Las condiciones de los trabajadores de la construcción en Catar siguen siendo inhumanas

Publicado el Por Sputnik News (author)

 (fotografía: AP)
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Poco después de ganar el premio de acoger la Copa del Mundo de Fútbol de la FIFA en el año 2022, las autoridades cataríes anunciaron que llevarían a cabo una inversión de más de $140.000 millones en proyectos de construcción que crearían muchas oportunidades laborales en el sector.

Miles de inmigrantes optaron por intentar buscar un trabajo digno que les permitiera ganarse la vida y mandar dinero a sus familias en sus países de origen.

Pero la realidad desde hace ya cuatro años es que sufren una vida de semiesclavos. Trabajan siete días a la semana, cumplen con jornadas laborales casi infinitas, viven en condiciones infrahumanas, a menudo sin suficiente agua ni comida, son despojados de sus pasaportes, y después de este calvario, que dura meses, no reciben sus salarios.

La mayoría proceden de países asiáticos y emigran a Catar —donde las reservas de gas y petróleo lo han convertido todo en oro- para construir las instalaciones que albergarán el mundial de fútbol de 2022 y materializar otros muchos proyectos de construcción vinculados a este evento.

Pocos trabajadores son conscientes de que no recuperarán el pasaporte sin el consentimiento de su patrón y que requerirán un visado de salida que solo podrá entregarles él.

No saben que son prisioneros de la kafala, el sistema de patrocinio que da al patrón un poder total sobre el trabajador, le permite decidir cuando puede acabar un trabajo y empezar otro o en qué momento volverá a su país.

Muchos obreros han denunciado malas condiciones de seguridad en el trabajo y de higiene y varios de ellos han sufrido caídas mientras trabajaban. Se calcula que un 10% ha quedado discapacitado, según informes de ONGs.

Las denuncias de organizaciones pro-derechos humanos sobre las terribles condiciones de los trabajadores llegados a Catar se fueron multiplicado y en mayo del 2014, el gobierno catarí prometió reformas para corregir la explotación de estos inmigrantes.

Las autoridades de Catar aseguraron que sustituirían la exigencia del permiso de salida concedido por los patronos por un sistema de permisos automático que se gestionaría a través del ministerio del Interior. Las autorizaciones se darían tras un período de 72 horas en las que el patrono tendría derecho a intentar evitar la marcha del trabajador.

El Gobierno iba a aumentar la multa por confiscación de pasaporte de 10.000 riales cataríes (2.700 dólares) a 50.000 riales cataríes (13.700 dólares). También iba a sustituir el "Certificado de No Objeción" (que actualmente los trabajadores necesitan obtener de su empleador o patrocinador antes de poder cambiar de trabajo), por un "sistema de contrato de trabajo" que permitiría a un empleado cambiarse de empresario al final de su contrato.

Además, estaba prevista la abolición de la "norma de dos años", que actualmente impide a los trabajadores volver a Catar durante dos años desde su último contrato y salida del país.

Catar es miembro de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y ha ratificado convenciones contra el trabajo forzado y el tráfico humano. La ley laboral catarí contiene regulaciones sobre el número máximo de horas que debe trabajar una persona, la condiciones de su alojamiento, de sanidad y seguridad, así como los salarios medios que hay que pagarles.

El organismo ejecutivo encargado del proyecto del Mundial de fútbol, el Comité Supremo Catar 2022, redactó una "Carta de los Trabajadores" vinculante para todos los contratistas y subcontratistas que trabajen en proyectos de la FIFA.

La Qatar Foundation, una organización catarí sin fines de lucro semi-privada, presentó "Los estándares obligatorios de Bienestar de los Trabajadores Migrantes para Contratistas y Subcontratistas". Estas normas superan la legislación nacional vigente, pero no están integradas en las leyes obligatorias.

Tras un alud de denuncias de ONGs por las terribles condiciones de los trabajadores del Mundial de fútbol, las autoridades de Catar aseguran que han mejorado sus condiciones. No obstante, las ONGs lamentan que las mejoras no son suficientes y que en muchos casos no se han aplicado.

"La buena noticia es que las reformas anunciadas por los organizadores de la Copa del Mundo (el Comité Supremo Catar 2022) son bastante sólidas, el documento que elaboraron es bastante impresionante", ha comentado a Sputnik Nóvosti Nicholas McGeehan, investigador de Oriente Medio para la ONG Human Rights Watch (HRW), especializado en Catar.

"Los trabajadores de la construcción de proyectos de perfil alto como instalaciones deportivas deberían de beneficiarse de estas medidas de protección, si se aplican, claro", ha indicado McGeehan.

"La mala noticia es que no se están complementando estas reformas con las prometidas por el gobierno, que no son muy impactantes. No van a cambiar el sistema de la kafala ni a poner fin al visado de salida. Los cambios anunciados son positivos pero menores", ha asegurado el investigador de HRW.

"Sigue habiendo prácticas de explotación en Catar y se mantiene un sistema de tráfico y esclavitud forzada que lleva a cabo el estado en lugar de bandas de criminales", ha denunciado McGeehan, y ha subrayado que "sobre el terreno no vemos cambios".

"Quizás es que tardarán tiempo en hacerse efectivos. De todos modos, el problema es que los cambios anunciados no resolverán la cuestión", ha apuntado.

En otros países del Golfo como Arabia Saudita, Kuwait o Baréin, los trabajadores migrantes sufren las mismas condiciones inhumanas. "Pero Catar ha empleado a muchos más trabajadores en respuesta a los proyectos de construcción del Mundial, que no son solo estadios e instalaciones deportivas sino infraestructuras, carreteras nuevas, un puerto de aguas profundas", ha explicado McGeehan.

"Catar no está preparado para hacer frente a todo esto, no tiene los ministerios competentes ni la capacidad para gestionar estos problemas, pero el foco del Mundial brilla sobre él".

 

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