Egipcios cansados ​​y temerosos ante la "guerra" en el Sinaí

Publicado el Por Arabia Watch (author), Alessandro Accorsi (author)

Lugar(es): Al Arish, Sinaí

Protesta contra el gobierno egipcio el  30 de junio de 2015 (fotografía: AA)
Protesta contra el gobierno egipcio el 30 de junio de 2015 (fotografía: AA)

 

El Cairo se parecía un poco a Beirut cuando el 29 de junio un coche bomba mató al fiscal general Hisham Barakat.

El Norte del Sinaí, a su vez, se parecía mucho a Irak cuando el 1 de julio, militantes de Estado Islámico atacaron y casi tomaron el control de la ciudad de Sheikh Zuweid, a pocas millas de distancia de la frontera de Gaza.

"Egipto nunca fue testigo de un nivel de terrorismo tal, ni siquiera en los años 90", cuando una ola de los ataques islamistas sacudieron el régimen de Mubarak, dice el ‘Gran Faraón’, uno de los principales blogueros y activistas de Egipto.

Desde que el entonces jefe de las fuerzas armadas Abdel Fattah al Sisi declaró una "guerra contra el terrorismo", el 26 de julio de 2013, los ataques terroristas se han convertido una característica de la vida cotidiana en Egipto.

No es la primera vez que una bomba explota en El Cairo. Se ha convertido de alguna manera en algo normal. En los últimos meses, los militantes han atacado a jueces y oficiales de policía. Es, sin embargo, la primera vez en más de 20 años que un grupo terrorista lleva a cabo con éxito un asesinato selectivo de un funcionario estatal de alto perfil.

Del mismo modo, no es la primera vez que decenas de puestos de control han sido atacados en el Sinaí, dejando soldados y policías heridos o muertos.

Es, sin embargo, la primera vez que un grupo militante ha tratado de hacerse cargo de toda una ciudad de unos 60.000 habitantes, y no sólo unos pocos puestos de control o pueblos abandonados.

En El Cairo con calles casi desiertas durante el día y con calles llenas por la noche durante el Ramadán, la incómoda sensación de resignación para una situación que es cada vez peor, se mezcla con el sentimiento igualmente incómodo de normalidad.

En un restaurante en el centro de El Cairo, la gente se reúne para romper el ayuno antes de la puesta del sol. Las familias y las parejas comparten su comida prestando poca o ninguna atención a la TV que transmite imágenes de las fuerzas armadas egipcias después de recuperar el control de Sheikh Zuweid. El malestar y el duelo por la muerte de tantos jóvenes soldados y del fiscal general van de la mano con un sentido de desapego y fatalismo. Como si todo fuera tan chocante, pero de alguna manera no fuera con ellos.

Fuera, en los cafés, la gente sigue charlando como lo harían en cualquier otra noche. La vida sigue como siempre. Hay quienes comentan con unas pocas líneas fuertemente nacionalistas y pro-régimen. Hay quienes no se atreven a hablar de política en público por temor a decir algo que les meta en problemas con las autoridades.

Ahmed, un hombre de 40 años de edad, cuando le pregunté su opinión acerca de la situación en el país, dice: "Los terroristas no se dirigen contra la población civil, sólo contra las fuerzas de seguridad. Así que no tengo miedo de morir a causa de una bomba o un ataque terrorista. Estoy más asustado por que la situación se convierta en un caos, que la policía se retire como sucedió durante la revolución del 25 de enero. Yo ya escuché rumores de robos".

Muchos están demasiado ocupados por sus asuntos diarios para tener realmente una opinión. Otros evitar hacer cualquier comentario porque son escépticos. "No hay periodistas autorizadas en el Sinaí, sólo sabemos lo que el ejército nos dice" dice uno, que no da su nombre.

Las teorías de la conspiración abundan en las calles de El Cairo en estos días. Algunas culpan de los ataques en el Sinaí o en contra del fiscal general a la Hermandad, otras al propio Ejército, o incluso a Hamas, Israel, o los Estados Unidos

Circula la idea de que el terrorismo no va a volver a la gente en contra del gobierno, sino más bien los acerca al régimen, por lo que incluso muchos creen que los ataques son una “estrategia del régimen” para consolidar su poder y actuar con contundencia.


Mientras se desarrollaba el asedio de Sheikh Zuweid, con escasa información sobre los hechos, los egipcios se lanzaron a las redes sociales para compartir las imágenes de los jóvenes soldados que habían caído en la batalla. Algunos mensajes culparon al Presidente Sisi por permitir la escalada de la insurgencia en el Sinaí, otros elogiaron a las fuerzas armadas por sus esfuerzos. Sin embargo, la mayoría mostraron su solidaridad con las familias de los que murieron.


Un fotógrafo de 26 años de edad, de Alejandría, que vive en El Cairo, dice no estar asustado por el terrorismo, considera muy poco probable verse afectado por un atentado: “ y si lo hace, bueno… simplemente moriré”.  "Lo que realmente me asusta es la reacción de las fuerzas de seguridad. Estoy más preocupado por ser detenido y torturado al azar, de desaparecer en una cárcel secreta, ser colgado sin que nadie lo sepa o sin haber cometido un delito. Como egipcio, estoy asustado y enfadado por lo que está pasando, tanto en el Sinaí como en El Cairo. Siento que la policía y el Ejército no están haciendo su trabajo. Estamos gastando millones de dólares en seguridad y no estamos protegiendo el país. Ellos sabían que algo así iba a ocurrir. Claro, nadie podía imaginar la magnitud de los ataques, pero dejaron que la gente muriera porque estaban demasiado ocupados arrestando a niños en el centro de El Cairo en lugar de asegurar el país. El Estado es débil y sólo está lanzando golpes al aire, al azar, dirigidos a los más débiles, a los inocentes. Esto es lo que me da miedo".



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