El cortejo de bin Salman a las mejores universidades de Estados Unidos plantea preocupaciones

Publicado el Por Josh Wood (author), Arabia Watch (author)

Lugar(es): Riad, Arabia Saudita

El príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, ha estado de gira por Estados Unidos durante tres semanas (fotografía: AFP)
El príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, ha estado de gira por Estados Unidos durante tres semanas (fotografía: AFP)

 

A principios de esta semana, el gobierno egipcio anunció que su hombre fuerte y presidente, Abdel Fattah Al-Sisi, tenía asegurada la reelección con un asombroso 97% de los votos.

El resultado, en realidad, no fue nada sorprendente: otros posibles candidatos fueron encarcelados o forzados a retirarse de la carrera electoral; los votantes fueron amenazados con multas si se mantenían alejados de las urnas y el único oponente en la papeleta era un partidario de Sisi.

Sin embargo, algunos medios de comunicación egipcios pintaron un cuadro diferente: “los observadores internacionales, incluidos los estadounidenses, consideraron la votación como un éxito de la democracia”.

Un observador electoral estadounidense fue Sasha Toperich, que dirige una iniciativa de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados, que busca promover la democratización en Oriente Medio, de la Universidad Johns Hopkins de Washington DC.

Invitado por un político -que dijo que la revolución egipcia fue un complot de la CIA- Toperich describió las elecciones como un éxito y dijo que no observó ninguna violación durante las votaciones.

El episodio del observador electoral es sólo un ejemplo reciente de cómo los gobiernos de países de Oriente Medio tratan de utilizar a las universidades norteamericanas de renombre para pulir su imagen y reforzar su legitimidad y credibilidad.

El renombre de las mejores universidades estadounidenses -conocidas por el rigor académico, sus valores progresistas y la libertad de expresión- puede servir como una poderosa herramienta de ‘lavado de cara’ para los autoritarios, dicen los observadores.
 
 

La compra de relaciones y la legitimidad

En medio de una gira por Estados Unidos de tres semanas de duración, el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman (MbS) también exploró el potencial de las universidades de Estados Unidos para impulsar su imagen como modernizador y reformador.

Mientras se encontraba de visita en Boston, el 24 de marzo, el príncipe mantuvo reuniones en Harvard y el MIT (Instituto de Tecnología Massachusetts), dos de las universidades estadounidenses más reconocidas. Durante sus visitas a los campus MbS presidió la firma de acuerdos de colaboración entre las universidades y las instituciones y empresas saudíes.

“El reino está acelerando su progreso hacia un nuevo futuro prometedor”, dijo el presidente del MIT, Rafael Raef, según un artículo publicado por la oficina de comunicaciones del MIT. “Ninguna nación, región o institución tiene todas las respuestas. Pero cuando estamos dispuestos a trabajar juntos, siempre podemos encontrar oportunidades para hacernos mejores unos a otros”.

Para un líder que promete crear la ciudad más avanzada tecnológicamente del mundo, las escenas de él con los líderes de la innovación estadounidense - y prodigado con sus elogios- es un activo valioso.

“El prestigio de las instituciones se contagia a las personas como Mohammed bin Salman”, dijo Kristian Ulrichsen, un experto del Golfo en el Instituto Baker de Política Pública de la Universidad Rice. “Cuando él va y se reúne con la dirección de Harvard o el MIT, es, obviamente, un ejemplo de legitimación; muestra que él está siendo tomado en serio entre los formadores de políticas en Occidente”.

Sin embargo, aunque la visita de MbS fue celebrada en Arabia Saudita, el MIT y Harvard se mantuvieron en gran medida en silencio sobre el evento. Ninguna de las dos universidades parecen haber publicitado la visita, y los estudiantes solamente fueron alertados sobre medidas de seguridad adicionales y el acceso restringido a partes del campus.

A los periódicos estudiantiles de las universidades no se les permitió asistir en el evento, a pesar de que la visita incluía el anuncio de importantes asociaciones.

La visita no fue sorpresa, ni tampoco era un asunto menor: Según los documentos presentados ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos, la Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología firmó un acuerdo por $300.000 dólares solamente para gestionar las invitaciones, promociones y la prensa con ocasión de la visita al MIT.

A principios de esta semana, el ayuntamiento de la ciudad de Cambridge, vecina de Boston, donde se encuentran la Universidad de Harvard y el MIT, aprobó una moción de condena contra el MIT y Harvard por recibir a MbS, citando su devastadora guerra en Yemen, la naturaleza represiva del Estado saudí y su purga contra de los miembros de la realeza, empresarios y disidentes.
 
 

Ética turbia para las universidades de Estados Unidos en el Golfo

Otras monarquías del Golfo han ido más lejos, invitando a las universidades estadounidenses prominentes a establecer campus en sus represivos países.

Emiratos Árabes Unidos acoge la Universidad de Nueva York en Abu Dhabi, mientras que Qatar es el hogar de seis sucursales universitarias de universidades de Estados Unidos.

Las universidades de Estados Unidos prometen llevar allí el mismo nivel de educación que ofrecen en Estados Unidos a sus puestos de avanzada en el Golfo, haciendo más accesible la educación a personas de otras partes del mundo, al mismo tiempo que exportan los valores académicos estadounidenses.

Mientras tanto, las naciones anfitrionas aparecen progresivas y modernas. Aún así, con instituciones apoyadas financieramente por los gobiernos que los acogen, los críticos dicen que tienen problemas con la libertad académica y terminan cediendo a la voluntad restrictiva de sus benefactores.

“Instituciones como la  Universidad de Nueva York siguen estas restricciones y eso es peligroso”, dijo Mohamad Bazzi, profesor de periodismo en la Universidad de Nueva York de origen libanés. “Es peligroso para las propias instituciones, ya que corren el riesgo de perjudicar su reputación y también, creo, contradice la idea de que de alguna manera estas instituciones están extendiendo los valores occidentales”.

Bazzi estaba contratado para enseñar en la Universidad de Nueva York en Abu Dhabi el año pasado, pero se le negó una autorización de seguridad por parte de las autoridades emiratíes, indispensable para los profesores, para obtener un permiso de trabajo. Dice que tiene indicios de que el rechazo fue el resultado de su origen musulmán chií y se ha pronunciado en contra de la NYU, por aceptar dicha política sectaria en su campus en EAU.

Como resultado de las negativas a proporcionar una visa a Bazzi y otro profesor de la NYU, el departamento de periodismo de la universidad cortó sus lazos con el campus de Abu Dhabi el año pasado.

“Creo que algunos gobiernos de la región están utilizando a Estados Unidos y otras instituciones occidentales para mejorar su imagen y ganar caché cultural”, dijo Bazzi. “Hemos visto que estos gobiernos hacen ofertas - ofertas muy lucrativas - con instituciones educativas y culturales occidentales, y que ha habido un historial de problemas con estas ofertas y con las promesas que se hicieron inicialmente”.
 

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