Las tropas se niegan a luchar: Miles de soldados yemeníes huyen de la guerra civil

Publicado el Por Arabia Watch (author), Nasser Al-Sakkaf (author)

Lugar(es): Saná

Muchos jóvenes solo luchan para llegar a final de mes (fotografía: AFP)
Muchos jóvenes solo luchan para llegar a final de mes (fotografía: AFP)

 

Mohammed Abdullah Saeed se levanta a las 5 am cada día para comenzar sus ejercicios militares diarios. Pero cuando la guerra civil estalló en Taiz se negó a luchar contra sus propios compatriotas, y huyó a su pueblo natal.

"Nuestros mandos nos dijeron que debíamos liberar la provincia de Taiz de combatientes de Al-Qaeda, pero yo no ví a Al-Qaeda en Taiz, solo vi yemeníes matándose entre sí, por lo que no me pudieron convencer de luchar", dijo, "me di cuenta de que esta guerra civil destruirá nuestro país, y así que huí”.

Saeed no fue el único recluta que huyó, decenas arrojaron sus armas en protesta por la guerra, sumándose a los aproximadamente 10.000 reclutas que se cree que han abandonado las armas.

Muchos de ellos han sido acusados de traición y con ello han sido aislados y han perdido su medio de vida.

Saeed y sus compañeros quedaron bajo el control del movimiento hutí después de la huida del gobierno de Abd Rabbuh Mansour Hadi.

"Cuando me escapé del campamento, los hutíes retuvieron mi sueldo, y exigieron que me uniera a la batalla, yo me negué", dijo.

Aún se levanta a las 5 am, todos los días. Pero en lugar de entrenar vende qat, el leve narcótico omnipresente en Yemen, para llegar a final de mes.

"No tengo otra alternativa", dice, señalando que gana unos 20.000 riales al mes (alrededor de $80) y su sueldo de soldado era casi el doble.

Él está ahora considerado por los hutíes como un traidor, al igual que todos los desertores.

"Los hutíes han capturado a cientos de personas, algunos de ellos desertores, y hasta ahora nadie sabe dónde están. Si los hutíes los capturan, van a la cárcel, y luego nadie sabe dónde están”.

 

Una cuestión de fe

Otros desertores se niegan a matar porque se considera un pecado terrible matar a un compañero musulmán.

Fras Alwan, de 45 años, salió de su unidad en la provincia de Marib el pasado mes de abril, y huyó a su pueblo en el distrito de Al-Shimayateen de Taiz. Su salario fue retenido meses más tarde.

"Soy musulmán, y confío en que Dios no me va a olvidar si estoy actuando de acuerdo con el Corán, y el Corán dice que es un gran pecado matar a un musulmán", dijo.

Alwan fue reclutado en el ejército yemení y luchó contra tribus armadas en Marib antes de que estallara la guerra civil.

"Hemos luchado en campañas militares contra los miembros de tribus que atacaron las vías de alimentación y de petróleo, pero eran matones, y era nuestro deber luchar contra ellos", dijo.

La guerra civil, explicó, se ha convertido en una batalla de mercenarios que luchan por potencias extranjeras, ninguno de los cuales se preocupan por Yemen ni el Islam.

"Mis vecinos me respetan, porque no tomé parte en la guerra, y la mayoría de ellos me ayudan dándome trabajo", dijo Alwan.

Pero él también está atrapado en su pueblo y consciente de que para los hutíes él es un traidor.

Alwan ahora trabaja como peón, ganando más de lo que ganaba como soldado, pero el trabajo es duro. "Estoy sufriendo de artritis y esta profesión es muy difícil para mí, pero es la única solución".

Mientras tanto, la guerra continúa en torno a él, incluso a pesar del intento de las Naciones Unidas de poner fin a los combates, con un acuerdo de alto el fuego que entró en vigor a principios de este mes.

Esa tregua, sin embargo, ha sido violada por todas las partes involucradas, y en múltiples ocasiones. La ciudad de Taiz todavía se encuentra asediada por el movimiento hutí, que intenta hacerse con el control de la provincia, y las fuerzas de la coalición liderada por los saudíes continúan repartiendo armas entre sus  aliados.

Mientras ambas partes se preparan para las muy retrasadas conversaciones de paz en Kuwait, Estados Unidos ha acordado unirse a las patrullas para prevenir que armas iraníes caigan en manos de los combatientes hutíes.


Dinero y sangre

Una fuente del Ministerio de Defensa en Saná -controlado por los hutíes- dijo según sus estimaciones que unos 10.000 soldados se negaron a luchar por cualquiera de las partes en la guerra civil, y un número similar se había rebelado contra el control hutí y ahora estaban luchando contra el movimiento.

En respuesta, los hutíes habían alistado a miles de civiles en sus fuerzas, "comité popular", como reemplazos, muchos de los cuales son reclutas novatos que no tienen otros medios de subsistencia.

La fuente agregó: "El Ministerio ha retenido los salarios de más de 20.000 soldados, ya sea porque son soldados a favor del gobierno o porque son pacifistas", haciendo hincapié en que el Ministerio no paga los salarios de los combatientes progubernamentales ni desertores. Ese dinero va ahora a los comités populares.

Ammaral Wardi es uno de esos soldados que decidió ponerse del lado de las fuerzas pro-Hadi.

Dejó su brigada en la ciudad de Taiz cuando quedó bajo el control de los hutíes, y cruzó hacia las fuerzas de la "resistencia popular".

"Juré defender a mi país, y hoy en día debo defender a mi país de los rebeldes hutíes que tratan de controlar el país por la fuerza", dijo, indicando que él recibe el mismo salario de 35.000 riales al mes ($140), más 1.000 por día extra "dinero de bolsillo" de sus comandantes.

Ahmed Obaid, un oficial retirado del Ejército, dijo que el Ministerio de Defensa en Saná estaba actuando ilegalmente al retener los pagos a sus soldados.

"El Ministerio tiene que seguir dando los salarios a todos los soldados, ya que es el derecho de sus familias, pero el Ministerio puede usar parte del salario si el soldado no obedece al Ministerio".

La legislación de Yemen ha sido violada por los diferentes bandos en el conflicto, y “el lenguaje de la fuerza se convirtió en el único que puede ser oído”, opina Obaid .

Saeed reflexiona sobre las consecuencias de negarse a combatir en una guerra que ha matado a miles de sus compatriotas;"espero que la guerra se detenga en breve. Entonces voy a dejar de vender qat y me uniré a las fuerzas especiales de nuevo".

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