La historia inaccesible de Libia: Leptis Magna

Publicado el Por Mohammed Deghayes (author), Monitor de Oriente (author)

Una vista de Leptis Magna en Libia (fotografía: Flickr)
Una vista de Leptis Magna en Libia (fotografía: Flickr)

 

Sacudida por la guerra desde que las protestas populares expulsaron del poder a Muammar Gaddafi, Libia ya no está entre los destinos vacacionales preferidos del mundo. Sin embargo, este vasto país alberga cinco lugares del patrimonio mundial y aventurarse por las puertas del Sáhara solía transportarte a través de la historia de la civilización.

Esto sucede en el sitio fenicio considerado el área arqueológica más extensa de la costa del Mediterráneo, que se remonta a los comienzos del milenio A.C.; Leptis Magna.

Localizado a unos 90-100 kilómetros al este de la capital del país, Trípoli, Leptis Magna fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1982, debido a que fue considerada una de las ciudades más bellas del mundo romano.

Cuenta con un total de 30 grandes monumentos, entre ellos los baños de Adriano, el foro, la basílica, el puerto, los templos principales, el mercado y un teatro; todos han sido restaurados.

Es la ciudad natal del emperador romano Septimio Severo, quien llegó al poder después de Commodo y era hijo auto proclamado de Maco Aurelio. Se consideró que tuvo una gran influencia en el ejército romano, aumentando la paga de los soldados.
 
Severo expandió incluso su influencia al campo del derecho, donde introdujo el Consilium al Imperio Romano; un panel consultivo de juristas que ayudaban al emperador a tomar decisiones.
 
Si miras desde lo alto de las escaleras, podrás ver las columnas del teatro alineadas contra las arenas movedizas debajo de las aguas a lo largo de las costas de la ciudad. Si te colocas en la periferia del anfiteatro, puedes imaginarte los ensordecedores choques de espadas alzadas por los gladiadores mientras la muchedumbre rugía. La seguridad mínima y la poca cantidad de límites suponen que uno pueda vagar como si fuese un romano bajo el arco de Septimio Severo.

La restauración de los 15.000 asientos del anfiteatro se ha completado con cientos de estructuras y mosaicos transferidos desde Leptis Magna a museos de Trípoli y Lebda, el nombre árabe de “Leptis”. Por desgracia, gran parte de las 600 columnas de mármol verde y de las 400 columnas rojas de granito de Asuán del foro ahora ya no están. Se han trasladado al castillo de Windsor o a la iglesia de Versalles y Saint-Germain-de-Pres, en París. Muchas de las columnas fueron reducidas para encajar en los salones franceses, lejos de su lugar original.

La imagen caótica del país y la solución lenta al enorme problema político seguirán siendo una carga para aquellos que anhelan visitar las puertas del Sáhara y todas sus maravillas. Y así, la imagen de la árida tierra conocida como Libia seguirá nublando las mentes de muchos y harán que se pierdan en el tiempo, al igual que sus ruinas romanas.

 

 

 

 

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