El trabajo infantil en las fábricas de ladrillos de Egipto

Publicado el Por Arabia Watch (author), Belal Darder (author)

Lugar(es): El Cairo

Ibrahim Shaker, de 13 años, trabajando en una fábrica de ladrillos
Ibrahim Shaker, de 13 años, trabajando en una fábrica de ladrillos

 

Helwan es una ciudad situada al sur de El Cairo que en los últimos dos años ha sido noticia por numerosos enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes. Lo que se conoce menos acerca de esta región es que alberga más de 380 fábricas de ladrillos, con alrededor de 150 trabajadores en cada una.

El trabajo en la fábrica comienza a las siete de la mañana y termina a las 7 de la tarde, con un salario de sólo 13-17 dólares (100-130 libras egipcias) al día para los trabajadores adultos y la mitad para los niños. 

El trabajo se compone de varias fases: primero, se trata de llevar los componentes de los ladrillos a las máquinas y trasladarlos después de que salgan de las máquinas hasta una zona donde se dejan al sol durante dos semanas. A continuación, se llevan a un horno donde se cuecen durante cerca de dos horas. Los ladrillos son finalmente cargados en camiones y distribuidos a todo Egipto.

Las condiciones de trabajo para los obreros son extremadamente difíciles, con extenuantes turnos de 12 horas y un salario miserable. Además, el trabajo se realiza sin ningún tipo de medidas de seguridad, ni calzado adecuado, ni cascos de protección, ni guantes. Están expuestos a cualquier accidente. De hecho, los accidentes en las fábricas de ladrillos son terriblemente comunes.

Los propietarios de las fábricas en general no pagan ninguna compensación a los trabajadores accidentados. Si un trabajador se lesiona y tiene que quedarse en casa, el dueño de la fábrica no le paga nada, si muere, tampoco. No hay sindicatos que exijan los derechos de los trabajadores.

Muchos niños trabajan en estas fábricas. Técnicamente la edad mínima para trabajar en Egipto es de 15 años pero hay trabajando muchos niños menores de esa edad. Cuando se aprobó la nueva Constitución en 2014, se incluyeron disposiciones que prohíben trabajar a cualquier persona menor de 18 años en circunstancias peligrosas. No quedó claro si esto incluía el empleo en la industria de la construcción. Mientras muchos se oponen a que los niños trabajen, y mucho menos en circunstancias tan peligrosas, para muchos niños, trabajar es necesario para su supervivencia.

El estado de la economía en su conjunto también han influido en la situación de las fábricas de ladrillos y sus trabajadores. Toda la industria egipcia depende de la provisión de gas natural, del que el gobierno ha duplicado el precio en varias ocasiones hasta que a día de hoy Egipto solo recibe una cuarta parte de la cantidad normal de gas natural que se requiere para mantener la producción.

Las consecuencias de esto ha sido una reducción en el número de ladrillos que las fábricas son capaces de producir y con ello de los salarios de los trabajadores, que se han reducido drásticamente, hasta el punto de que no son suficientes para las necesidades diarias de sus familias.

Esta es la situación actual de algunos trabajadores de la fábrica de ladrillo:

Ahmed Abd Al-Fatah

Ahmed tiene 21 años, comenzó a trabajar en la fábrica cuando tenía 12. El dueño de la fábrica lo contrató como compensación después que su padre muriera al resbalar y caer en un horno. Con su padre muerto, su familia se enfrentó al peligro del hambre, la madre de Al-Fatah pidió al dueño de la fábrica una pequeña cantidad de dinero, que éset le negó, pero le ofreció en su lugar que el mayor de sus hijos pudiera trabajar en la fábrica por la mitad del salario. Ahmed tuvo que dejar la escuela y entrar a trabajar en la fábrica. Hoy, al pensar en ese momento dice: “Hice lo que tenía que hacer, no había otra opción, tenía que alimentar a mis hermanos”, y con respecto a la negativa del dueño de la fábrica a indemnizarlos cuando su padre murió en la fábrica, el joven asegura que “es una injusticia evidente, pero no tenía otra opción más que aceptar su oferta de trabajo”.

Ibrahim Shaker

Shaker es un niño de 13 años que trabaja en la fábrica para ayudar a su familia. Él trabaja por 6.55 dólares al día, siete días a la semana, ganando un total de 46 dólares a la semana, que destina principalmente a apoyar a su familia. Cuando se le preguntó acerca de sus sueños, Ibrahim dijo que deseaba crecer rápidamente para poder ganar el salario de un adulto.

Abo Fahd

Abo Fahd tiene 42 años y ha trabajado en la fábrica de ladrillos durante más de 25. Es muy respetado entre los trabajadores debido a su nivel de experiencia, suelen acudir a él cuando tienen conflictos entre sí para pedirle que actúe como juez entre ellos. Recuerda ser "una de las primeras personas que vinieron aquí. Cuando empecé sólo había 10 fábricas en toda la zona. Ahora hay cientos (...) Nuestro trabajo es muy duro, pero la mayoría de los trabajadores aquí no tienen otra opción. Ellos vinieron aquí porque esta es su última y única oportunidad". Cuando se le preguntó si seguirá trabajando allí indefinidamente, Fahd dice que va "a seguir trabajando aquí hasta que todos mis hijos crezcan. Tengo siete hijos. Fahd es el más joven, tiene siete años. Voy a seguir trabajando aquí hasta que todos ellos sean capaces de valerse por sí mismos, y entonces voy a esperar mi muerte en paz ".

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