La destrucción de La Meca

Este artículo tiene una galería de fotos Publicado el Por ZIAUDDIN SARDAR (author), New York Times (editor)

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El recinto sagrado en el centro, con el Makkah Royal Clock Tower Hotel a su izquierda. Al frente, las obras de la futura ampliación.
El recinto sagrado en el centro, con el Makkah Royal Clock Tower Hotel a su izquierda. Al frente, las obras de la futura ampliación.

 

 

Cincuenta años después, nadie podría describir La Meca como "antigua", ni asociar el concepto de belleza con la ciudad más sagrada del islam. Los peregrinos que realizan el hajj esta semana buscarán en vano a la Historia en La Meca.

El conjunto arquitectónico dominante de la ciudad ya no es la Mezquita Sagrada donde se erige la Kaaba, el foco simbólico para los musulmanes de todo el mundo. Ahora es el - de dudoso gusto-  Hotel Makkah Royal Clock Tower que con sus 1.972 metros, es uno de los edificios más altos del mundo. Éste, a su vez, forma parte de un complejo urbanístico gigantesco, que incluye centros comerciales de lujo y hoteles para millonarios.

El horizonte ya no está dominado por los ancianos riscos mequíes, las antiguas montañas se han aplanado, y la ciudad está rodeada por la brutalidad del acero rectangular y las estructuras de hormigón, en una suerte de mezcla entre Disneylandia y Las Vegas. A los “custodios” de la ciudad santa, los gobernantes de Arabia Saudí y los eruditos religiosos parece que no les gustara lo histórico, y quisieran que todo parezca nuevo. Mientras tanto, los lugares habilitados para acoger a los peregrinos continúan ampliándose, pues éstos han aumentado de los 200.000 de los años 60 hasta los casi tres millones de hoy en día.

La fase inicial de destrucción de la Meca comenzó a mediados de la década de 1970, y yo estaba allí para verlo. Innumerables edificios antiguos, entre ellos la mezquita de Bilal (que databa de la época del Profeta Muhammad) fueron arrasados. Las antiguas casas otomanas, con sus elegantes mashrabiyas -celosías- y puertas talladas, fueron reemplazadas por nuevas residencias, renovadas y profundamente feas. En pocos años, La Meca se transformó en una ciudad "moderna" con grandes carreteras de varios carriles, enormes hoteles y centros comerciales.

Los pocos edificios y emplazamientos de importancia religiosa y cultural que resistieron han sido borrados del mapa recientemente. El Makkah Royal Clock Tower, terminado en 2012, fue construido sobre los solares de unos 400 lugares de gran importancia cultural e histórica, incluyendo construcciones milenarias.  Las excavadoras llegaron a mitad de la noche, desplazando a las familias que vivían allí desde hace siglos. El complejo se encuentra en la parte superior de la fortaleza de Ajyad, construida alrededor de 1780 para proteger La Meca de posibles bandidos e invasores. La casa de Jadiya, la primera esposa del Profeta Muhammad, se ha convertido en un bloque de sanitarios. El Makkah Hilton está construido sobre la casa de Abu Bakr, el compañero más cercano del profeta y primer califa de la historia del islam.

La Meca a través de los años

Aparte de la propia Kaaba, sólo el núcleo interior de la Mezquita Sagrada conserva un fragmento de Historia. Allí podemos contemplar varias columnas de mármol talladas y adornadas con caligrafías de los nombres de los compañeros del Profeta. Construidas por una sucesión de sultanes otomanos, las columnas datan de principios del siglo XVI, y sin embargo, ya hay planes en marcha para demolerlas junto con la totalidad del interior de la Mezquita, que sería sustituida por un híper-moderno edificio en forma de rosquilla.

 El único edificio de importancia religiosa que sobrevive en la ciudad es la casa donde vivió el propio Profeta Muhammad. Durante la mayor parte de la historia de Arabia fue utilizada primero como mercado de ganado, para luego convertirse en una biblioteca vetada al público. Pero incluso ésto sea antoja demasiado a ojos de los clérigos saudíes más radicales, que han demandad en repetidas ocasiones su demolición. Estos clérigos temen que, una vez dentro, los peregrinos oren al Profeta antes que a Dios, lo que en su particular visión religiosa constituye el peor de los crímenes. Parece ser sólo cuestión de tiempo que la casa sea demolida y se convierta, posiblemente, en un aparcamiento.

 La devastación cultural de La Meca ha transformado radicalmente la ciudad. A diferencia de Bagdad, Damasco y El Cairo, La Meca nunca ha sido un gran centro intelectual y cultural del islam. Pero siempre fue una ciudad plural donde el debate entre las diferentes vertientes y escuelas de pensamiento musulmán era frecuente. Ahora se ha reducido a una entidad religiosa monolítica en la que sólo una y ahistórica  interpretación "literalista" del islam es permitida, y donde cualquier idea que se salga del estrecho margen del islamismo salafista se considera errónea e intolerable. De hecho, ciertos fanáticos locales ya han protagonizado  amenazas a peregrinos de diferentes tendencias: el año pasado, un grupo de peregrinos chiíes de Michigan fue atacado con armas blancas por extremistas, y en Agosto cierta federación de comunidades musulmanas estadounidenses escribió al Departamento de Estado pidiendo protección durante el hajj de este año.

 La aniquilación de la historia de La Meca ha tenido un tremendo impacto en el hajj. Esta palabra, "hajj", que significa literalmente "esfuerzo", implicaba históricamente el esfuerzo del peregrino en viajar hasta La Meca, caminando de un lugar ritual a otro, encontrándose y trabajando con personas de diferentes culturas y carácteres, y sumergiéndose en la historia del islam para adquirir conocimiento y realización espiritual. Hoy, "hajj" es el nombre de un paquete turístico, en el que uno se mueves atado a un grupo, de hotel en hotel, y rara vez se encuentra con personas de diferentes culturas o etnias. Amputado de historia y pluralidad religiosa y cultural, el "hajj" ya no es un rito transformador, ni una experiencia espiritual que se debe vivir una vez en la vida. Se ha reducido a un ejercicio rutinario entre rituales y tiendas.

La Meca es un microcosmos del mundo musulmán. Lo que sucede con y en la ciudad tiene un profundo efecto en los musulmanes de todo el mundo. El corazón espiritual del islam es ahora un enclave monolítico ultramoderno, donde no se tolera la diferencia, la historia no tiene sentido, y el consumismo es primordial. No es de extrañar entonces que la pretendida literalidad ahistórica, y las nocivas interpretaciones del  Corán asociadas a ella hayan llegado a ser tan tristemente dominantes en tierras del islam.

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4 Respuesta(s) a “La destrucción de La Meca”

admin

Gracias por los comentarios!

Miguel de Luna

Dentro de 50 años... estarán obsoletos... que decidirán hacer con ellos entonces

Juan (no registrado)

Sin duda, el panorama en Meca es un reflejo del estado general en el que se encuentra la comunidad de musulmanes, en donde, tristemente, vemos cómo la antigua ciudad ha dejado paso a un conjunto de modernos edificios e instalaciones. Sin embargo, es parte del devenir de los tiempos que todo esto ocurra, e incluso, según los ahadiz, la Kaaba será atacada por un ejército que luego desaparecerá en el desierto. La fe del creyente permanece en su corazón y eso es inamovible, aunque en la mente de todos se evoque la edad de oro del Islam.

Antonio

Quizá el "edificio" de la fe sea el que se mantenga...

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