Oriente Medio, el oasis hídrico español

Publicado el Por Denisse Cepeda Minaya (author)

 (fotografía: GettyImages)
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En el sector de las infraestructuras del agua, desde hace siete años, llueve esporádicamente. La crisis redujo de forma considerable las precipitaciones y, con la llegada de la recuperación, tampoco se vislumbra –hasta ahora– una disminución de la sequía. La escasez de políticas (a la espera de una reforma) para su prevención es la principal razón que aducen los agentes de una industria que ha recurrido a la internacionalización para compensar la caída local. Tanto es así que su negocio en el extranjero supone ya cerca del 80%, según la Asociación Española de Empresas de Tecnologías del Agua (Asagua).

“En estos tiempos difíciles en los que apenas hay inversión pública, las empresas se han visto abocadas a elevar su actividad en el exterior. Esa internacionalización, que comenzó de forma selectiva y donde siempre han estado presentes gracias a su buen hacer, es ahora masiva”, añaden en la patronal. Por tanto, hay que reactivar la inversión (se necesitan unos 25.000 millones para obra nueva y conservación y mantenimiento de las instalaciones existentes), una mayor colaboración público-privada y modernizar la regulación, recalcan desde Asagua.

Mientras eso sucede, las empresas se mudan al extranjero y ya compiten en mercados relevantes como Estados Unidos, Canadá o Australia. Aunque la región estrella es Oriente Medio, señala Fernando Vizoso, director en el área de infraestructuras de la consultora KPMG en España. “Allí están todas, Arabia Saudí es un ejemplo, porque hay no solo necesidades y déficit de instalaciones, sino también facilidades de financiación, lo que no ocurre en África”, explica. Y buscan, además, obras complejas, que requieran tecnología puntera, por la experiencia acumulada en esta materia, dice.
Dos son las áreas que concursan fuera: las centradas en la gestión urbana y abastecimiento, como el Canal de Isabel II, Aguas de Barcelona o de Valencia, y las constructoras, que levantan grandes depuradoras o desaladoras, entre ellas Acciona Agua o Cadagua, de Ferrovial. Pero Aqualia, de FCC, ha conseguido posicionarse en un perfil mixto, al combinar ambas carteras. “La segunda división tiene mayor proyección que la primera porque es más fácil de exportar”, matiza Vizoso.

Las empresas han invertido en el exterior 11.617 millones en proyectos de captación, depuración o distribución de agua, según los datos disponibles de 2015 de la Secretaría de Estado de Comercio. España es la principal productora global de agua desalada, el quinto país en capacidad instalada. Y siete de las mayores empresas del mundo de esta área son españolas.

La cifra de negocio de Acciona Agua aumentó un 57,2% en 2016, hasta los 708 millones de euros, gracias a la consolidación de la catalana Aigües Ter-Llobregat (ATLL), una concesión a 50 años, y al aporte exterior, recoge su informe anual.

En este último caso, el crecimiento se debió a los nuevos contratos obtenidos en Catar, para la construcción de dos desaladoras, y en Filipinas, para la ampliación y mantenimiento de una potabilizadora en Muntinlupa (Manila) que beneficiará a seis millones de usuarios.

Además, ultima la megaobra de Atotonilco en México, una de las mayores depuradoras que tratará las aguas residuales equivalentes a más de 10 millones de mexicanos y que ha sido reconocida por el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) por su sostenibilidad (generará el 70% de la energía mediante el gas metano del lodo). O la de mantenimiento del alcantarillado de Lima, que favorecerá a 11 millones de peruanos.

La compañía está presente también en Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Canadá, EE UU, Australia y Chile. En total, esta cartera acumuló 10.469 millones al cierre de diciembre de 2016, una cifra que triplica la de 2015. Excluyendo el contrato de ATLL, la división internacional representa el 49,68%.

En tanto, Valoriza Sacyr lleva a cabo el diseño y edificación de la desaladora Sohar (Omán), con 250.000 m3 de capacidad por día y unos ingresos cercanos a 1.119 millones de euros; opera la de Perth, en Australia, con una capacidad de 306.000 m3 por día y cubre el 17% de la demanda, o la de Argelia, en las ciudades de Honaine, de 200.000 m3, y de Skikda, de 100.000.

“Valoriza apuesta por los proyectos de desalación que aportan un fuerte componente tecnológico y de innovación a las actividades del grupo y que pueden ser la puerta de entrada a otros negocios como EE UU, Latinoamérica u Oriente Medio [incluido el norte de África], como ocurrió en el caso de Australia”, dicen desde la firma. Esta división supone ya el 63%, cuando hace un año era del 44%, agregan.

Aqualia, de FCC, ha ganado recientemente dos contratos de depuración en Colombia y otro de desalación en Egipto por 318 millones. A finales de 2016, el importe de sus pedidos ascendió a 15.000 millones, según fuentes del mercado.

Mientras que Cadagua, de Ferrovial, se enfoca ahora en EE UU, su mercado estratégico. Un ejemplo de esta apuesta es la reciente compra de la empresa tejana Pepper Lawson, con sede en Houston, especializada en infraestructuras del agua, con el objetivo de facilitar e impulsar su actividad local, con más de 20 obras en ejecución, desde plantas de tratamiento de aguas residuales, como la remodelación de la de Trophy Club (norte de Texas), hasta potabilizadoras, como la de Corpus Christi, también en Texas, que abastecerá a 300.000 habitantes.

En el otro lado del Atlántico, en Varsovia, remodela la segunda potabilizadora que abastece a la capital polaca. Su peso exterior es del 80% y “la tendencia es que vaya aumentando este porcentaje”, apuntan en la compañía, con negocio también en Latinoamérica.

Y no son los únicos. Inima, exfilial de OHL y recién vendida a un grupo coreano, y ACS, con Urbaser (más utility, adquirida hace poco por un grupo chino) y Cobra (más tecnológica), completan el podio de la competición.

En el horizonte, las empresas miran a EE UU, un país con mucho potencial por la demanda de infraestructuras municipales, que no dependen del Gobierno federal, una ventaja frente a las medidas proteccionistas de Donald Trump, aclara Vizoso, de KPMG. Y en América Latina: Colombia, Perú, México y Brasil, pero en estos dos últimos hay más jugadores.

Aunque Veolia España añade China como uno de los países más atractivos y Europa central. La compañía francesa acaba de ganar contratos municipales en Sri Lanka y Armenia, y en julio de 2016 firmó otro de 3,27 millones con Sinopec, para optimizar su complejo petroquímico de Yanshan, a 50 km de Pekín. “El grupo calcula una subida promedio de ventas del 3% y un beneficio corriente de más de 800 millones en 2018”, prevén.

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