El enemigo de mi enemigo es mi aliado: Cómo combatientes de Al- Qaeda están siendo respaldados por el gobierno de Yemen

Publicado el Por Arabia Watch (author)

Lugar(es): Saná, Yemen

Abu Al-Abbas, nombre real Adil Abdu Fari, entrevistado en diciembre de 2016 (fotografía: Captura de vídeo)
Abu Al-Abbas, nombre real Adil Abdu Fari, entrevistado en diciembre de 2016 (fotografía: Captura de vídeo)

 

La guerra en Yemen ha sido un conflicto complicado de entender, debido a los constantes cambios en las alianzas y luchas por el poder.

Fijémonos en Abu Al-Abbas, comandante de la mayor fuerza salafista dentro de la Resistencia Popular, que respalda al gobierno de Yemen. Durante tres años sus combatientes han sido armados y pagados por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU).

Pero el mes pasado fue designado como un partidario de Al-Qaeda y el Dáesh (“Estado Islámico”) por parte de Arabia Saudita, sus aliados del Golfo, Qatar y Estados Unidos, en una medida que amenaza con dividir una ya frágil alianza.

El incidente muestra los quebradizos intereses que unen a aliados dentro del conflicto, y en ningún aspecto esto se hace más evidente que en el papel de Al-Qaeda en el campo de batalla.

Una fuente del Ministerio de Información de Yemen, dijo bajo condición de anonimato: “Houthi es el enemigo de las fuerzas progubernamentales a la vez que de militantes de Al-Qaeda, por lo que algunos militantes de AQAP (Al-Qaeda en la Península Arábiga) luchan contra los hutíes junto a las fuerzas progubernamentales, y esto sirve al país”.

 

Adversario de Estados Unidos

Al-Qaeda ha sido un enemigo persistente de las autoridades de Yemen y sus patrocinadores estadounidenses durante más de dos décadas. En 1992 atacó el Hotel Mohur Gold en Adén, utilizado por las tropas estadounidenses, matando a un turista y un trabajador del hotel. En octubre del 2000, un barco-bomba suicida de Al Qaeda atacó el USS Cole, mientras se encontraba atracado en Adén, matando a 17 estadounidenses.

A principios de 2009, los grupos más pequeños de la región, incluso en Arabia Saudita, unieron sus recursos para formar Al-Qaeda en la Península Arábiga (AQAP).

Los militantes se escondieron en las montañas, valles y otras zonas remotas de Yemen, comprometiendo su tapadera para luchar contra el gobierno y asesinar a líderes militares.

En diciembre de 2013, Al-Qaeda irrumpió en el hospital Al-Oradi como parte de un ataque más amplio en el Ministerio de Defensa en Saná, matando a 56 personas, entre ellas 23 miembros de las fuerzas armadas. El gobierno respondió con campañas militares contra los bastiones de AQAP.

Pero cuando Yemen se precipitó en una guerra civil en 2015, las fuerzas suníes se unieron bajo el paraguas de la resistencia progubernamental popular contra los rebeldes hutíes, que son considerados como chiíes. 

Al Qaeda, al igual que otros movimientos militantes, se aprovechó del caos para aumentar su poder y formó fuertes alianzas con las tribus suníes en el sur, que actualmente se encuentra bajo el control de la coalición que respalda al gobierno.

Militantes de AQAP se acercaron a los dirigentes de Resistencia Popular a través de Yemen para unirse a ellos. Una vez que lo habían hecho, renovaron a sus grupos de AQAP.

Qasim al Rimi ha liderado AQAP desde que su predecesor, Nasser Al-Wohaishi, murió en un ataque por avión no tripulado en el distrito de Al-Mukalla de Hadramaut en 2015.

En mayo de 2017, le dijo Al-Malahem, el brazo mediático de AQAP: "Luchamos junto a todos los musulmanes en Yemen, junto con diferentes grupos islámicos". Incluyendo a grupos y tribus suníes.

Al Rimi no dio detalles sobre qué quería decir con su uso de la palabra "junto". Sin embargo, muchos militantes tribales suníes y salafistas se han aliado con el gobierno de Yemen en el exilio.

 

Negación de la verdad

AQAP ha apoyado al gobierno de Yemen, cuyo presidente y primer ministro viven en el exilio en Arabia Saudita. Pero políticamente, han hecho la vida más incómodo para la Administración, que se niega a admitir que militantes de AQPA luchan junto a sus fuerzas.

Sin embargo, la relación es muy pública. Combatientes de AQPA pueden ser vistos a pie o en sus vehículos militares en ciudades como Taiz, Lahj, y algunas zonas de la provincia de Al-Baidha. Ellos viven entre los residentes, compran sus suministros en tiendas de barrio y comen en restaurantes populares. A veces se ayuda a resolver conflictos locales.

La fuente del Ministerio dijo que los grupos que luchan bajo la dirección de la Resistencia Popular sólo reciben el dinero suficiente para luchar.

“Ellos (AQAP) no tienen vehículos militares modernos, usan sus propias armas para luchar, aunque el gobierno les ayuda con dinero y municiones”.

Lo irónico es que esos fondos en última instancia, proceden de la coalición liderada por Arabia Saudita, que se opone a AQAP.

 

Cómo AQAP es un aliado y un enemigo a la vez

Ibrahim Al-Yasri, un analista político independiente para el Centro de Medios para el Desarrollo de Yemen, con sede en Taiz, dijo: "El gobierno de Yemen no quiere admitir que los militantes de AQPA luchan con las fuerzas progubernamentales, a fin de evitar las sanciones internacionales que acarrean apoyar a Al-Qaeda. Las fuerzas progubernamentales, por tanto, no luchan contra AQAP en áreas urbanas como la ciudad de Taiz, Al-Bayda, Marib y otras provincias, donde la amenaza hutí está siempre presente”.

“Pero sí luchan contra AQPA en las zonas donde no necesita el apoyo del grupo. Estas campañas son cuidadosamente seleccionadas”, afirmó.

El gobierno, respaldado por la coalición liderada por Arabia Saudita, ha puesto en marcha campañas militares contra Al-Qaeda en Shabwa y Hadramaut entre otras. La semana pasada ganó una batalla para recuperar un distrito en Abyan de AQAP. El propósito, dijo Yasri, es “decirle al mundo que el gobierno de Yemen está luchando contra Al-Qaeda”.

En el otro lado del conflicto, Mohammed Al-Boukhaiti, un miembro del consejo político hutí con sede en Saná, la capital de Yemen, dijo que Al Qaeda es su enemigo y luchan contra ellos y el Dáesh.

Dijo que cuando capturaron el territorio de AQAP - incluyendo Marib y Taiz - combatientes de Al-Qaeda huyeron hacia zonas bajo el control de las fuerzas progubernamentales.

"Arabia Saudita quiere destruir nuestro país, por lo que apoya a Al-Qaeda y Dáesh a luchar contra los yemeníes“, dijo Al-Boukhaiti. Quien a continuación acusó a yemeníes de ser miembros de Al-Qaeda y Dáesh.

 

Cuando los disparos se detienen

El gobierno está determinado a preservar la unidad de la Resistencia Popular durante el conflicto a cualquier precio.

La fuente del Ministerio hizo hincapié en que los militantes de AQPA únicamente luchan como individuos y no bajo el liderazgo de AQAP en zonas de conflicto, y que a los combatientes de AQAP, incluso como individuos, no se les permitiría permanecer en las áreas una vez que hayan sido liberadas de los hutíes.

Yasri cree que una vez los hutíes sean expulsados, el gobierno a través de la Resistencia Popular, expulsará a Al-Qaeda de todas las provincias, tal como hizo en Adén.

“Pero es difícil para las fuerzas progubernamentales”, dijo, explicando que no querían crear nueva división entre las fuerzas. "Los hutíes pueden aprovecharse de cualquier división entre las fuerzas progubernamentales para su propio interés".

¿Y cuando termine la guerra?

"Después de la liberación, las fuerzas yemeníes intentarán negociar con ellos para que se alejen de AQAP y vuelvan a vivir como ciudadanos normales, o serán exiliados de las ciudades".

 
 

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