De Doha a Erbil: ¿Por qué los bloqueos no funcionan?

Publicado el Por Ranj Alaaldin (author), Arabia Watch (author)

Lugar(es): Doha, Qatar

Presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, estrecha la mano del emir de Qatar, Tamim Hamad Al-Thani en Ankara el 15 de enero (fotografía: AFP)
Presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, estrecha la mano del emir de Qatar, Tamim Hamad Al-Thani en Ankara el 15 de enero (fotografía: AFP)

 

El 11 de enero el alto comisionado de la Oficina para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas criticó el bloqueo permanente de Qatar por parte de los llamados países del 'Cuarteto' -Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Egipto- por su naturaleza arbitraria e impacto negativo sobre la población de Qatar.

Un informe de Amnistía Internacional, por su parte, criticó a los países del bloqueo por jugar con la vida de miles de personas.

 

Efectos indeseados

Desde que la crisis del Golfo se desencadenó en junio del año pasado, ha habido pocos indicios de que la disputa se resolverá a corto plazo. Qatar ha demostrado ser resistente al bloqueo, en gran parte debido a su riqueza económica, y su integración en el orden político y económico regional e internacional.

Constituye un componente crítico de la arquitectura de seguridad de Occidente en la región (alberga, por ejemplo, una importante base militar de Estados Unidos) y tiene estrechos vínculos con poderes regionales clave como Turquía, que aumentó su presencia militar en el país y sus relaciones diplomáticas mejoraron inmediatamente después de que se desencadenó la crisis.

En todo caso, la crisis del Golfo y el desafío al Estado de Qatar (cuya postura ha sido respaldada por la comunidad internacional en general), ha reforzado la soberanía de Qatar. En esto radican los efectos no deseados que vienen con los bloqueos: El reagrupamiento nacional alrededor del Estado y la bandera, fortaleciendo la unidad nacional dentro del Estado asediado.

La población de Qatar, las élites empresariales y la sociedad civil se han unido en torno a la familia gobernante; las élites gobernantes del país han sido dotadas con lo que muchos gobiernos anhelan pero pueden tener dificultades para lograr, a saber, una identidad nacional vigorizada que funciona como elemento unificador y crea una conciencia nacional que fortalece las relaciones Estado-sociedad.

 

Soportar la pena mayor

Al igual que otros bloqueos en la historia - y en todo el mundo - el fortalecimiento del nexo entre civiles y sus élites gobernantes que normalmente viene después de un bloqueo, no sólo refuerza la legitimidad de estas élites sino que también permite al país soportar un castigo mayor.

Qatar se verá afectado, sobre todo si la situación actual se convierte en la nueva normalidad. Pero herir a Qatar no será equivalente a la consecución de los objetivos políticos deseados que sustentan el bloqueo.

Es un país rico a causa de sus hidrocarburos y la historia demuestra que los bloqueos invariablemente crean una urgencia para reducir la dependencia de agentes externos.

Si vamos tan lejos como hasta las guerras napoleónicas, los intentos de matar de hambre al Reino Unido hasta lograr la sumisión fallaron debido a su capacidad cada vez mayor para compensar la escasez de alimentos; los bloqueos nunca han conseguido alcanzar los objetivos deseados.

En el caso de Qatar, geopolíticamente, debido en gran parte al apoyo inquebrantable de Turquía, un bloque adicional ha surgido en la región que ha permitido que Doha vea su soberanía reforzada y ya no necesariamente en deuda con la órbita del mundo árabe.

De hecho, el apoyo de Ankara desde la crisis, junto con la disposición de Irán a exportar sus productos para llenar el vacío dejado por el bloqueo del Cuarteto, muestra cómo las sanciones económicas en sí mismas producen un vacío que puede crear oportunidades geopolíticas y económicas para otros Estados.

 

Los factores subyacentes

Riqueza y relaciones internacionales no son, sin embargo, el factor subyacente detrás de la capacidad de un país para resistir los bloqueos económicos. En pocas palabras, los bloqueos económicos no funcionan. Un estudio de un académico de Chicago, Robert Pape, que sigue estando en gran medida sin refutar hasta la fecha, muestra que sólo alrededor del 5% de las sanciones impuestas desde la Primera Guerra Mundial podrían ser consideras como 'eficaces'.

Con el advenimiento de la globalización y la creciente interdependencia dentro de la comunidad mundial, las sanciones económicas es poco probable que alguna vez cuenten con expectativas de poder llegar a ser un medio viable para el logro de objetivos de política exterior.

El Estado moderno tiene una notable capacidad para adaptarse a los intentos externos de represión, en particular cuando tiene la capacidad administrativa moderna para soportar tales presiones, como en el caso de Qatar.

Pero no solamente Estados ricos y prósperos pueden ser asediados, como muestra el reciente ejemplo del Estado de facto del Kurdistán iraquí.

El Kurdistán iraquí tiene salida al mar y está rodeado de vecinos hostiles que han tratado históricamente de poner fin al Gobierno Regional de Kurdistán (GRK), sin ningún resultado.

En la década de 1990, sufrió un bloqueo no solo dentro de Irak, sino también a nivel internacional (debido al régimen de sanciones de la ONU dirigidas al régimen Baazista).

El vacío fue inmediatamente llenado por Turquía e Irán, cuyas relaciones económicas casi dos décadas más tarde han traducido en las importantes relaciones geopolíticas que fueron críticas para la relativa prosperidad y estabilidad de Erbil después de 2003.

A pesar del rechazo al referéndum de independencia reciente, las relaciones entre el Kurdistán iraquí y sus poderosos vecinos - Turquía e Irán - siguen; las fronteras permanecen abiertas y el intercambio comercial continúa.

  

Pequeñas naciones

En octubre pasado, en un movimiento que era evocador de la era Baaz, Bagdad impuso un bloqueo a los vuelos internacionales directos a las ciudades kurdas de Erbil y Sulaymaniyah, pero los kurdos todavía lograban soportar la presión conduciendo hasta Turquía para viajar al extranjero desde allí o haciendo tránsito en Bagdad.

Mientras que Qatar tiene riquezas y aliados poderosos internacionales, así como las ventajas que se le permiten a los Estados soberanos, como el derecho a protegerse a sí mismo, los kurdos iraquíes -como aspirantes a tener un Estado- también han utilizado herramientas de poder blando para establecer posiciones como defensores de valores democráticos, así como compartiendo Inteligencia, y exportando petróleo; situándose así como actores críticos, alineados con Occidente en la guerra global contra el terrorismo.

En otras palabras, las naciones son resistentes a la presión exterior, en particular si son un pequeño Estado.

Como el escritor checo Milan Kundera escribió, las pequeñas naciones no pueden dar su existencia por sentado: "Para las pequeñas naciones, la existencia no es la certeza evidente, sino siempre una pregunta, una apuesta, un riesgo; ellos están a la defensiva contra la Historia".

Como tal, países desde Qatar a Noruega y Sri Lanka que son Estados de facto, así como autonomías, que aspiran a ser un Estado, como Cataluña y el Kurdistán iraquí, buscan el refugio dentro de redes e instituciones internacionales.

Más allá de ello, en la corriente multipolar, en un mundo cada vez más desordenado, donde las instituciones internacionales es posible que estén en decadencia, los pequeños Estados también pueden optar por una llamada "Finlandización" como una alternativa al caos y la guerra, permaneciendo como actores neutrales ante conflagraciones más amplias.

 

 

 

 

 

 

 
 

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