Renace Malula

Publicado el Por Tomás Alcoverro (author)

Ciudad Malula (fotografía: Créditos: CFPA (China Foundation for Poverty Alleviation))
Ciudad Malula (fotografía: Créditos: CFPA (China Foundation for Poverty Alleviation))

El arameo no es una lengua muerta sino palabra viva. En la plaza de Malula con fachadas de iglesias y viviendas destruidas, acribilladas de balazos, Mariana Halal habla en la lengua de Cristo para decirme que en Malula tengo mi segunda casa y desearme una feliz Navidad. Mujer de amable semblante, vestida con modestia, de la comunidad griego-ortodoxa había, acudido al centro de este pueblo, museo vivo del Cristianismo de Oriente, para recoger la ayuda alimenticia -arroz, aceite, latas de conserva- que la Asociación del Buen Pastor cada semana distribuye entre los vecinos. Después de que los soldados sirios tomaran la ciudad en el mes de abril, ocupada ferozmente por hordas del Frente Nosra, han regresado, como me contaba el alcalde Naji Elian Werde, mil quinientos habitantes de un vecindario de cinco mil almas de mayoría cristiana.

El ejército está desplegado por todo este pueblo pintoresco levantado, o mejor dicho adosado, a las rocas de un angosto cañón. Sus casas blancas, azules, malvas, se empinan casi hasta la cumbre. En lo alto hay cuevas trogloditas excavadas en la antigüedad de las que, cuentan, manan aguas milagrosas… Rematan los peñascales de este capricho ocre del paisaje, con el oasis del valle, el destruido Hotel Safir y el convento de Mar Sarkis, desde cuyos ventanales francotiradores fanáticos dominaron y aterrorizaron durante cuatro meses al vecindario. Hay todavia escombros delante de algunas casas de aquellos días de combates de guerrilla entre el ejército y los milicianos y se ven raras tiendas abiertas. Los colegiales volvieron a las escuelas públicas, pero muchas familias aún no se han decidido a regresar a sus hogares. Los párrocos de los conventos de Santa Tecla, devastado con saña por los guerrilleros, o de Mar Sarkis sólo acuden los domingos para celebrar sus misas.

Todos saben que el enemigo, el frente Nosra, aunque ahuyentado y cercado por los soldados, continúa al acecho en las cumbres de la región de Qalamun a lo largo de los sesenta kilómetros de frontera con El Líbano, se infiltran fácilmente de Ersal y de otras poblaciones libanesas. Malula fue ocupada más que por ser un símbolo vivo de los cristianos de Siria por encontrarse en las estribaciones del macizo montañoso. Las tropas del gobierno de Damasco vigilan esta zona tan estratégica.

En el pueblo hay grandes murales con las imágenes y nombres de los vecinos y de los soldados muertos, con el trasfondo de un Cristo en la Cruz. Malula fue reconquistada por el ejército regular ayudado por los guerrilleros libaneses del Hezbollah, cuyo jefe, el jeque Nasrallah, es popular en Damasco. Su efigie aparece en escaparates de modestas tiendas del barrio cristiano de Bab Tuma, donde se refugiaron habitantes de Malula.

El sacristán de Santa Tecla nos abre las puertas del convento devastado que el patriarcado griego ortodoxo ha prometido reconstruir el próximo año. No sólo el iconostasio del altar, fueron destruidos, sino que los bárbaros agujerearon las imágenes de Jesús, la Virgen, los santos, hicieron añicos iconos, cerámicas, quemaron libros. Robaron la gran estatua en bronce del Mesías en el atrio del templo.

Cuentan que Santa Tecla, recién convertida al cristianismo, huía de la persecución de su padre que quería darle muerte por haber renegado de los dioses paganos, cuando se encontró de pronto acorralada al pie del peñasco. Fue entonces que el milagro quebró la piedra y Malula -que en arameo quiere decir Entrada- se abrió. Cabe este cañón, cuyas paredes se tocan a veces con los brazos extendidos, se congregó un pueblo de cristianos. Fueron levantados conventos, iglesias y capillas y hay también dos nuevas mezquitas para los musulmanes. En Malula se estableció un instituto de enseñanza para el arameo que quedó muy dañado por los combates urbanos. El arameo ya se estudia en las escuelas de Malula donde antes sólo se enseñaba el árabe.

Tengo que hacer un esfuerzo para recordar como a Mar Takla, venerada por los griego ortodoxos, con sus diversos niveles de escaleras y terrazas, acudían miles y miles de peregrinos, y se postraban en la excavada capilla de la santa, descalzándose en su umbral. Malula atrajo un turismo religioso de cristianos y también de musulmanes, procedentes de países árabes e incluso de Irán. La edición de su Pater Noster en arameo, fue un gran éxito de ventas.

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