Nasralá: 'No tenemos miedo a una guerra'

Publicado el Por Laura J. Varo (author), El Mundo (author)

Imagen de una intervención de Nasralá en la televisión libanesa en 2012, donde aparece cada cierto tiempo  (fotografía: EFE)
Imagen de una intervención de Nasralá en la televisión libanesa en 2012, donde aparece cada cierto tiempo (fotografía: EFE)

El líder del partido-milicia chií libanés Hizbulá ha advertido a Israel de que está "preparado" para asumir una confrontación directa contra el país judío tras el enfrentamiento este jueves en la frontera que mató a dos soldados israelíes y un cabo español adscrito a la Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano (FINUL).

"Israel debe entender muy bien que no tenemos miedo a una guerra, lucharemos la guerra y ganaremos", ha lanzado Hassan Nasralá en su primer discurso tras la escaramuza.

"A partir de ahora, en lo que se refiere a cualquier combatiente o joven de Hizbulá asesinado así", ha dicho en referencia a la muerte de seis milicianos libaneses el pasado domingo en un ataque israelí en la región siria de Quneitra, junto a los Altos del Golán, "consideraré que es nuestro derecho responder, dónde, cuándo y cómo sea oportuno".

Las amenazas del líder de Hizbulá en su primer discurso desde lo que ha sido el mayor episodio de violencia registrado entre Líbano e Israel desde la guerra de 2006 suponen la guinda a una escalada verbal fraguada con los primeros bombardeos israelíes en Siria en 2013. Desde entonces, a cada ataque israelí contra instalaciones militares sirias o convoys sospechosos de cargar armas hacia Líbano ha seguido un aviso de respuesta que no se había materializado hasta este miércoles.

"(El ataque en Quneitra) no fue algo oculto, fue a la luz del día", se ha indignado. "Nos mataron a la luz del día, les mataremos a la luz del día; alcanzaron dos coches, alcanzaremos más; dispararon misiles, nosotros también tenemos misiles".

Pese a la elevada retórica belicista, el desafío del líder chií libanés solo ha circunvalado la posibilidad de una mayor confrontación directa. Tanto Hizbulá como Israel se encuentran en una situación extremadamente sensible diplomática, social y militarmente. La participación de la milicia libanesa en la guerra siria junto a las tropas de Bachar Asad no sólo la mantiene ocupada, también ha horadado profundamente la popularidad granjeada tras la rendición de Israel en 2006. Israel, por su parte, vive uno de los momentos más bajos en su idilio con Estados Unidos, a merced de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, y con la comunidad internacional tras la ofensiva en Gaza en 2014.

"No queremos una guerra", ha esgrimido Nasralá, "pero nos vemos obligados". "Los israelíes deben entender muy bien que (Hizbulá) no ha sido disuadido, sino que es sabio", ha desafiado, "nos probasteis, no nos probéis de nuevo".

 

"Nos preparamos para el peor escenario"

En su discurso, recibido con mayor fanfarria de la habitual, con fuego de lanzagranadas y fusiles automáticos cuyo estruendo se ha extendido desde el feudo de la milicia en Dahiyeh por todo Beirut, el líder de Hizbulá se ha deleitado con los detalles de la planificación del ataque perpetrado el miércoles desde Shebaa, junto a la Línea Azul que separa Líbano e Israel (ambos países están legalmente en guerra).

"Cuando tomamos la decisión (de atacar) no nos llevó ni diez minutos", ha calculado, "debíamos responder, no hubo ni un 0,1% de duda". La venganza por la muerte de sus seis milicianos en Siria no fue, sin embargo, inmediata: "Planeamos dónde, cuándo, la naturaleza del ataque... nos preparamos para el peor escenario".

Ese escenario, el "peor", o una guerra abierta entre Hizbulá e Israel que imite los 33 días de batalla que arrasó buena parte del sur libanés y los suburbios controlados por la guerrilla en la capital, es lo que más temen ambas partes. Hizbulá está ahora mejor armada, pero sus esfuerzos militares se concentran en Siria y en la frontera oriental de Líbano, donde milicianos afiliados al Estado Islámico y al frente Al Nusra (brazo de Al Qaeda en Siria) libran su propia batalla contra el ejército libanés.

Más allá de una mera muesca más en la rampa disuasoria en que se han colocado ambos enemigos acérrimos, Nasralá ha mostrado también una intencionalidad política tras vanagloriarse de un golpe que Israel no consiguió evitar pese a haberse producido, ha dicho, "justo en el momento de mayor estado de alerta israelí" tras el bombardeo en Siria. "Ahora que tienen elecciones, los israelíes han descubierto que sus líderes les han puesto en peligro por su estupidez", ha lanzado, en clara referencia a los próximos comicios parlamentarios, a los que Natanyahu llega en horas bajas.

También ha acusado al Gobierno israelí de dar cobertura a terroristas vinculados a Al Qaeda en el perímetro que rodea los Altos del Golán, arrebatados por Israel a Siria en 1967. "Netanyahu no está en absoluto preocupado por la presencia de Al Nusra", ha concluido, "los grupos armados que están en la frontera de Israel son sus aliados".

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