China está enojada por la defensa de Turquía a los Uigures, ¿pero cuál es el mensaje de Pekín a los países de Asia Central?

Publicado el Por Agencias / Arwa Desk (author)

Las críticas públicas de Turquía a China, sobre los campos de detención que contienen más de un millón de musulmanes de origen turco, se han convertido en un motivo de preocupación para Pekín, pero al mismo tiempo la posición de Turquía ha puesto en apuro a los países islámicos en Asia Central.
 
"La disputa entre China y Turquía, provocada por la crítica turca a la represión de China contra la minoría Uigur musulmana en la región convulsa de Sinkiang en el noroeste de China, está complicando los esfuerzos de la República de Kazajstán y otros países de Asia Central para tratar, en el mejor de los casos, silenciosamente y a puerta cerrada con la difícil situación de sus compatriotas y personas con vínculos étnicos en la República Popular China" dijo el sitio web LobeLog.
 
Según el sitio web estadounidense, China amenaza de que las crítica turcas a la campaña de vigilancia y detención masiva de China, que contiene la supuesta detención forzada en campos de rehabilitación de hasta un millón de uigures y otros musulmanes turcos, tendrían consecuencias económicas. El anuncio del cierre temporal del consulado chino en la ciudad costera de Esmirna es un mensaje de advertencia para el resto del mundo islámico de lo que podría pasar si decidieran romper el silencio y criticar a China.

China trata de acallar a los musulmanes
 
Según el sitio web estadounidense, se han intensificado los esfuerzos de China para acallar a los musulmanes y a la comunidad internacional en general , por no decir  someterlos a la campaña que representa el ataque más directo al islam en la historia moderna, cuando el príncipe heredero de la corona, el príncipe Mohammed bin Salman, parecía apoyar la política china en su visita a Pekín el mes pasado de febrero.
 
El apoyo de Mohammed Bin Salman al derecho de China a tomar medidas para "combatir el terrorismo" y "eliminar el extremismo" fue visto como un apoyo implícito del custodio de las Dos Mezquitas Santas, el rey Salman bin Abdul Aziz, a la represión de China.
 
China siempre ha negado las acusaciones de violaciones generalizadas de los derechos humanos e insistió en que los campos son instalaciones de reeducación, rehabilitación y capacitación para detener los ataques de militantes islamistas y separatistas.
 
Las declaraciones del Príncipe heredero de Arabia Saudita contrastan marcadamente con la descripción del mes pasado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Turquía sobre la represión de China como "una vergüenza para la humanidad". El Ministerio de Relaciones Exteriores de Turquía exigió que las autoridades chinas respeten los derechos humanos de la minoría uigur y cierren lo que denominaron "campos de concentración".
 
El Ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, Mouloud Jawish oglu, instó dos veces la semana pasada a China para que distinguiera entre los perpetradores de violencia política y los civiles inocentes, al tiempo que reafirmó la voluntad de Turquía de continuar la cooperación con la República China.
 
"El hecho de que tengamos un desacuerdo con China sobre un tema determinado no debe necesariamente obstaculizar nuestra cooperación en otros temas", dijo Jawish oglu.
 
China está enojada
 
Turquía espera que la inversión de China en energía nuclear, comercio electrónico e infraestructura reduzca su brecha de déficit comercial con China, que alcanzó los 17.800 millones de dólares el año pasado.
 
Por otro lado, parece que China no piensa de la misma manera que Jawish oglu sobre su futura relación con Turquía.
 
"Puede haber malentendidos o desacuerdos entre amigos y debemos resolverlos a través del diálogo. Pero criticar a tu amigo públicamente en todas partes no es en absoluto un enfoque constructivo", dijo el Embajador de China en Turquía, Deng Li.
 
Y preguntó Deng: "¿Continuarías en la relación de amistad si tu amigo continúa criticándote públicamente todos los días?", dado que el tema más importante entre las naciones es el respeto mutuo.
 
Y agregó: "Si elige seguir un camino no constructivo, esto afectará negativamente la confianza y la comprensión mutuas y afectará el comercio y las relaciones económicas".
 
Los comentarios de Deng no solo tenían como objetivo instar a Turquía a regresar al camino aceptable, sino también a evitar que los países de Asia Central se expresen públicamente a pesar de la creciente presión interna.
 
Las declaraciones de Deng también reflejan la creciente intolerancia por parte de China respecto a la crítica de su campaña contra los uigures en medio de los intentos de persuadir a la comunidad internacional para que organice visitas cuidadosamente administradas de diplomáticos y periodistas a Sinkiang, que uno de los participante criticó como "visitas propagandísticas organizadas con fines políticos". Según el sitio web estadounidense.

Un mensaje sutil a los países asiáticos
 
Los comentarios del embajador tienen un efecto particularmente resonante en Kazajstán, donde los ciudadanos de origen étnico kazajo constituyen la segunda comunidad musulmana más grande en Sinkiang después de los uigures, según el sitio web estadounidense.
 
Sayragul Sauytbay, ex miembro del personal de un campo de rehabilitación que huyó a Kazajstán, admitió ante un tribunal kazajo el año pasado que había sido informada de la presencia de unos 75.000 ciudadanos kazajos y chinos de origen kazajo en esos campos.
 
"Atajurt Eriktileri", una organización kazaja de derechos humanos que apoya a los familiares de las personas que desaparecieron en Sinkiang, dice que ha documentado más de 10,000 casos de arresto en China de personas de origen kazajo. La plataforma "Xinjiang Victims Database", que recopila y documenta los testimonios de las familias de los detenidos en Sinkiang, dice que ha recopilado unos 3.000 testimonios de los prisioneros y sus familias, la mitad de los cuales son de origen kazajo.
 
Askar Azatbek, un ex funcionario de la provincia de Sinkiang que luego se convirtió en ciudadano kazajo, desapareció en diciembre luego de haber sido secuestrado en el lado kazajo de la región de Khorghus, una zona de libre comercio en la frontera kazajo-china.
 
Qalymbek Shahmann, un hombre de negocios de origen kazajo, enfrentó el mismo destino. Las autoridades kazajas negaron su ingreso al país y lo enviaron a Uzbekistán que lo obligó a viajar a Tailandia, donde desapareció y desde entonces nadie volvió a saber de él.
 
"Quería ir a Kazajstán porque el historial de China en materia de derechos humanos hace que la vida sea insoportable", dijo Shahmann en un vídeo desde el aeropuerto de Tashkent antes de obligarlo a viajar a Tailandia, que tiene un largo historial de cumplimiento con las solicitudes de reasentamiento de China.
 
Los líderes de Asia Central caminan ahora por la cuerda floja. Insisten, oficialmente, que lo que está sucediendo en el territorio de Sinkiang es un asunto interno de China, mientras intentan reducir las críticas internas en el país.
 
En febrero, el tribunal de la ciudad de Almatý ordenó al director de "Atajurt Eriktileri" que pagara una multa por dirigir una organización no registrada.
 
Sauytbay retiró la autorización de su abogado después de no poder contactarlo en momentos importantes durante su procedimiento de asilo y la alentó a no hablar públicamente de ello.Y dijo:  "No quiero hablar hasta que obtenga algún tipo de protección. Aunque prefiero esa protección de Kazajstán, quizás necesite ayuda de otros países".
 
Sauytbay espera que la disposición de Turquía de enfrentar a China, si continúa así, impulse el resto de los países de Asia Central a adoptar un enfoque más audaz especialmente en un entorno donde la crítica pública a la campaña anti-Uighur de China, el sentimiento anti-China y el descontento social y económico están entrelazados.
 
 

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