Aramco: ¿cuánto vale la petrolera más grande del mundo?

Publicado el Por N.P. Otero (author)

Un empleado de Aramco en el puesto de la compañía en una feria en Baréin (fotografía: Reuters)
Un empleado de Aramco en el puesto de la compañía en una feria en Baréin (fotografía: Reuters)

 

Cuando la campana de la Bolsa de Londres o la de Wall Street dé el pistoletazo a la salida de Aramco en bolsa, la petrolera nacional saudí -y la más grande del mundo- ya habrá hecho públicas sus cuentas y habrá despejado las dudas sobre su tasación. Pero a falta de casi un año, entre los analistas hay opiniones encontradas sobre la valoración del gigante del crudo: unos ven realistas los casi dos billones de euros que la compañía aspira a obtener en su primera oferta pública (OPV) y otros se muestran escépticos.

Aramco es la joya de la corona saudí y la mayor compañía petrolera del mundo. Sus reservas estimadas rondan los 266.000 millones de barriles. Con esta cantidad se podría cubrir la demanda mundial de crudo durante casi nueve años. Y la española durante más de quinientos. Si comparamos el valor estimado de la saudí con el de las otras grandes petroleras, una Aramco serían 300 BP, 150 Repsol, 23 Gazprom o 7 Exxom Mobil.

Por eso cuando la familia real saudí anunció que iban a poner el 5% de la empresa en manos privadas el año que viene, inversores y expertos sacaron las calculadoras. Para Javier López Bernardo, CFA y analista de BrightGate Capital, el valor real de Aramco “es bastante difícil de calcular” porque en la tasación juegan un papel fundamental muchos aspectos que la empresa mantiene en secreto.

El príncipe Mohamed bin Salman, heredero de la corono saudí, estimó el valor de Aramco en 1,7 billones de euros. Esta cifra no resulta descabellada si se tienen en cuenta las reservas de crudo de la petrolera y los activos que ha adquirido en los últimos años. Si se multiplica los 266.000 millones de barriles que tienen de reserva por siete euros –un valor estándar que usan los analistas- el resultado no está lejos de la estimación de la corona.

Algunos expertos, citados por Reuters, usan un ratio reconocido internacionalmente para medir el poder de la petrolera: valor total dividido entre las ganancias brutas (EV/EBITDA). Y aquí comienzan las dudas: Según esta fórmula, Aramco tendría que reportar a la comisión de valores un EBITDA superior a 110 mil millones de euros para alcanzar los 1,7 billones. Hazaña nunca lograda por ninguna empresa, en ningún sector.

La capacidad de refino de la compañía también ha de ser considerada en la estimación. Aparte de poseer los pozos petrolíferos más productivos del mundo, capaces de bombear 10 millones de barriles al día, Aramco cuenta con refinerías capaces de refinar alrededor de tres millones de barriles diarios de crudo, según López Bernardo. Para Valero Energy, que tiene una capacidad similar de refino, esta actividad supone 28.000 millones de euros de su valor.

Pero estos no son los únicos aspectos necesarios para hacer cuentas: la calidad, los flujos de caja, los royalties, costes de producción y demás piezas hasta ahora desconocidas tendrán que encajar para que los saudíes obtengan la valoración que quieren.

Fareed Mohamedi, economista jefe del Rapidan Group, aseguró a Reuters que, si bien Aramco no había hecho públicos sus resultados, sus ganancias pueden extrapolarse de las cuentas saudíes.

“Basándonos en los balances de Riad, Aramco tuvo en 2016 ingresos de cerca de 145.000 millones provenientes del crudo y de la exportación de productos refinados, cuando el precio de barril rondaba los 38 euros de media”, ha dicho Mohamedi. “Si el precio sube a 60 el barril y tenemos en cuenta que los precios operacionales de Aramco son de los más bajos del mundo, no resulta difícil que puedan superar los 100.000 millones al año”, ha añadido.

A poco que los números de Aramco den la razón a la familia real saudí, Exxon Mobil dejará de ser la mayor petrolera cotizada, valorada en 310.000 millones de euros con un EBITDA de 20.000 millones el año pasado. Pero la comparación entre las dos compañías no es justa, ya que Exxon no alcanza la mitad de la producción de Aramco ni llega al 10% de las reservas de los saudíes.

Ante tanta especulación, los analistas se muestran prudentes y un poco sorprendidos por la apuesta de los saudíes: “Algo que no debes hacer nunca antes de una OPV es decirle al mercado cuánto va a valer la compañía porque de esa manera te conviertes en un rehén de los números y del calendario”, afirmó un banquero de Western Investement a Reuters.

En los últimos meses la fecha de salida ha bailado en el calendario de los saudíes. Últimas informaciones de Bloomberg retrasaban el inicio de cotización a 2019, algo que Aramco desmintió para después asegurar que sus planes seguían en marcha para 2018. “Si para entonces los precios se mantienen como hasta ahora, será un momento pésimo para que la compañía salga a bolsa”, afirma López Bernardo.

Es por ello que Arabia Saudí aprovecha su posición dominante en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para que los miembros cumplan con los recortes de producción de 1,8 millones de barriles al día, aprobados el pasado mayo, según López Bernardo. Si la OPEP se mantiene firme, “el precio del crudo irá remontando hasta el año que viene, que es lo que tienen en mente los sauditas”, añade el analista.

Desde la nacionalización de Aramco en los años ochenta, las cuentas públicas saudíes han tenido una fuerte dependencia del petróleo y el desplome del precio del crudo desde 2014 ha herido la economía del reino. En 2016 pidieron un préstamo a cinco años, el primero desde 1991, y se aplicaron los primeros recortes en subsidios y gasto social. Los problemas de vivienda y desempleo – en un país donde la mitad de la población tiene menos de 25 años- comenzaron a hacerse evidentes.

Para acabar con esta situación, Arabia Saudí ha apostado por lo que han llamado “Visión 2030”, una reforma económica basada en la diversificación, inversión y privatización. López Bernardo se muestra pesimista: “Crear un país competente con una industria solvente para no depender del crudo en 13 años es muy difícil”.

“Suponiendo que alcancen los 90.000 millones por el 5% que quieren lanzar, esta es una cantidad muy pequeña para las arcas saudíes”, explica el experto de BrightGate Capital. “Otras potencias petrolíferas han tenido el mismo problema. Y es que siguen produciendo el mismo petróleo, pero la población crece a un ritmo más rápido y las ganancias no cubren las necesidades como antes”, añade.

El último movimiento saudí en materia económica es, según Bloomberg, elevar el precio del combustible en el país. El Gobierno fijará el coste en función de las variaciones internacionales lo que se podría traducir en un incremento del 80% o, lo que es lo mismo, 0,36 céntimos más por litro. Esta subida prevista para noviembre, “como muy tarde”, será la segunda desde 2015.

Una situación económica y social convulsa puede hacer temblar otro factor capaz de atraer o repeler a los inversores: la geolpolítica. Aramco es una empresa moderna y efectiva, dos calificativos que no se pueden aplicar a Arabia Saudí, un país volátil con base teocrática en conflicto continuo con Irán.

Todas las dudas quedarán despejadas en poco menos de un año. Entonces se sabrá si Aramco se convierte en la compañía cotizada más valiosa, destronando la actual, Apple, valorada en 700.000 millones de euros.

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