Turquía debe salvar a los kurdos.

Publicado el Por New York Times (author), Asli Aydintasbas (writer)

Soldados turcos, ayudando a familias sirias, que huyen de los enfrentamientos en Siria. (fotografía:  Bulent Kilic de Associated press. )
Soldados turcos, ayudando a familias sirias, que huyen de los enfrentamientos en Siria. (fotografía: Bulent Kilic de Associated press. )

En Turquía, mi generación creció odiando a los separatistas kurdos, en lugar de cuestionarnos por qué no se les permitió hablar en su propio idioma, vivir en sus propias aldeas, o cantar sus propias canciones, pero en lugar de eso se ha culpado de todos los problemas de Turquía a los soldados del partido separatista de Kurdistán, que ha estado librando una guerra de milicias contra Turquía desde 1984, nos dijimos que ellos fueron los culpables de romper el país, agotar los recursos, y ponerse del lado de nuestros enemigos, según la prensa ellos eran simplemente “asesinos de bebés”. 

Durante las últimas décadas, esa visión ha comenzado a ablandarse cuando se reveló la historia de abusos contra los derechos humanos cometidas en las regiones kurdas de Turquía, el proceso de paz en curso con el PKK, y el acercamiento posterior a 2010 del gobierno de Turquía con la región kurda de Irak, han comenzado a cerrar la brecha entre turcos y kurdos. Y los kurdos iraquíes, sin fronteras, y alineados a un país inestable, empezaron a ver a Turquía como un aliado clave, visión correspondida por parte de Turquía gracias al apetito comercial que les despierta por ser una región rica en petróleo.

Cuando turcos laicos organizaron protestas masivas contra el primer ministro Recep Tayyip Erdogan el año pasado, los kurdos apoyaron a los manifestantes, acamparon en el parque Gezi de Estambul junto a izquierdistas, estudiantes y artistas. Aparentemente para salvar un montón de árboles de un feo proyecto de desarrollo, pero en realidad para protestar por el estilo represivo de gobierno del señor Erdogan.

 Hoy, los kurdos están mostrando un gran coraje, en Irak y Siria, están luchando con los terroristas del IS en nuestras fronteras, junto con las fuerzas kurdas iraquíes, el PKK y sus ramificaciones sirias, nuestros compatriotas kurdos han formado una efectiva zona de amortiguación entre la actual turquía y el radicalismo medieval propagado por el IS. Están protegiendo no sólo nuestro bienestar físico, sino toda nuestra forma de vida, y tenemos que estar agradecidos por ello.

Anteriormente ridiculizados, los kurdos son ahora cada vez más vistos como héroes por muchos turcos laicos y liberales que están preocupados por la radicalización del Islam. En los campos de batalla de Irak y Siria, los hombres y las mujeres kurdas luchan, resisten y mueren, uno al lado del otro.

Miles de kurdos turcos han cruzado a Siria para unirse al partido democrático de la unión, PYD, una poderosa facción kurda de Siria, que ya ha estado luchando contra el IS durante más de un año. En el Kurdistán iraquí hace unas semanas, escuché a un comandante local deshacerse en elogios sobre la valentía de un grupo de guerrilleras del PKK, mujeres que se negaron a huir igual que sus hombres, y no abandonaron el campo de batalla. Esa unidad estaba comandada por una joven kurda de Turquía, una mujer que repelió con éxito un ataque del IS en la ciudad de Maxmur. Una semana más tarde, leí acerca de su muerte en un sitio web kurdo.

Con o sin ataques americanos, el IS y la ideología que representa no van a desaparecer a corto plazo. Turquía debe aceptar la presencia kurda en Irak y Siria, y ayudar a los kurdos en su lucha contra el IS, estamos mucho mejor protegidos por una zona kurda que haga las veces de tapón que enfrentarnos solos al IS en una frontera de casi 600 km. entre Siria y Turquía.

Para hacerlo es necesario un gran cambio de paradigma para abandonar el legado nacionalista y re-imaginarnos a nosotros mismos como una entidad turco-kurda. Los kurdos representan el 25% de la población, y el gobierno sabiamente ha venido aplicando un proceso de paz con el PKK, hay altibajos en las negociaciones entre la inteligencia turca y el líder encarcelado del PKK, Abdullah Ocalan. Pero al final, ambas partes se necesitan mutuamente.

Por lo tanto, es un error suponer que una presencia kurda debilitada significa una Turquía fuerte y un error aún mayor pensar que el proceso de paz de Turquía se desconecta de la suerte de los kurdos fuera de nuestras fronteras. El gobierno turco no puede sentarse en el banquillo esperando por si una zona kurda controlada por el PKK acaba en manos del IS. Cuando le pregunté a un funcionario del gobierno de Turquía porque no estaban ayudando a las fuerzas kurdas en Siria, él respondió : ¿Por qué debemos elegir entre el PKK y el IS?.

Pero debemos hacerlo. Debemos elegir a los kurdos, porque son nuestros únicos aliados razonables en una región entre turbulencias. Acercándonos a ellos, los ciudadanos,ayudaremos también a sanar nuestras propias almas fracturadas.

Mientras escribo, la ciudad siria de Kobane, separada de la ciudad turca de Suruc por una línea artificial elaborada hace siglos, está siendo golpeada con fuego de mortero. Más de 150.000 personas han huido a Turquía en las últimas dos semanas, y miles de jóvenes kurdos han cruzado desde Turquía a Kobane para unirse a las fuerzas kurdas. El parlamento de Turquía votó el jueves para autorizar la fuerza militar en Siria e Irak, pero no se comprometió a ayudar a los kurdos que luchan en Kobane. No podemos permitir que el IS tome esa ciudad, o las demás.

Hace unos años, el primer ministro Davutoglu, que era entonces ministro de relaciones exteriores, dijo que “Turquía tiene dos opciones, reducir o ampliar, y preferimos ampliar de la mano de los kurdos”

Estaba en lo cierto, pero Turquía no puede ser un espectador neutral en esta batalla. Para preservar nuestras fronteras, así como nuestra democracia, debemos tomar medidas audaces ahora para salvar a los kurdos. Al final, es la única manera de salvarnos a nosotros mismo.

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