¿Se dirige Yemen hacia un alto el fuego de cinco semanas?

Publicado el Por Arabia Watch (author), Dania Akkad (author)

Lugar(es): Riad, Mascate, Saná

Tribus yemeníes armadas leales al presidente depuesto Abd Rabbuh Mansour Hadi en Marib después de enfrentamientos con hutíes (fotografía: AFP)
Tribus yemeníes armadas leales al presidente depuesto Abd Rabbuh Mansour Hadi en Marib después de enfrentamientos con hutíes (fotografía: AFP)

 

Las conversaciones indirectas entre funcionarios hutíes y diplomáticos estadounidenses y británicos para tratar de poner fin a las hostilidades en Yemen, entraron en su sexto día en Mascate, capital de Omán, el miércoles.

Las fuentes señalaron que la liberación del periodista estadounidense que estuvo secuestrado durante semanas por los hutíes en la capital de Yemen, Saná, es el primer signo de la disposición para llegar a acuerdos por parte de los rebeldes, después de dos meses de ataques aéreos liderados por Arabia Saudí, y un resultado directo de las conversaciones en curso en Omán.

Hablando desde la capital Saná, Hisham al-Omeisy, analista político y activista, dijo que los hutíes ofrecieron cumplir con la resolución de la ONU que les obliga a retirarse del territorio que han capturado a cambio de que se les borre de la lista de sanciones de la ONU.

Levantar las sanciones que recaen sobre los hutíes requeriría convocar al Consejo de Seguridad de la ONU, por lo que los negociadores están pidiendo a los rebeldes chiíes que se comprometan a un acuerdo con unos términos como punto de partida.

En paralelo, el enviado de la ONU para Yemen, Ould Cheikh Ahmed, que lleva en su cargo solamente siete semanas, desde que su antecesor renunció, ha visitado Riad en un intento de convencer a las autoridades saudíes y al gobierno de Yemen en el exilio, encabezado por el presidente Abd Rabu Mansur Hadi, para que también ajusten sus exigencias a un plano realista.

Las negociaciones actuales en Omán se producen después de que las conversaciones, previstas para el 28 de mayo en Ginebra, fueran canceladas. Si tienen éxito, la nueva ronda negociadora dará lugar al establecimiento de otra fecha para que las facciones rivales se reúnan en Suiza.

Diversas fuentes afirman que los hutíes pretenden obtener el reconocimiento político que les fue negado en el proceso de diálogo nacional del país que sucedió al levantamiento popular en Yemen y la caída de Ali Abdullah Saleh en 2011.

"Ellos quieren ser reconocidos como un poder legítimo y tener el asiento que les corresponde en la mesa", dice Adam Baron, profesor visitante en el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.

"Los saudíes, que dicen que los hutíes están respaldados por Irán y han visto al grupo atacar ciudades fronterizas saudíes en las últimas semanas, consideran a los hutíes como una amenaza estratégica, y están exigiendo que cumplan con la resolución 2216 de la ONU". La decisión, adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU en abril exige a los hutíes retirarse de todo el territorio que han incautado, incluyendo Saná.

"Los hutíes y Saleh, tienen que cesar su operaciones y detener el golpe de Estado", dijo Jamal Khashoggi, un destacado periodista saudí.

Retirarse según los términos de la resolución sería "efectivamente una sentencia de muerte” para los hutíes, dijo Baron.

 

Los obstáculos

Un fuerte punto de fricción, según Omeisy, es el hecho de que los saudíes estén molestos porque las conversaciones se están desarrollando en Mascate y no en Riad, ya que ellos creen que Omán tiene vínculos demasiado estrechos con Irán y es el único país del Consejo de Cooperación del Golfo que no participa en la coalición anti-hutís.

"Las conversaciones se están celebrando ahora, -dijo Omeisy,- debido a que los mediadores están tratando lograr cinco semanas de alto el fuego, coincidiendo con el Ramadán, que comienza en dos semanas”.

El hecho de que el alto el fuego coincida con el Ramadán será muy popular entre los saudíes, y el rey Salman podrá decir: “Voy a hacer una tregua sólo porque es el mes de Ramadán y porque soy un hombre religioso", dijo Omeisy.

Pero Khashoggi cee que los saudíes "quieren una conclusión pacífica a la crisis" y apoyan el papel de Omán, que está permitiendo a los hutíes utilizar su espacio aéreo para dirigirse a Mascate. El obstáculo, dijo, es que los hutíes están dispuestos a ofrecer muy poco.

"Están ofreciendo dejar algunas localidades y algunas posiciones, pero no todas", dijo. "Es el estilo iraní de dar y recibir. Es una mentalidad de mercadillo (de regateo), no funciona de este modo”.

Una retirada de Arabia Saudí en Yemen a estas alturas sería difícil para el nuevo rey del país, quien recientemente reorganizó públicamente la línea de sucesión al trono, en gran medida como apoyo a la campaña, que es considerada como parte de un esfuerzo por frenar el expansionismo iraní en las capitales árabes.

"Si Arabia abandona Yemen hoy, sería visto como una derrota para Arabia Saudí y para los nuevos líderes", opina Khashoggi.

 

“Volver a la edad de piedra”

Mientras los mediadores en Riad y Mascate intentan acercar posturas entre los hutíes y los saudíes, y allanar el camino a las conversaciones de paz en Ginebra, la crisis humanitaria en el país devastado por la guerra "amenaza con llevar a Yemen de nuevo a la edad de piedra", denuncia Baron. "Lo que no es ni siquiera una exageración menor".

La semana pasada, Oxfam informó de que dos tercios de la población de Yemen no tiene acceso a agua potable, algo que no sólo implica sed, sino también preocupación por la propagación de la malaria, el cólera y la diarrea.

La comida y el combustible, que es fundamental en tanto es necesario para entregar ayuda y también para bombear agua desde el suelo, también son escasos en el país donde más del 60% de la población ya necesitaba asistencia humanitaria antes de que comenzara la guerra, según la agencia de Alimentación de las Naciones Unidas y la Organización para la Agricultura.

"La posibilidad de morir de hambre es mucho más realista", dijo Baron. "Existe la posibilidad de que haya yemeníes muriendo de sed en este momento".

Omeisy admite que los saudíes están tratando de provocar el descontento popular contra los hutíes y por ello mantienen el bloqueo a los combustibles y alimentos, y obligan a las organizaciones de ayuda a obtener un permiso cada dos días para poder repartir suministros. Omeisy cree que con ello los saudíes esperan que haya un levantamiento interno contra los hutíes. “Lo cual no está sucediendo”, puntualizó.

Omeisy dijo que sus esperanzas están puestas en las negociaciones de Omán para poner fin a los enfrentamientos y bombardeos.

Khashoggi, quien dijo que no creía que las conversaciones en Omán detengan la guerra, dijo que entendía la frustración de Omeisy.   

"A nadie le gusta la guerra. A nadie le gusta ser bombardeado", dijo Khashoggi. "Nosotros, como saudíes, tratamos de ganar los corazones y las mentes de los yemeníes. Creo que nos quedamos cortos en eso. Tenemos que explicrles la finalidad de la operación", y añadió;  "si no fuera por los ataques aéreos los hutíes serían propietarios de todo Yemen en la actualidad ".

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