso los resultados mágicos, que beneficien a todos.

Es importante para él, en un momento en que todavía no se puede dar por sentado el consenso dentro de su propia familia, especialmente los grandes nombres de Mohammed bin Nayef y Miteb bin Abdullah, por no hablar de los magnates financieros tales como Walid bin Talal, popularizar encuestas con un valor limitado.

 

Factores para sentirse bien

Los autócratas siempre se ven obligados a buscar factores para sentirse bien, y los hipotéticos estudios científicos tienen el propósito de generar una cierta euforia irreal, incluso si no son convincentes. Circulan en la esfera pública por un período corto, luego se hunden en el olvido histórico. A continuación, se ponen en marcha otros nuevos, y los resultados son los mismos.

Por desgracia, este tipo de encuesta no tiene sentido en contextos autoritarios y represivos. Cuando opiniones críticas son criminalizadas de manera asfixiante y los que articular visiones alternativas son tratados como traidores, terroristas y disidentes, no tiene sentido pensar que las encuestas generan resultados buenos y precisos.

Si las empresas de relaciones públicas pasan por los centros de investigación que realizan encuestas, es mejor considerarlas una especie de propaganda, que no puede dar resultados convincentes.

La soledad de los autócratas es notoria. E incluso un poderoso príncipe que aspira a convertirse en rey como Mohammed bin Salman necesita este tipo de propaganda para compensar tal soledad.

Cuando estás solo en la parte superior y ni siquiera puedes confiar en tus propios parientes, la aprobación previa de la sociedad puede ser un truco reconfortante alternativo.

Los autócratas necesitan escuchar su propia voz y su propaganda para convencerse de que "todos les aman", una aseveración que llegamos a conocer mejor durante el momento oscuro de los dictadores árabes en el año 2011, cuando la gente salió a las calles para mostrar la forma en que los detestaban, en lugar de amarlos.

 
 

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