Empresas militares privadas, el otro ejército de Moscú en Siria

Publicado el Por Metin Gurcan (author), Al Monitor (author)

 

Valery Gerasimov, jefe del Estado Mayor ruso, llamó la atención de los medios cuando el 23 de noviembre declaró que Moscú tiene previsto retirar algunas de sus tropas de Siria antes de fin de año dado que los enfrentamientos armados son cada vez menos frecuentes y que avanzan las negociaciones para la resolución de la guerra civil. No obstante, para evitar posibles pérdidas o retrocesos en materia de seguridad, Rusia externalizará las tareas a empresas militares privadas (EMP) con capacidades tácticas de guerra equivalentes a las de los ejércitos modernos.


Lo más preciso es decir que Rusia externalizará más tareas a las EMP pues las viene empleando en Siria desde 2013. Desde 2016 no han faltado en los medios internacionales informaciones relativas a muertes de contratistas privados de Rusia en los enfrentamientos.

La primera EMP que se desplegó en Siria fue el Cuerpo Eslavo enviado por el Grupo de Seguridad Moran [Moran Security Group] con sede en Hong Kong, una empresa creada por antiguos miembros del Servicio Federal de Seguridad de Rusia. Está bien documentado que el Cuerpo Eslavo ha enviado cientos de contratistas privados a Siria.

La publicidad del Cuerpo Eslavo indica que proporciona opciones defensivas preventivas para proteger activos económicos críticos. En concreto, ofrece el despliegue de sus efectivos para proteger refinerías de petróleo, puertos, fábricas e instalaciones gubernamentales críticas, proporcionar seguridad en convoyes de logística y llevar a cabo actividades de patrulla. Pero numerosos informes han dado cuenta de que los contratistas de este grupo participaron activamente en los combates en 2013 en Deir ez-Zor, Hama y Alepo.

A finales de 2013, unos 250 contratistas del Cuerpo Eslavo y del Grupo de Seguridad Moran fueron entrenados en la ciudad siria de Latakia y enviados posteriormente a proteger campos petroleros estratégicamente importantes en Deir ez-Zor. Tras haber sufrido importantes pérdidas en enfrentamientos con el Estado Islámico, el Cuerpo Eslavo redujo sus operaciones en Siria.

Otra es la Compañía Wagner, también una EMP, creada por Dimitry Utkin, ex comandante de una de las unidades de las fuerzas especiales de élite adscritas a la inteligencia militar rusa, la GRU Spetsnaz. Los contratistas de Wagner participaron en la anexión de Crimea en 2014 y han combatido en el actual conflicto de Donbass en el este de Ucrania. En Siria Wagner desplegó más de dos mil efectivos en otoño de 2015, cuando Moscú lanzó su intervención militar en Siria. Las fuentes de Al Monitor confirman que en la actualidad Wagner tiene desplegadas en Siria unos tres mil efectivos incluidos musulmanes chechenos.

El 10 de octubre, el periódico ruso Moskovsky Komsomolets publicó una entrevista a un antiguo mercenario que señalaba que a los mercenarios rusos se les paga aproximadamente 2.600 dólares mensuales mientras que al personal de alto rango se le paga más de 4.000 dólares por mes. De las empresas militares privadas afiliadas a Rusia que operan en Siria, el Grupo Turan es la más curiosa y misteriosa. “Turan” significa “tierras de los turcos” y generalmente se refiere a Asia Central.

El Grupo Turan llamó por primera vez la atención de los medios de comunicación en abril cuando se publicaron informes y fotos de sus efectivos que habían participado junto con las fuerzas del presidente sirio Bashar al Assad en operaciones en Hama y Deir ez-Zor. El mes pasado comenzaron a aparecer en las redes sociales fotografías de EMP involucradas activamente en los combates al oeste de Alepo y en Deir ez-Zor. Una entrevista el 28 de noviembre con un ciudadano ruso de origen estonio con el seudónimo de Iván arrojó algo de luz sobre este grupo. Ivan declaró que árabes que hablaban en ruso y llevaban insignias de Hezbolá le ofrecieron un trabajo para luchar durante ocho meses y por el que le pagarían 15.000 dólares. Él aceptó la oferta y viajó a Siria a través de Beirut.

Aunque el grupo es misterioso, los miembros de la unidad de Turan, la mayoría de los cuales son de Asia Central, son identificables por las insignias azules, rojas y negras del grupo y por su bandera. La insignia de Turan es una mano que sostiene un rifle y tres círculos. Sobre el rifle aparece la inscripción “la honestidad es una virtud”, atribuida a Timur [Tamerlán], fundador del vasto imperio timúrido turco-chií (1370-1507), simbolizado en la insignia por los tres círculos.

El uso de contratistas militares túrquicos con antecedentes chiíes confiere a Moscú una ventaja estratégica en Siria porque estos contratistas pueden mezclarse más fácilmente con las fuerzas gubernamentales sirias. Su identidad chií también proporciona un factor unificador en la lucha contra el yihadismo salafista. Cabe destacar que Juma Namangani, ex paracaidista soviético de origen uzbeko y suní, había prestado servicio en Afganistán aunque allí adoptó el yihadismo salafista. En 1998 Namangani fundó el Movimiento Islámico de Uzbekistán y declaró la yihad contra el gobierno uzbeko para establecer la sharia. Sin duda, los rusos tomaron nota de la conversión de Namangani y aprendieron de ella.

En resumen, al mismo tiempo que retira algunas de sus tropas destacadas en Siria es muy probable que Moscú aproveche la oportunidad para desplegar más efectivos de empresas militares privadas. La debilidad de las fuerzas de seguridad sirias combinada con la necesidad de Rusia de reducir personal militar en ese país dejan vacíos de seguridad en un país muy debilitado. Llenar estos vacíos con EMP es una opción fácil de negar, económicamente factible, políticamente viable, sostenible y flexible para Moscú. Además, a diferencia de delegar en señores de la guerra locales, grupos armados o redes delictivas como ocurre en Ucrania y Libia, utilizar en Siria EMP dirigidas por antiguos efectivos de operaciones especiales rusos ofrece a Moscú un mayor control de mando y mayor eficacia en el combate.

Si hasta ahora eran las EMP estadounidenses o sus afiliadas las que dominaban el mercado internacional, se deban examinar también los efectos políticos de las EMP pro-rusas, corporaciones movidas por los beneficios y que operan en su mayoría al margen de las legislaciones nacionales y del derecho internacional sin preocuparse mínimamente ni por la soberanía ni por la legitimidad de los Estados frágiles donde intervienen, como es el caso de Siria.

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