Reseña del libro: Agente Storm, Mi Vida Dentro de al-Qaeda y la CIA

Publicado el Por Arabia Watch (author), Eric Walberg (writer)

Morten Storm (fotografía: Politiken)
Morten Storm (fotografía: Politiken)

Libro: Mi Vida Dentro de Al Qaeda y la CIA , por The Storm, con Paul Cruickshank y Tim Lister de 403 páginas Editorial:. Atlantic Monthly Press, 2014. ISBN 978-0-8021-2314-5 31,95 dólares


El reclutamiento de musulmanes nunca ha sido fácil para la inteligencia occidental. El departamento de policía de Nueva York ha intentado durante décadas reclutar inmigrantes musulmanes, hasta el punto de ser públicamente avergonzado por una demanda en 2013 en la que se le pedía disolver su unidad de reclutamiento más conocida, que esencialmente se basaba en chantajear a cualquier persona con un nombre musulmán siendo arrestados con cualquier pretexto, incluyendo multas de aparcamiento.

El agente doble con más éxito antes de Morten Storm fue Omar Nasiri, seudónimo de un espía marroquí que se infiltró en Al-Qaeda, asistió a los campos de entrenamiento en Afganistán y pasó información a Reino Unido y los servicios de inteligencia franceses. Nasiri reveló sus vivencias en ‘ Dentro de la yihad: mi vida en Al-qaeda es la historia de un espía’  que publicó en 2006.

Nasiri ofreció sus servicios, según él cuenta, no tanto por dinero como para intentar contrarrestar el descenso islamista tras el golpe militar en Argelia en 1992, ‘ El GIA ( los grupos islámicos armados argelinos) estaban plagados desde el principio de espías de los servicios secretos de Argelia’, Nasiri se dió cuenta que la GIA estaba socavando la verdadera lucha islamista y de repente se encontró con que la inteligencia británica y francesa eran sus aliados (dudosos) contra elementos fuera de control de la dictadura militar argelina. Nasiri amargamente se opuso a wahabíes y salafistas, no impidió ataques espectaculares, pero controlando el movimiento yihadista en Europa en la década de 1990, jugó un papel decisivo ayudando a las agencias de inteligencia para no perder reclutamientos. Su motivo, como él ruidosamente proclamó, para ayudar a las fuerzas de seguridad francesas y británicas, era impedir el terrorismo, a pesar de sus ideas imperialistas, y que él quería una cultura musulmana digna, no una moldeada por occidente, ‘ Lo que más quiero es salvar al islam de esos terribles excesos’, ‘ que los insurgentes compren ametralladoras a Israel ya era humillante, pero ahora está sucediendo algo peor, estamos luchando nuestras guerras utilizando tácticas de nuestros enemigos. Si nosotros, como musulmanes, somos como ellos, ya no nos quedará nada por lo que luchar. Ese es mi yihad’.

En una entrevista para a BBC en 2006, dijo que los servicios de inteligencia británicos fueron advertidos a mediados de la década de 1990 acerca de la amenaza que representaba Al-Qaeda, pero no actuaron con suficiente rapidez. Nasiri terminó sus actividades encubiertas en el año 2000, aunque se ofreció a retomarlas después del 9/11, pero fue rechazado por la inteligencia alemana. Ahora vive bajo un seudónimo. Sus memorias son una acusación a ambas políticas, de la de occidente y la de oriente medio y una crítica a la torpeza burocrática de los organismos de inteligencia.

 

Morten Storm

Morten Storm, ‘Tormenta’, es un personaje interesante, nacido en 1976, es un hombre blanco y pelirrojo que creció en un mal ambiente y sufrió abusos de niño, se unió a una temida pandilla, y se convirtió en un criminal convicto por múltiples robos a mano armada y violencia,  ganaba hasta 10.000 dólares a la semana por el contrabando de drogas a nivel europeo.

Morten Storm, se hizo amigo de inmigrantes musulmanes, y se convirtió al islam en 1997 cuando tenía 21 años, inspirado por un compañero de prisión, era un alma perdida que buscaba sentido a su vida, visitó las mezquitas y fue reclutado rápidamente, se le ofreció un plan de estudios gratuitos en Yemen.

Cambio la venta de drogas al por mayor por el salafismo islámico, había sido pandillero y se había entrenado en artes marciales en Londres, y pronto se unió al círculo íntimo del líder radical Omar Bakri, a los líderes salafistas no les molestó la dudosa credibilidad de Storm, pero su islam resultó ser superficial, echaba de menos la cocaína, beber y retozar, y fue reclutado con éxito por los servicios de seguridad daneses (PET) en el año 2006, después de una crisis de fe. Él no podía aceptar ‘ la idea del yihadismo sobre que la defensa de las tierras musulmanas debe ser mediante una declaración de guerra contra todos los infieles’.

Storm estuvo yendo de ida y vuelta a Reino Unido, Dinamarca y Yemen, y se hizo amigo de Anwar Awlaki incluso organizó su boda con una conversa musulmana llamada Amina (antes Irena Horek) en 2010, por lo que la CIA le pagó 250.00 dolares.

Sus memorias son la memoria orgullosa de una maleta llena de dólares, pero su apetito por dinero resultó igual que sus conversaciones y pronto fue privado de fondos, por lo que accedió a ayudar a la CIA a asesinar a su amigo Awlaki, con la esperanza de embolsarse una recompensa de 5 millones de dólares.

Awlaki fue asesinado en septiembre de 2011, pero la CIA no le pagó, y Storm decidió hacer públicos una serie de artículos en Jyllands-Posten (el editor de las famosas caricaturas del profeta Mahoma en 2005), y publicar sus memorias, que al igual que las memorias de Nasiri ponen de relieve la falta de ‘inteligencia’ de las agencias.

Pero, a diferencia de Nasiri, Storm está realmente orgulloso de la lucha contra el islam, ‘ En un proyecto de la escuela, mi hijo Osama decidió que yo fuera su tema y escribió ‘ Mi padre: el héroe’’.

Storm tiene punzadas de arrepentimiento por el asesinato de su amigo del alma (si se creen sus propias afirmaciones). En ningún momento en el libro culpa a Awlaki de ninguna operación terrorista, en realidad nunca dudó de él, más bien estaba siempre a la carrera, escribiendo artículos para ‘Inspire’ y encriptando mensajes que se trataban en su mayoría de entregas de artículos -la mayoría sin éxito- que podrían, o no, ser utilizadas para construir bombas.

Todo esto parece ligeramente irrelevante, dado el éxito del Estado Islámico en 6 meses, lo que antes parecía un plan muy optimista a largo plazo por parte de Al-Qaeda sigue estando en juego, a pesar de las muertes de miles de terroristas, entre ellos Bin Laden y Awalaki, ¿qué podemos aprender de estas memorias?.

En primer lugar que la interpretación wahabí del islam acaba con algunos occidentales desilusionados y su compromiso se deshace fácilmente, el wahabismo crea una mentalidad rígida que se vuelve propicia para el terrorismo y la corrupción. En las últimas 3 décadas, miles de jóvenes han elegido luchar en Siria o Irak, o incluso en Arabia Saudita, los occidentales sin educación, como Storm son fácilmente seducidos por las palabras amables de imanes salafistas, una oferta de estudios gratis en Yemen, y las creencias simplistas comunes sobre el wahabismo, que desestiman la tradición académica y pacífica del islam.

La revelación más importante de Storm viene de una carta de las autoridades saudíes a Al-Qaeda en la península arábiga, dirigida a su líder, Nasir Wuhayshi en 2011, que propone un trato: ‘ Ellos perdonan a Wuhayshi y le donan armas y dinero si dejan de luchar contra los sauditas y los estadounidenses y se centran, en cambio, en la luchar contra los rebeldes chiíes en el norte de Yemen’.

Claramente, para los conversos occidentales al islam, por muy bienintencionados que sean, el consumismo secular es una carga muy difícil de quitarse de encima, a pesar de que admiran el islam por sus verdades y su gran historia, como Storm, no suelen ser capaces de deshacerse de su bagaje cultural.

Durante un siglo ya, muchos jóvenes desilusionados occidentales han abrazado creencias orientales, incluyendo el budismo, el hinduismo y el islam. Los dos primeros no llegan a tratar de transformar la sociedad a través de un movimiento pacífico de reforma, pero  el islam no rehuye de la política, por eso espías como Nasiri mantienen la fe, mientras que espías como Storm tropiezan con el wahabismo.

Algunos occidentales llegan a islamistas no violentos, como los Hermanos Musulmanes. En 2010 el presidente Obama emitió una directiva para ya no apoyar a los dictadores sino a los grupos islamistas ‘moderados’ (aunque sus acciones hasta ahora tienen tambaleando este compromiso), ellos están buscando formas distintas de luchar contra los extremistas ahora incontrolables, para estabilizar a la sociedad musulmana donde el modelo neoliberal post-colonial ha fallado.

Otros estrategas, como los manipuladores de Storm, siguen viviendo en un mundo de fantasía de agentes dobles y 007, creyendo que solo con matar a Bin Laden o Awlaki, todos viviremos felices para siempre.

 

Article rating:

datos de la votación

0 Respuesta(s) a “Reseña del libro: Agente Storm, Mi Vida Dentro de al-Qaeda y la CIA”

Dejar una respuesta