El líder hutí afirma que evita el fortalecimiento de Al Qaeda en Yemen

Publicado el Por La Vanguardia (author)

Lugar(es): Saná

Al Huti el 7 de febrero en un encuentro con miembros chíies en Sana (fotografía: AFP)
Al Huti el 7 de febrero en un encuentro con miembros chíies en Sana (fotografía: AFP)

 

El líder del movimiento rebelde yemení de los hutíes, Abdelmalek al Huti, defendió que pretende "llenar el vacío de poder" y tendió una mano a sus opositores, en medio de las denuncias de golpe de Estado y de una escalada de la violencia. Además, ha justificado la toma de poder en Yemen diciendo que con ella se evitaba un fortalecimiento de la red terrorista sunita Al Qaeda. "La comunidad internacional debería tener un trato positivo hacia nosotros", dijo. Yemen es considerado un bastión de Al Qaeda en la Península Arábiga.

En un discurso televisado, Al Huti aseguró que la disolución del Parlamento y la próxima formación de un Consejo Presidencial transitorio son medidas "históricas y necesarias" ante la crisis causada, a su juicio, por la renuncia del presidente Abdo Rabu Mansur Hadi y el Gobierno el pasado 22 de enero.

Destacó que la toma de poder por parte de su grupo, tras meses de expansión militar, busca "corregir la marcha" del país y está basada en "el principio de la participación de todos sin exclusión". En ese sentido, se mostró conciliador: "Hay una verdadera oportunidad para que las fuerzas políticas se unan al pueblo y corrijan su marcha para construir el futuro" del país, resaltó Al Huti.

Insistiendo en justificar la declaración constitucional emitida ayer, el dirigente chií subrayó que fue "un paso responsable y no temerario porque el vacío no beneficiaba al pueblo y amenazaba la economía y la seguridad". Acusó a Hadi y al primer ministro dimisionario Jaled Bahah, así como a algunas fuerzas, tanto dentro como fuera del país, de tramar una conspiración para llevar al país al "caos". "Estamos ante un gran momento histórico", afirmó Al Huti, cuyo grupo se enfrentó a las autoridades en 2004 y 2010 y desde septiembre pasado se ha hecho con el control de siete provincias, incluida Saná.

El acta constitucional estipula la formación del Consejo Nacional Provisional, que sustituirá al Parlamento y que será el encargado de establecer un Consejo Presidencial, de cinco miembros, que designará a su vez un Gobierno interino de tecnócratas. El Consejo Presidencial y del Gobierno interino -supeditados a la jefatura de los hutíes- tendrán un mandato de dos años, tiempo en el que tendrán que ser convocadas elecciones generales.

Una de las primeras medidas adoptadas por los hutíes al llegar al poder fue ordenar que se vuelva a formar la Comisión Suprema de Seguridad, la principal autoridad militar del Yemen. También confirmaron en sus puestos a los ministros de Defensa, Mahmud al Sobeihi, y de Interior, Yalal Ruishan, que dimitieron junto al resto del Gobierno y que integrarán esa Comisión junto a dirigentes hutíes.

Tras el anuncio de ayer, la violencia estalló desde primera hora de la mañana de esta jornada, con la explosión de una bomba frente al Palacio Republicano de Saná, donde tres guardias y una viandante resultaron heridos. El Palacio Republicano, convertido en sede de la jefatura del movimiento rebelde, fue el lugar elegido ayer por los hutíes para anunciar su acta constitucional.

Cuatro hutíes murieron asimismo en un enfrentamiento en la provincia de Al Baida con milicianos tribales, que atacaron una posición del grupo chií. Además, miles de personas salieron a las calles para rechazar la toma del poder de los hutíes, pero sufrieron la represión de estos últimos. Milicianos chiíes dispararon al aire para dispersar a los manifestantes congregados frente a la Universidad de Saná, donde detuvieron a varios activistas y a un cámara de televisión, según dijeron a Efe testigos. 

A las manifestaciones de protesta, se sumaron numerosas voces que calificaron en las últimas horas de "golpe de Estado" la toma del poder por los hutíes. Entre los partidos que se opusieron destacó el suní Al Islah (la Reforma), brazo político de los Hermanos Musulmanes, que afirmó que esta acción es "unilateral" y que la única solución es "retornar al diálogo".

También el Partido del Congreso Popular General, encabezado por el expresidente Ali Abdalá Saleh, expresó su sorpresa y señaló que "el acta constitucional supone una agresión a la legitimidad de la actual Constitución". Los clanes suníes de la provincia septentrional de Mareb advirtieron, por su parte, de que sus milicianos están reforzando sus posiciones para evitar la entrada en la zona del grupo chií.

Siete regiones del sur -Adén, Lahesh, Abien, Al Dalea, Hadramut, Shebua y Socotora- rechazaron también el acta constitucional, aislando a los hutíes.
Asimismo, condenaron lo sucedido, entre otros, el Consejo de Jóvenes de la Revolución y la premio Nobel de la Paz yemení, Tawakol Karman, que instaron a la unidad del pueblo para derrocar a los hutíes y liberar Saná.

 

Rechazo de los países vecinos

El Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) rechazó firmemente "el golpe de Estado" dado este viernes por el movimiento chií yemení de los hutíes que -agregó- "destruye el proceso político pacífico" en el Yemen. El CCG está integrado por las monarquías suníes de Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Omán y Kuwait, que ven con temor la toma del poder por parte del grupo chií en el vecino Yemen. En un comunicado, este órgano regional llamó a los hutíes "golpistas" y consideró que la declaración constitucional anunciada ayer es una forma de "tomar el poder".

La organización "rechaza absolutamente el golpe porque destruye totalmente el proceso político pacífico en el que participaron todas las fuerzas políticas yemeníes, y desprecia todos los esfuerzos desplegados para preservar la unidad y estabilidad del país", según la nota. El CCG reiteró que respalda al pueblo yemení y se opone al acta constitucional porque supone "un vuelco contra la legitimidad y las resoluciones internacionales vinculadas al Yemen".

A juicio de la organización, esta acción hutí constituye una grave escalada y es inaceptable porque se contrapone al multipartidismo y la convivencia que ha practicado la sociedad yemení. Además, advirtió de que lo sucedido en el Yemen "amenaza a todos los pueblos de la región, y a la paz y seguridad internacionales", por lo que instó a la comunidad mundial a afrontar su responsabilidad y condenar el golpe de Estado.

Los hutíes, que ya se alzaron en armas contra las autoridades en 2004 y 2010 y que iniciaron su expansión militar por todo el país el pasado septiembre, controlan siete provincias, incluida Saná.




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