Coalición EE.UU-países árabes contra el ISIS… ¿hacia dónde va Oriente Medio?

Publicado el Por Majed Kayali (author)

 (fotografía: Aljazeera.net)
(fotografía: Aljazeera.net)

En las últimas décadas se ha hecho notable el surgimiento de grupos extremistas presuntamente islámicos, violentos y agresivos, que usan fácilmente la herramienta de la "excomulgación" (en árabe, takfir) contra todo aquel que difiera de sus particulares posturas. Últimamente, se ha hecho destacar entre todos estos grupos el que se ha publicitado como "Estado Islámico" (IS, ISIS, ISIL o Daesh, entre otros acrónimos) , principal responsable de las actuales interacciones internacionales y regionales. A día de hoy, podemos afirmar que el resurgir de este grupo ha puesto fin a la política de precaución y no-involucración directa adoptada por el presidente Barack Obama en su política exterior hacia Oriente Medio desde su primer mandato.

La administración norteamericana lanzó su primera ofensiva contra el ISIS en el Consejo de Seguridad de la ONU (Agosto de 2014) de donde nació la resolución nº 2170, que le da cobertura legal para iniciar la guerra contra esta organización armada. En esa resolución, el Consejo de Seguridad condenó las atrocidades cometidas tanto por esta organización como por el Frente Al-Nusra contra población civil en las zonas que controlan de Siria e Irak, tachándolas de "crímenes contra la humanidad", e instó a todos los Estados a cooperar para llevar a los autores de estos actos terroristas ante la justicia.

La segunda ofensiva tuvo lugar durante la cumbre de la OTAN en Gales (4 y 5 de Septiembre de 2014), que contó con la asistencia del presidente Barack Obama, momento que coincidió con el ataque lanzado por cazas estadounidenses contra bastiones de "la organización del Estado Islámico" en Irak. En la reunión, los líderes de los países de la OTAN expresaron su disposición a intervenir en Irak en función de las demandas de la Alianza. Esta preocupación refleja el temor de los países occidentales, especialmente Europa, del riesgo de transmisión de una ola de actos terroristas.

La tercera ofensiva se produjo en la reunión de ministros de asuntos exteriores de varios países árabes (El Cairo, 7 de septiembre) celebrada por petición expresa norteamericana al Secretario General de la Liga Árabe, Nabil Al-Arabi. En este foro, se acordó una mayor implicación de los países de la Liga Árabe en la coalición militar que se estaba formando para atacar al ISIS, que incluye la activación de un plan de acción para detener el flujo de combatientes extranjeros y secar las fuentes de financiación de este grupo armado.

 

Una alianza internacional y regional:

 Se desprende de esto que la administración norteamericana está tratando de formar una gran alianza militar y política, a nivel internacional y regional, constituida en su núcleo sólido por países de la OTAN, principalmente Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, y que incluya entre sus miembros a varios países árabes, especialmente los países del Consejo de Cooperación del Golfo, Egipto, Jordania e Irak.

El presidente norteamericano  mencionó esta cuestión en su discurso en la cumbre de la OTAN, en el que hizo hincapié en la necesidad de crear "una coalición internacional para enfrentarse a esta organización a través de la acción militar, la inteligencia y la aplicación de la ley, así como los esfuerzos diplomáticos" y destacando el papel de la OTAN en el liderazgo de la misma, con la colaboración de los "aliados".

 Las palabras de Obama llaman la atención, sobre todo cuando él mismo había afirmado que su país ya había "preparado a los aliados iraquíes para hacer frente al ISIS" y que éstos lo "debilitarán y derrotarán".

Esta postura coincide con la política exterior de Obama, basada en no involucrar a soldados americanos en los asuntos que no afectan directamente a la seguridad e intereses de Estados Unidos, y en demandar más esfuerzos a los Estados afectados en luchar contra el problema.

 

Entusiasmo árabe

Los países árabes han mostrado su entusiasmo por enfrentarse al ISIS, motivados por la preocupación que supone el avance imparable de los yihadistas, y el miedo de que se extienda a otros países al margen de Siria e Irak, naciones estas dos que, por su parte, se han visto incapaces de tomar cualquier iniciativa en el combate anti-terrorista a causa de su actual debilidad, problemas internos y recursos menguados.

En este contexto, y desde el punto de vista de muchos países árabes, la presencia norteamericana hará de muro de contención para frenar a la organización yihadista, como se deduce de las declaraciones de varios líderes y funcionarios árabes.

Sin ir más lejos, el Secretario General de la Liga Árabe ha llamado explícitamente a la "cooperación árabe, para cercar y enfrentarse a las organizaciones armadas de forma militar, política, intelectual, cultural y económica", señalando en este sentido "la necesidad de activar la defensa árabe conjunta".

 

Los límites de la intervención norteamericana:

Es difícil, aparte de pronto, para especular sobre la naturaleza de la actual confrontación contra el "Estado Islámico" y adivinar el alcance del éxito de esta misión: es decir, si se frenará, minimizará o destruirá totalmente la organización. 

Se desconoce, hasta el momento, el contenido real de la agenda que ha confeccionado la administración norteamericana para la región, así como la función real de la conformación de una coalición como esta o los límites de esta nueva intervención multilateral.

Parece por tanto que la cuestión fundamental a nivel geopolítico es hasta dónde se está dispuesto a llevar el grado de intervención militar de Estados Unidos en Oriente Próximo, y si tiene éste algo que ver con la necesidad de mantener cierto equilibrio entre las fuerzas que componen Irak, como forma de presión a Rusia e Irán, o si la intención va mucho más allá y se pretende recuperar el control total de una zona que parecía abandonada por Barack Obama.

Lo que para muchos se antoja inexplicable es la negativa continuada de la administración del presidente norteamericano a intervenir para frenar los acontecimientos que han tenido lugar en Siria durante los últimos cuatro años, que incluyen el uso de armas químicas (Agosto de 2013), y la muerte de cerca de 200.000 sirios como resultado de los bombardeos indiscriminados contra barrios poblados por medio de tanques, artillería, aviones y barriles explosivos, y el desplazamiento de más de un tercio de la población. 

Además, el gobierno norteamericano también se abstuvo de toda intervención en el propio Irak, a pesar de todas las profundas grietas sociales que la gestión de Al Maliki estaba produciendo en la ya devastada nación árabo-kurda.

Por tanto, el interrogante actual tras la formación de la coalición internacional es: ¿estamos frente una estrategia que se limita a los ataques aéreos, que podrían detener parcialmente a los terroristas pero nunca eliminar el problema? En este mismo sentido, la estrategia de proporcionar apoyo a los aliados militares locales (peshmerga kurdos, sahawat y el Ejército Libre Sirio) puede ser efectiva para contener al “Estado Islámico”, pero a su vez la desvinculación directa de EE.UU. en cualquier momento podría degenerar en un abandono del proyecto que desembocara en una nueva guerra civil.

Así, estas dos estrategias en la mayoría de los casos no darán sus frutos frente al peligro del ISIS, y por tanto, esta nueva coalición, cuyos horizontes, límites y estrategia política se desconocen, puede acabar manteniendo una postura similar a la de la Administración Obama durante la revolución siria: abandonar a los sirios a su suerte.

 

Una situación compleja

 Además de lo anterior, el éxito de Estados Unidos en la formación de esta coalición no significa que las cosas vayan a estar bien entre sus componentes, debido a las diferentes agendas de los países actores en la región, especialmente Turquía, Irán, Israel, Egipto, Qatar y Arabia Saudí.

Además, hay quien opina que dejar crecer al ISIS entra en la estrategia del régimen sirio e Irán, que ven al extremismo sunní como un medio para desviar la atención de la revolución siria y el movimiento opositor en Irak, y hacer cargar así a sus rivales sunníes con la pesada losa del terrorismo, que justifique su represión.

Es obvio que tal conclusión no implica que esta organización es un producto creado por Siria, Irak o Irán, pero sí instrumentalizado de cierta forma con las intervenciones de determinados servicios de inteligencia, lo cual señala una especie de complicidad indirecta y mutuo beneficio.  Esto, sin pasar por alto el rol que jugaron otros países de diferentes agendas para que surja este fenómeno, como es la actuacón de Turquía y algunos círculos del Golfo, que facilitaron cruzar la frontera hacia Siria a combatientes extranjeros del Frente Al-Nusra y el tráfico de armas.

Además, esta coalición tendrá que buscar una solución definitiva para la cuestión siria, porque no puede pretender acabar con el ISIS en Irak y dejarlo vivo en Siria, y no se puede tratar con la situación de Siria sin tener una postura clara frente a su régimen.

De esto se deduce que el "Estado Islámico" ha logrado hacer lo que no lograron los grandes terremotos que SE sucedieron en el mundo árabe en los últimos años. Si las revoluciones pretendían cambiar los sistemas políticos existentes desde hace casi medio siglo, el ISIS amenaza con socavar la estabilidad política y social en la región, y la destrucción del Estado y la sociedad civil.

Si todos esos hechos sangrientos no han sido capaces de atraer a la administración estadounidense para que tome un papel activo, el surgimiento del ISIS hace que esta administración revise su política, y trate de establecer una coalición internacional para intervenir de nuevo en los acontecimientos de Oriente Medio.

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4 Respuesta(s) a “Coalición EE.UU-países árabes contra el ISIS… ¿hacia dónde va Oriente Medio?”

drs

Creo que el problema es mas profundo, pero si se estan matando entre ellos!

Fran

Una verdadera coalición debería incluir países de todos los continentes. Debería ser una ayuda mundial!

Antonio

Cabe preguntarse por qué no pueden plantearse otras formas distintas de intervenir que no sean militares. Pareciera ser el único "lenguaje" posible.

drs

Esto llevara a la region al desastre!

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