Un campamento de refugiados palestinos en el Líbano se convierte en campo de batalla por el conflicto entre Fatah y los islamistas

Publicado el Por Adnan Abu Amer (author), Al-Monitor (author), Rebelión (author)

El humo se eleva desde el campo de refugiados palestinos de Ain al-Hilweh durante los enfrentamientos entre hombres armados y militantes del grupo islamista Jund al-Sham, cerca de la ciudad portuaria de Sidón, en el sur de Líbano, 23 de agosto de 2015 (fotografía: Reuters)
El humo se eleva desde el campo de refugiados palestinos de Ain al-Hilweh durante los enfrentamientos entre hombres armados y militantes del grupo islamista Jund al-Sham, cerca de la ciudad portuaria de Sidón, en el sur de Líbano, 23 de agosto de 2015 (fotografía: Reuters)

 

Los recientes enfrentamientos armados en Ain al-Hilweh podrían indicar que las tensiones están llegando a un punto que el campo de refugiados palestinos en el Líbano meridional está mal equipado para enfrentar. Dos personas murieron y 15 resultaron heridas entre el 22 y el 29 agosto en enfrentamientos entre militantes islamistas y miembros de Fatah. Los dos kilómetros cuadrados de Ain al-Hilweh (0,77 millas cuadradas) es el hogar de unas 100.000 personas. Las armas son muy comunes y algunas de las personas más buscadas del país, tanto palestinas como libanesas, residen allí disfrutando de la protección de ciertos grupos armados. En los últimos años las cosas se han complicado, además, por los refugiados sirios que llegaron al campamento.

La lucha reciente no surgió en el calor del momento. El 25 de julio unos hombres armados asesinaron al Brigadier General de Fatah, Talal Balawna, en la parte sur del campamento. Nadie se atribuyó la responsabilidad, lo que provocó un estado de alerta entre los grupos palestinos del campamento. La situación ha sido inestable desde entonces.

Un funcionario de seguridad palestino en el Líbano que pidió el anonimato dijo a Al-Monitor, "Los enfrentamientos en Ain al-Hilweh estallaron entre dos facciones: Fatah, que quiere deshacerse de los grupos islamistas en el interior del campamento, ya que están afiliados a partidos extranjeros y asesinaron a líderes de Fatah y los grupos [islamistas] que creen que Fatah los tiene como objetivos de persecuciones y asesinatos con el fin de erradicarlos".

Ali Barakeh, un representante de Hamás en el Líbano, dijo a Al-Monitor que había intentado, sin éxito, calmar los brotes violentos y garantizar una cierta apariencia de seguridad. "Entre el 22 y 25 de agosto, me comuniqué repetidamente con los partidos libaneses y palestinos para poner fin al deterioro de la seguridad en Ain al-Hilweh. Entré en contacto con el coronel Khoder Hammoud, director de la inteligencia libanesa del ejército, y hablé con el embajador palestino en Beirut, Ashraf Dabbour, y los líderes de las facciones de la [Organización de Liberación de Palestina] la Alianza de Fuerzas palestinas, las fuerzas islámicas y figuras populares en el campamento", dijo Barakeh.

Fathi Abu al-Aradat, secretario de Fatah en el Líbano, dijo a Al-Monitor, "Hombres armados de Jund al-Sham y lo que queda de Fath al-Islam [en el interior del campo] son hostiles a las facciones palestinas, lo que crea tensiones en el campamento , ya que estos grupos [llevan a cabo] agendas extranjeras sospechosas".

Se podría argumentar que las facciones palestinas habrían podido frenar temporalmente por sí mismas los eventos ocurridos en Ain al-Hilweh retirando a los hombres armados de las calles, lo que habría permitido la reanudación de la actividad normal del campamento la noche del 30 de agosto. Parece, sin embargo, que la batalla aún no ha terminado. Más bien estos enfrentamientos podría ser el preámbulo de una serie de enfrentamientos debido al muy concreto conflicto de los palestinos que se da entre Fatah y los grupos islamistas con mayor influencia en el campamento.

El funcionario de seguridad palestino dijo, "Ain al-Hilweh se convirtió en un canal para aparatos de seguridad regionales. Hay un asesinato o un intento de asesinato cada semana, protagonizado por los grupos islamistas asociados a al-Qaeda, al Estado Islámico o incluso a Irán y al régimen sirio. Entre las últimas facciones implicadas en los enfrentamientos de Ain al-Hilweh, había grupos afectos al líder de Fatah, Mohammed Dahlan, y al presidente palestino Mahmud Abbas. Grupos afiliados a Dahlan han estado acusando a grupos que apoyan a Abbas de no combatir a los islamistas armados en serio y de no mostrar suficiente determinación. Sin embargo, ambos grupos quieren afirmar su presencia en los campos de refugiados en el Líbano y por lo tanto procurarán que los conflictos en el campo crezcan en lugar de acabar con ellos, para obtener una ventaja de la rivalidad".

Esta es la razón de por qué el 25 de agosto Mahmoud al-Lino, excomandante de la lucha armada palestina en el Líbano y el aliado más cercano de Dahlan, acusó a la Autoridad Palestina de no prestar la atención que merecen los sucesos en el campo de Ain al-Hilweh.

Raafat Morra, un funcionario de Hamás para los medios de comunicación en el Líbano, habló con Al-Monitor sobre las medidas que Hamás había tomado para contener los enfrentamientos en el campamento, que incluía "encomendar a funcionarios de Hamás de estar presentes en el campamento, hacer un seguimiento durante las 24 horas del día y participar en los esfuerzos para alcanzar una tregua entre militantes y un alto el fuego entre las partes en conflicto”. Dijo que estas acciones se orientaron a evitar que la violencia llegase a los residentes y prevenir “un desastre humanitario, político y de seguridad dentro y en los alrededores del campamento” Y agregó que "las instituciones humanitarias y sociales afiliadas a Hamás también ayudaron a evacuar a cientos de familias amenazadas y a transferir a decenas de los atrapados bajo el fuego a zonas seguras".

Algunos palestinos de Ain al-Hilweh temen la posibilidad de una tragedia similar a la ocurrida en Nahr al-Bared, donde los combates entre mayo y septiembre de 2007 causaron la muerte de 158 soldados del ejército libanés, 20 civiles y 60 miembros de Fatah al-Islam. Ocho años más tarde, el campamento de Nahr al-Bared permanece destruido, sin señales de una próxima reconstrucción.

Las repercusiones de los enfrentamientos en Ain al-Hilweh no se limitan a las preocupaciones militares y de seguridad, sino que también han tenido repercusiones humanitarias cuando un gran número de refugiados huyeron ese 26 de agosto para proteger las vidas de los niños. Algunos se fueron al campo de Mieh, al este de Sidón.

El residente de Ain al-Hilweh Jihad Radi dijo a Al-Monitor por teléfono, "el daño mayor se hizo a las propiedades del campo y muchos civiles resultaron heridos como consecuencia de los enfrentamientos violentos en los que hombres armados utilizaron cohetes y ametralladoras. Se emplazaron terraplenes de arena en los lugares de combate que han dividido el campo: por un lado el este quedó bajo el control de Fatah y el lado occidental bajo el control del grupo islamista Jund al-Sham".

Los palestinos temen cada vez más por el destino de Ain al-Hilweh en tanto que los refugiados sirios inundan los campamentos en el Líbano e Hizbulá continúa su participación en la guerra de Siria, una política a la que muchos grupos islamistas se oponen. Además, ciertas facciones palestinas son incapaces de tratar el conflicto con calma, sin necesidad de recurrir a la violencia. Todos estos factores hacen que los recientes enfrentamientos de Ain al-Hilweh signifiquen un posible preludio de batallas callejeras más grandes que podrían afectar a los residentes.

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