¿Por qué Riad obedece a Abu Dhabi en Yemen?

Publicado el Por Sami Hamdi (author), Arabia Watch (author)

Lugar(es): Riad, Arabia Saudita

 

El respaldo de Emiratos Árabes Unidos (EAU) a los separatistas del sur de Yemen no ha sido ningún secreto. En vista a los rápidos avances de los hutíes, y alimentado por un odio irrefrenable a los Hermanos Musulmanes en forma de Partido Islah de Yemen, EAU se acercó a un número de diferentes facciones, incluyendo los pro-Nasser, en busca de un aliado viable.

Decepcionado con las perspectivas de estos Partidos alternativos y evitando arriesgarse a la ira de Washington con el apoyo a facciones "yihadistas", EAU apostó por la única fuerza de combate capaz de hacer frente a los hutíes.

El problema para EAU, sin embargo, fue que los separatistas del sur no tenían intención de recuperar Saná. Aprovechando la oportunidad presentada por la agitación política causada por la conquista de los hutíes, los separatistas se unieron en un bloque semi-unido. Se aprovecharon de ataques aéreos saudíes, que obligaron a los hutíes a retirarse del sur, y asumieron la responsabilidad de la "seguridad" en el sur de Yemen.

 

Arabia Saudita sacó su última carta

Arabia Saudita se negó rotundamente a considerar la posibilidad de restaurar el Partido Islah durante los primeros días de la guerra en 2015, a pesar de que el mayor general Ali Mohsen Al-Ahmar es un actor influyente en la red de la tribus y los grupos islamistas suníes cuyo centro de gravedad es Islah, el reino no tuvo más remedio que aceptar a los separatistas como un "aliado". Más tarde, los saudíes empezaron a considerar la posibilidad de acercarse al Partido Islah, pero parecen haber sido disuadidos por EAU.

Cualquier temor acerca de las consecuencias perjudiciales e irreversibles de esta política se aliviaron temporalmente por la insistencia del príncipe heredero de Abu Dhabi, Mohammed bin Zayed, quien insistió en que Qatar era el verdadero y más inmediato "enemigo".

A medida que la situación en Yemen se situó en un punto muerto y la opinión mundial comenzó a alejarse del golpe de los hutíes y se centró cada vez más en la crisis humanitaria agravada por los ataques aéreos saudíes, el reino hizo un intento desesperado para alejar al ex presidente Ali Abdullah Saleh de sus entonces aliados, los hutíes.

Sin embargo, el enfoque voluble de los aliados de Arabia Saudita, y la increíble resistencia de los hutíes a los incesantes bombardeos de la coalición, llevaron a las tribus a reevaluar la dinámica de poder en el país. Cuando las tribus abandonaron Saleh a su muerte, Arabia Saudita quemó su última carta.

La muerte de Saleh parece haber sido un punto de inflexión en la relación entre Arabia Saudita y EAU en Yemen. Emiratos Árabes Unidos con una vigorosa política exterior expansionista -está involucrado militarmente en Libia, financieramente en Egipto, cabildea con ferocidad en Washington, y reclama territorios de Omán invocando mapas dudosos, no quiere quiere estar en el bando perdedor en Yemen.

Con este enfoque en mente y tras el colapso de los esfuerzos para restaurar el gobierno reconocido internacionalmente en Saná, EAU aparentemente ha decidido tomar la iniciativa sobre la política en Yemen.

En primer lugar, EAU no comparte las sensibilidades de Arabia Saudita respecto a Irán. En los años previos al acuerdo nuclear de Irán, se informó de que Dubai sirvió como puerto clave a través del cual Irán logró suavizar el impacto de las sanciones económicas. Esto significa que EAU inherentemente no ve el norte de Yemen controlado por los hutíes como un desastre.

 

¿Instiga EAU el separatismo?

En segundo lugar, no hay una verdadera fuerza de combate creíble que pueda aliarse con los hutíes después de la muerte de Saleh, excepto los separatistas del sur. No importa qué incentivos ofrezca EAU, los separatistas no serán convencidos de marchar hacia el norte, a Saná.

Ante esta realidad, tiene sentido pragmáticamente ser parte del establecimiento de una potencia en el sur que actúe como contrapeso a los hutíes. Por otra parte, los recursos de petróleo de Yemen se encuentran mayoritariamente en el sur.

Con estas dos realidades en mente, es comprensible por qué  EAU no se opone a los separatistas que marchan en Adén. Si EAU instigó el movimiento o fue informado por los separatistas sigue siendo una cuestión interesante.

La realidad es que los separatistas habrían tratado de controlar Adén independientemente del apoyo EAU. Esto sugiere que en lugar de dirigir el movimiento, EAU parece estar andando sobre las olas apostando por un gobierno en el sur de Yemen agradecido con EAU por haber estado con él en los momentos difíciles.

El tratamiento de los separatistas del sur a la Administración de Abd Rabbu Mansour Hadi es nada menos que una humillación para una nación que ha fallado con toda su fuerza militar para expulsar a una milicia. Es aún más concluyente de que las mismas fuerzas que derrocaron el gobierno de Hadi en Adén fueron respaldadas por un supuesto "aliado".

 

La frustración en Riad

Arabia Saudita ha buscado desde hace algún tiempo lograr un resultado decisivo en Yemen. La frustración en Riad se desprende de la forma en que se llegó a un acuerdo de última hora con Saleh para instarlo a traicionar a los hutíes después de antagonizar públicamente durante meses con él.

A pesar del enfado por el tratamiento al gobierno de Hadi, algunos funcionarios saudíes nunca admitirán que Hadi era un hombre adecuado para gobernar Yemen, y su estilo de liderazgo manso dice mucho de por qué Saleh lo nombró vicepresidente durante su gobierno.

Extensas conversaciones ya han tenido lugar entre Abu Dhabi y Riad. Sin embargo, a pesar de este claro acto de traición, sus intereses mutuos -así como la relación personal entre Mohammed bin Zayed y Mohammed bin Salman- son lo suficientemente fuertes como para aguantar estos eventos.

Mohammed bin Zayed fue vital aumentando las perspectivas de que Mohammed bin Salman se convierta en rey, a expensas de su ex rival, Mohammed bin Nayef. Por otra parte, a pesar de la humillación a los saudíes, EAU hará hincapié en que Qatar sigue siendo el enemigo público número uno.

Mohammed bin Zayed argumentará que cualquier grieta entre Riad y Abu Dhabi jugaría a favor de Doha, y afianzaría a los hutíes en Saná, y que tiene sentido crear espacio para respirar en el sur hasta que tengan un plan mejor.

Arabia Saudita no puede comprar el argumento, pero su incapacidad para derrotar militarmente hutíes -junto con la ausencia de aliados viables y su resentimiento hacia Islah - muestra que el reino no tiene un plan viable.

Por tanto, no sería sorprendente si Arabia Saudita se traga la humillación y acata una propuesta de EAU para aceptar el status quo, y vender los eventos recientes como en consonancia con los deseos saudíes.

 
 

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