¿Y de qué viven en Libia?

Publicado el Por Daritza Rodríguez Arroyo (author)

 (fotografía: Bridgette Auger)
(fotografía: Bridgette Auger)

Es la pregunta que escapa de la boca de todo aquel que se entera que en Bengasi no se trabaja, ni se estudia desde octubre de 2014 a causa del actual conflicto armado. Esta pregunta puede ser contestada de varias maneras pero por mi condición de extranjera me voy a limitar a dos de ellas, las principales.

Gran parte de la clase trabajadora de Libia se concentra en el servicio público, sector que a pesar de estar desde octubre en una pausa laboral continúa recibiendo su salario íntegro. Esto incluye a políticos, personal de agencias gubernamentales e incluso a los docentesl. A excepción de los servidores públicos extranjeros a quienes se les ha recortado el sueldo en un 25% o suspendido por completo. El personal militar oficial y el ‘no oficial’, los policías y el personal médico, se han mantenido trabajando y cobrando.

Muchos maestros han solicitado formalmente el deseo de regresar a las aulas. Pero aún quedan escuelas sirviendo de refugio para algunas de las familias que han sido desalojadas de barrios atrapados en áreas de combate.

A pesar de ello hay que dejar claro que a las familias libias no ligadas a las milicias, el gobierno las compensa económicamente por todas las pérdidas materiales sufridas a consecuencia del conflicto armado y ello incluye la vivienda; la situación de las familias libias aún refugiadas en planteles escolares responde a motivos específicos que muy poco tienen que ver con el factor económico.

Otro ingreso que ha continuado llegando de forma ininterrumpida a los ciudadanos libios son las pensiones provenientes del fondo gubernamental que benefician a jubilados e incapacitados.

En cuestión de alimentación el gobierno tiene un programa en el cual los ciudadanos libios adquieren productos de la canasta básica de alimentos a precios muy por debajo de los existentes en el mercado.

Los ciudadanos libios reciben servicio de electricidad, agua potable, educación y salud –incluido los procedimientos quirúrgicos, terapias y medicamentos- de forma gratuita.

Aun así, muchos han perdido sus viviendas, otros sus comercios y al no contar con ayuda económica por parte del estado, han tenido que recurrir a sus ahorros de toda la vida, refugiarse en casas de familiares e incluso emigrar a Europa.

Pero para quienes la situación se ha hecho realmente insostenible, es para los extranjeros asentados en el país durante más de cuarenta años. Entre ellos se destacan egipcios, palestinos, sirios, sudaneses y chadianos. Estos emigrantes, en su mayoría, llegaron a Libia motivados por las oportunidades de empleo que el país ofrecía a personas diestras en algún oficio, sin embargo para profesionales con preparación universitaria las oportunidades de empleo con buena remuneración siempre han sido mínimas.

A pesar de ello las segundas y terceras generaciones de familias egipcias, sirias y palestinas han tenido oportunidad de cursar estudios universitarios, pero para poder ejercer sus profesiones una vez graduados viven un verdadero calvario. Aun así la comunidad más empleada a nivel profesional es la palestina. Desempeñan cargos como maestros, ingenieros, médicos, contables, traductores y algunos como comerciantes, bajo el amparo de algún empresario libio.

Para estos últimos, los extranjeros profesionales empleados en la empresa privada, el golpe de esta guerra civil ha sido duro. Algunos continúan recibiendo el sueldo base, pero recortado a un 25%, del que se les descuenta la seguridad social aunque por no ser ciudadanos libios una vez jubilados no tendrán derecho a sus pensiones. Otros se encuentran desempleados desde mediados de octubre de 2014 y viviendo de sus ahorros.

Es importante mencionar que para ser considerado ciudadano libio es necesario nacer en libia y ser hijo de padre libio, es decir, si una ciudadana libia contrae matrimonio con un extranjero, sus hijos no serán considerados nacionales libios. Como tal, un extranjero sólo puede obtener residencia a través de un contrato de trabajo con el gobierno, con alguna empresa nacional o extranjera que retendrá sus pasaportes y condicionará la legalidad del “estatus migratorio” a un máximo de doce meses con posibilidades de ser renovado según la necesidad del empleador.

Para poder emigrar los extranjeros han comenzado a vender sus propiedades, devaluadas por la crisis económica y por el simple hecho de ser propiedades pertenecientes a extranjeros. Por ejemplo, si una vivienda tiene un valor de $100, 000.00 LYD con “suerte” podrá ser vendida en unos $70, 000.00 LYD.

Abundan las leyes y procedimientos no escritos.

Muchos han logrado emigrar a Italia, Alemania y otros países europeos, otros han regresado al Líbano y a Jordania donde nacieron bajo condición de refugiados, pero regresar a Siria o a Palestina con los conflictos existentes, no es una opción. Especialmente para los hijos y nietos de refugiados palestinos nacidos en países donde no tienen derecho a la ciudadanía. Hablo de los apátridas, condenados a vivir prisioneros en los países donde han crecido –o en las fronteras- indocumentados o con documentos que la mayoría de los países no aceptan a la hora de emitir visas.

¿Y de qué viven?

En Libia, país con las mayores reservas de crudo de África aún se vive, unos del fondo gubernamental y otros de la esperanza, día a día, pendidos de la voluntad de Dios. Por eso digo; Libia, tierra del “Allah al-Galib”.

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1 Respuesta(s) a “¿Y de qué viven en Libia?”

Viridiana (no registrado)

No tendrás como Vivien en Libia

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