Jugando con fuego: Reino Unido y su cobarde apoyo a Mohammed bin Salman de Arabia Saudita

Publicado el Por David Hearst (author), Arabia Watch (author)

Lugar(es): Riad, Arabia Saudita

La primera ministra británica, Theresa May, recibe al príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, el 7 de marzo de 2018 (fotografía: AFP)
La primera ministra británica, Theresa May, recibe al príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, el 7 de marzo de 2018 (fotografía: AFP)

 

Durante tres desconcertantes días, Londres se ha podido hacer una idea de cómo se sentirá vivir en la era post-Brexit.

En escenas similares a Pyongyang o Bishek (Kirguistán), el retrato del ‘Gran Líder’ ha aparecido en carteles por toda la capital. Neo-liberales en los medios de comunicación habían sido debidamente preparados e instruidos para su llegada.

Los medios de comunicación, desde The Times y The Daily Telegraph hasta la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores, estuvieron sincronizados sobre el asunto. Todos clamaron : “¡Llegó el rey, el joven y audaz reformador, el motor humano!”.
 
Mohammed bin Salman (MbS), por supuesto, no es nuestro gran líder. Hace mucho tiempo que abandonamos la esperanza de ello. Pero la tarea de ellos es conducir a los extranjeros por los escalones de 'Churchill War Rooms', desde donde el líder de la guerra británica dirigió las fuerzas del Imperio, que ahora es un museo en la planta baja del Palacio de Whitehall.

La fanfarria por la llegada de Mohammed bin Salman, el príncipe heredero de Arabia Saudita, se debe en parte a que la constructora aeronáutica británica BAE Systems está desesperada por vender su siguiente lote de cazas Typhoon. Sin los pedidos de Real Fuerza Aérea saudí, las luces en sus fábricas en Lancashire se hace tiempo que se hubieran apagado.

MbS, de 32 años, es también quien decidirá dónde tendrá lugar la salida a bolsa de Aramco, la mayor compañía de petróleo del mundo. Si Aramco alcanza su valoración de 2 trillones de dólares, la venta de un 5% de sus acciones tendría un valor de $100 mil millones, lo que sería un premio gordo para la Bolsa de Londres.

No sé qué es peor: La gira de MbS o la banda de comerciantes de alfombras haciendo cola para alimentarse del comedero.

El arrodillamiento en masa en Londres difícilmente es el ‘Paraíso Perdido’ de la época eduardiana británica, que pro-Brexit como Boris Johnson y Michael Gove sueñan cuando hayan alcanzado su objetivo de amputar el país de Europa.

A principios del siglo XX,  Gran Bretaña envió a su ‘Indiana Jones’, a Gertrude Bell, para mapear, escalar y conquistar los fragmentos en desintegración del Imperio Otomano. Gertrude eligió a los emires con los cuales su país pudiera llegar a acuerdos. La gente como ella y Lawrence ‘de Arabia’, crearon países como Irak, a pesar de que ella rápidamente se cansó de su papel.

"Usted puede confiar en una cosa" dijo. "Nunca participaré en la creación de reyes de nuevo, es un esfuerzo demasiado grande", Gertrude Bell promovió a Abdul Aziz Ibn Saud, un emir que había capturado la región de Nedjed, y finalmente se convirtió en el fundador del reino saudí.

Hoy en día la circulación entre los dos reinos es mayoritariamente a la inversa. Cuando el "Wali Al amr" (literalmente, el "señor de todos nuestros asuntos"), el dueño de todas las tierras, el petróleo, los activos y el pueblo de Arabia Saudita, llega a Londres, es para inspeccionar sus activos y para exponer contratos frente a sus comerciantes y vendedores ambulantes - que es en lo que los británicos se han convertido.
 
 

Las mandíbulas de un cocodrilo

Incluso puede estremecer el salario que este joven se pagará a sí mismo cuando se convierta en rey - si no es que no lo ha hecho ya.

Una fuente cercana a la corte real saudí me dice que dicha asignación del rey por mes se encuentra actualmente en 3 mil millones de riales, que son $800 millones de dólares. No, no has leído mal la cifra. Ochocientos millones de dólares. En un mes.

El primer ministro del Reino Unido cobra 150.402 £ al año, excluyendo el valor de su piso en la calle Downing y otras residencias oficiales. El presidente de Estados Unidos cobra $400.000 al año, más otros subsidios. Pero el rey saudí se paga a sí mismo 2.000 veces esta suma; cada mes.

Este pequeño hecho es sólo un indicador de los problemas que nos acumulamos nosotros mismos cuando construimos nuestras políticas estratégicas, industrias y estrategias regionales sobre las arenas de las relaciones con déspotas como este.

Otras luces de advertencia están parpadeando. El príncipe, aclamado como un "audaz reformador económico", está poniendo a demostrados reformadores económicos tales como Amr Dabbagh en prisión por supuestos cargos de corrupción, después de torturarlos hasta que escupan sus activos.

Dabbagh, quien fue jefe de la Autoridad General de Inversiones de Arabia Saudita (SAGIA), logró que el reino pasara del puesto 64 al 11 en la lista de naciones competitivas a nivel comercial del Banco Mundial en 2010.

No hay manera de probar las acusaciones de corrupción contra Dabbagh, porque no ha habido un debido proceso, ni abogados, ni juzgados, ni ninguna audiencia ante un Tribunal, ni presentación de pruebas. El comité encargado de dirigir esta purga fue creado fuera del ámbito del sistema legal de Arabia Saudita, y de ese modo ha actuado.

La pesadilla de la cual Dabbagh ha sido objeto ¿puede  animar a los inversores extranjeros a ponerse ellos mismos y sus activos en las fauces de un cocodrilo llamado MbS? No estoy seguro de que lo haga. El humor del príncipe heredero podría cambiar en cualquier momento.

Lo que está haciendo es una receta para la fuga de capitales. Los trabajadores extranjeros ya están abandonando en masa, dejando miles de puestos de trabajo de baja categoría sin ocupar.

El príncipe, que es aclamado como un reformador también a nivel social, ha ejecutado a más prisioneros que nunca. Según el grupo de derechos humanos británico Reprieve, 133 ejecuciones han tenido lugar desde que MbS se convirtió en príncipe heredero en comparación con 67 en los ocho meses anteriores.

Ali Shihabi, fundador de la Fundación de Arabia que se puso de pie para defender el régimen en un programa de la BBC, en el que yo participé, no vio ningún problema en esto. Dijo que los ejecutados eran cabecillas de la droga. Afirmó que nadie había sido ejecutado por motivos políticos.

En enero de 2016, 47 personas fueron ejecutadas en un solo día. Varios de ellos eran menores de edad. Uno de ellos, Ali Al-Ribh, fue condenado por participar en manifestaciones en demanda de reformas políticas, cuando tenía 17 años de edad.

Como hemos visto una y otra vez, Reino Unido se preocupa poco por los derechos humanos. El argumento de la estabilidad juega fuerte en su política exterior.

Una vez más, la brecha entre la imagen y la realidad es peligrosamente amplia. No voy a escribir aquí sobre Yemen o lo que ocurrió con el primer ministro de Líbano, Saad Al-Hariri.

 

Las quejas de Jordania

Un mejor lugar para medir la inestabilidad regional que emana de Riad es Jordania, que es otro aliado militar británico desde hace mucho tiempo.

Nadie en Ammán hablará públicamente sobre el daño que MbS está infligiendo actualmente a su reino. Pero un montón de fuentes bien informadas en los círculos oficiales hablan en forma extraoficial acerca de sus graves preocupaciones.

Uno de ellos me dijo: “Arabia no nos ha pagado un centavo en dos años. Jordania recibía de ellos entre $1 mil millones y $1,5 mil millones. Hoy en día no reciben ni un centavo. No se trata sólo de nosotros. Incluso el dinero que nos iban a dar para inversiones no ha llegado. Sin la ayuda del petróleo….Cero”, dijo.

“Ahora estamos por debajo del décimo lugar en su lista de prioridades”, me dijo otra persona.

Una tercera persona añadió: “La relación con Arabia Saudita cambió considerablemente política y financieramente. En lo político, Mohammed bin Salman y su padre nunca estuvieron cerca de los hachemitas. El rey Salman no tiene la  afinidad con los hachemitas que sus otros hermanos pudieran haber tenido. Por lo tanto en el frente político no hay afinidad ni empatía".

“Hay una sensación de que Jordania y otros deben estar con ellos o contra ellos. Así que no estábamos completamente con ellos en Irán, en Qatar, en Siria. Hicimos lo que pudimos y no creo que pudiéramos haber ir más lejos. Pero para ellos no fue suficiente”, añadió.

Jordania tiene otras quejas contra Riad, aparte del dinero y la política exterior. Visto desde la perspectiva de la familia real hachemita, la Casa de Saud intenta desplazarla de su papel como custodio de los lugares sagrados musulmanes en Jerusalén. Alejó de ellos Meca y Medina durante el siglo XX. Ahora está tratando de hacer lo mismo con Jerusalén.

En un país donde los refugiados palestinos de la Cisjordania suponen el 60% de la población, la oferta de bin Salman a Donald Trump para sacar de la mesa de negociación el derecho palestino al retorno, es una afrenta.

Los intentos de bin Salman para intimidar a Mahmoud Abbas, el presidente palestino, para que acepte el canje de Jerusalén Este como capital de Palestina por Abu Dis, un barrio en las afueras de la ciudad, tampoco han sido bien recibidos en Ammán. No hay un líder palestino en el planeta que pueda aceptar eso.

Otro observador jordano bien posicionado dijo: “Para nosotros, estos asuntos no son moneda de cambio. Son asuntos de seguridad nacional”.

Pero el reino hachemita está atrapado. No puede darse la vuelta y convertirse en el Baréin de Riad. Pero tampoco puede enfrentarse a su vecino del sur abiertamente. Jordania está pasando por una verdadera crisis financiera. Depende, por ejemplo, en las remesas de los 500.000 jordanos que trabajan en Arabia Saudita.

Los ánimos en Ammán están muy exaltados, pero no son más que una instantánea del caos que bin Salman está creando entre los aliados árabes de Reino Unido. En una reunión con el presentador de la televisión egipcia, lamiss Elhadidy, Mbs describió a Turquía e Irán como parte de un "triángulo del mal".

 

 

El lenguaje de guerra

Sea lo que sea lo que pienses de cualquier potencia, este no es el lenguaje que utilice un futuro líder que pueda desempeñar un papel estabilizador regional. Es un reto tanto para el Estado suní más importante en la región como para los chiíes. Es el lenguaje de la guerra.

Jordania, cuyas fuerzas especiales han estado a la vanguardia de la lucha contra el grupo ‘Estado Islámico’ (Dáesh) en Siria e Irak, no se puede describir como un país promotor o financiador del yihadismo -como de hecho sí lo es Arabia Saudita- aunque intenta regularmente perturbar el trabajo de sus islamistas políticos, o los encarcela.

Así que cuando (la primera ministra) May habla ante la Cámara de los Comunes y dice que la relación con Arabia Saudita es del interés nacional británico, ¿cómo se define ese interés?.

¿Realmente entiende lo que está sucediendo alrededor de Arabia Saudita? ¿Qué importancia tiene todo esto para ella?.

Bajo este liderazgo, Arabia Saudita es una fuente de inestabilidad regional. A menos que cambie, el reino de este príncipe convertido en rey podría convertirse fácilmente en el siguiente Estado en Oriente Medio en desmoronarse..

Este es el fuego con el que Reino Unido está jugando al apoyar a este hombre tan plena y tan cobardemente.

 
 
 

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