25 años después de la unificación, los separatistas de Yemen ganan terreno

Publicado el Por Arabia Watch (author), Saeed Al-Batati (author)

Lugar(es): Aden

Combatientes leales a Hadi patrullan en la  región Bureyka después de los enfrentamientos con los hutíes en Adén, Yemen (fotografía: AA)
Combatientes leales a Hadi patrullan en la región Bureyka después de los enfrentamientos con los hutíes en Adén, Yemen (fotografía: AA)

 

Un cuarto de siglo atrás, Yemen era un lugar de esperanza, recuerda Aqqel Al-Attas desde Mukalla, una ciudad en el sur de Yemen.

Dice que recuerda cuando vió en la televisión cómo los políticos de alto rango alegremente izaron la bandera de la recientemente establecida República de Yemen en la ciudad portuaria de Adén.

"Hubo una intensa emoción y felicidad en la ciudad de Mukalla", rememora Attas, al recordar la ceremonia de unificación que tuvo lugar hace casi exactamente 25 años.

Hoy, sin embargo, Attas y muchas otras personas que experimentaron alegría ante la unificación están pidiendo el separatismo y un estado independiente para el sur de Yemen. Con la violencia creciente y varios bandos enfrentados unos contra otros en el país, Attas y muchos otros sureños temen que la unidad continúe no significando otra cosa que más problemas.     

Ya en 1990, cuando Yemen se unificó, la unión fue vista como una solución a las guerras en el sur del Golfo.

El proceso no fue fácil. La ex República Democrática de Yemen marxista y la ex República Árabe del Yemen predominantemente tribal se convirtieron oficialmente en la República de Yemen, después de años de conversaciones esporádicas que eventualmente desembocaron en un acuerdo escrito, el 30 de noviembre de 1989.

Abdul Bari Taher, un periodista yemení veterano y analista político que vive en el norte también se recuerda viendo esas mismas imágenes el 22 de mayo de 1990. Él dice que todavía puede recordar claramente las celebraciones espontáneas que abarrotaron las calles de Yemen para celebrar el nacimiento de la nueva nación.

"Fue un gran evento y la gente pensó que iba a poner fin a los conflictos entre el sur y el norte, o dentro de cada estado", dijo Taher. "La gente soñaba con un país con orden público".

La mayoría de la gente creía que tendrían una serie de beneficios.

"La gente en el sur pensó que iban a deshacerse de un Partido Socialista represivo", opina Attas.

Desde la independencia del país en 1967, Yemen del Sur había sido gobernado por los socialistas aliados a los rusos que crearon un sistema de gobierno similar al de Cuba, algunos críticos van mucho más lejos, equiparándolo al de Corea del Norte.

"La gente odiaba a los socialistas desde que nacionalizaron la propiedad y suprimieron las figuras islámicas" asevera Attas.

Attas recuerda cómo poco después de la ratificación del acuerdo de unidad, el sur abrió su mercado hacia el norte, lo que permitió a los comerciantes traer productos novedosos, por primera vez en décadas. "El sur estaba cerrado mental, social y económicamente. Entonces, las latas de mango se entregaban solamente con receta médica, como si fueran una medicina" dice Attas, al tiempo que recuerda el duro sistema de racionamiento impuesto por la vieja dirección de Yemen.

Los sureños que vivieron durante el período comunista dicen que la demanda de la unificación de las dos partes fue coreada todos los días en las escuelas y en reuniones públicas.

"Fuimos criados con eslóganes glorificando la unificación con el norte", afirma Attas.

 

Menguantes celebraciones

Pero las celebraciones anuales, que se celebran con motivo de la ocasión, han comenzado a disminuir en los últimos años en la medida que el sentimiento independentista ha crecido y el separatista Movimiento del Sur ha cobrado impulso.

Este año, las celebraciones incluso han desaparecido de la televisión nacional. Con el país en medio de lo podría decirse que es una guerra civil entre el poderoso movimiento hutí -respaldado por el ex presidente autócrata Ali Abdullah Saleh- y el presidente Abd Rabbuh Mansour Hadi que ha huido a Arabia Saudí; pocos están de humor para celebrar la ocasión. La única celebración notable en todo el país fue un desfile militar humilde en la provincia de Mareb, controlada por Hadi.

Hadi es sureño, pero tradicionalmente no ha gozado de gran apoyo allí. Esto ha cambiado ligeramente desde que los hutíes comenzaron a avanzar hacia el sur tras asaltar la capital, Saná, en septiembre del año pasado, y comenzaron a dirigirse hacia Adén en marzo de este año.   

Su avance llevó al Movimiento del Sur una vez pacífico (conocido localmente como Hirak) a tomar las armas contra los hutíes y las fuerzas de Saleh.

Esta organización aúna a una serie de grupos separatistas, que ahora se han convertido en la fuerza impulsora que hay detrás de la fuerte resistencia contra la presencia hutí en el sur.

Analistas de Yemen dicen que las continuas acciones militares hutíes en el sur han impulsado el sentimiento pro-independencia, echando por tierra todos los esfuerzos de los gobiernos recientes para ganar los corazones y las mentes de los descontentos sureños.

"El destino de la unificación depende del curso de la expansión militar de los hutíes", dijo Ali Al-Fageh, director del diario Al-Masder .

"El país se vendrá abajo si ganan la batalla, ya que avivará las demandas separatistas. Pero hay esperanzas para reparar la unificación si los hutíes pierden el control del país".

 

"Pendiente Resbaladiza”.

Para muchos analistas, como Taher, la causa primera del problema se remonta a los primeros años de la unificación. Poco después de que el país se uniera, las tensiones estallaron entre las dos partes después de una ola de amenazas de asesinato contra miembros del antiguo Partido Socialista gobernante que residían en la capital yemení recién unificada, Saná.

En 1993, Ali Salem Al-Beith, el vice presidente y ex presidente de Yemen del Sur, se fue a Adén, negándose a volver a Saná a causa de temores por su seguridad y la de su partido.

La tensión creciente abocó a una guerra civil en abril de 1994 que terminó cuando las fuerzas del ex-presidente Ali Abdullah Saleh entraron en Adén en julio de ese mismo año, lo que obligó a Beith y otros socialistas a exiliarse.

Algunos analistas creen ahora que esta guerra temprana pudo convertir la unificación desde una bendición a una maldición, e insisten en que ayudó a sembrar sospechas y tensiones que ahora han vuelto a estallar.

Taher, el periodista con sede en Saná, comenta: "Este gran evento (la unificación) se convirtió en un verdadero desastre por el cual el país todavía está pagando un alto precio".

Así, a raíz de la guerra civil, decenas de miles de funcionarios del Ejército y servidores públicos del antiguo Yemen del Sur se vieron obligados a retirarse. Los sureños se quejaron de que los ganadores saquearon las tierras y monopolizaron el poder y la riqueza. Años de marginación sentaron las bases para el surgimiento de movimientos separatistas populares en todo el sur y para la formación de Hirak en 2007.

Attas también considera que el gobierno de Saleh debería haber abordado las quejas de los sureños restaurando a los militares y funcionarios públicos destituidos. En cambio, Saleh acusó a los manifestantes de tratar de dividir el país y tomó una posición de mano dura.

"El movimiento a favor de la independencia se desató cuando los militares retirados se reunieron en Adén en 7 de julio de 1994 para exigir la igualdad salarial con sus iguales en el norte", dijo Attas.

Explicó que algunos altos cargos como Hassan Baoum, ahora un separatista de línea dura, y Haidar Al-Attas, ex primer ministro, propusieron una iniciativa en 1996 para corregir la situación, que incluía la restauración de los militares y la introducción de un sistema federal. Pero Saleh, una vez más prefirió otro enfoque: Cientos de personas murieron y miles fueron detenidos en las redadas subsiguientes.

Los años de represión han sido muy duros para los separatistas, pero el conflicto actual ha dado esperanzas de que un nuevo Estado de Yemen del Sur con el tiempo se levantará de las ruinas.

Esta semana, los separatistas recibieron una gran inyección de moral cuando recuperaron el control de Dhale, arrebatándosela a los hutíes. Es la primera ciudad del sur que se rige totalmente por los separatistas y ya muchos están observando los acontecimientos allí para ver si pueden ser precursores de un cambio más amplio en el futuro.     

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