Los niños son las principales víctimas de la guerra en Yemen

Publicado el Por Arabia Watch (author), Mohammed al Qalisi and Charlene Rodrigues (author)

Un niño pasa por los escombros de una casa derruida en Yemen (fotografía: AFP)
Un niño pasa por los escombros de una casa derruida en Yemen (fotografía: AFP)

 

Después de un breve respiro tras los ataques aéreos saudíes dirigidos contra las milicias hutíes en la capital yemení, Saná, a principios de esta semana, 10 niños se aventuraron a salir a jugar al fútbol en la calle Al-Qasr, cerca del Palacio de la República. Poco después, una bomba de racimo caía junto a ellos y la metralla de la explosión les alcanzaba. El impacto de la metralla perforó sus piernas y pies, y tres sufrieron graves lesiones en la cabeza y la columna vertebral.

Faiza Ahmed Mashoora, testigo presencial del ataque, describió el incidente como "sin precedentes".

Los niños, con edades comprendidas entre los 8 y 13 años estaban perdiendo mucha sangre, y fueron trasladados inmediatamente al hospital republicano estatal, donde Yehyia Al- Hadi, un médico ortopédico explicó que los tres niños estaban en "estado crítico y podrían no sobrevivir".

Debido a la falta de suministros médicos y personal de apoyo adecuado, el médico quería trasladar a los niños a otro hospital en Al-Thawra, o a algún hospital privado, tal como el de la Universidad de Ciencia y Tecnología o el hospital saudí-alemán para que recibieran atención inmediata.

Todo eso ocurrió el martes. Hasta el sábado, los tres menores continúan en cuidados intensivos. El tío de uno de los niños, Saleh Abd Rahman, dijo que su sobrino había sido trasladado para recibir tratamiento, ya que era quien se encontraba en estado más crítico, pero que llevó bastante tiempo poder trasladar a los otros dos niños. Los tres ya han recibido tratamiento, y ahora se encuentran a la espera de las cirugías especializadas que necesitan. En la crisis actual, no es probable que esto ocurra, e incluso en tiempos de paz las personas que requieren este tipo de operaciones complejas a menudo deben viajar al extranjero, a lugares como Jordania o los Emiratos Árabes Unidos. Cuanto más larga sea la guerra en curso, menores serán sus posibilidades.

Historias como estas se han vuelto muy comunes en Yemen desde el inicio de la operación militar saudí contra las milicias hutíes, hace tres semanas.

Ahora, uno de los niños, lleno de torniquetes blancos, espera su turno en la sala de espera para ser atendido, mientras sus padres y otros pacientes que esperan su turno lloran repetidamente y claman: "¿Por qué nuestros hijos, qué hicieron? Sólo estaban fuera jugando".

El hijo de Ahmad Taha es uno de los muchos niños que han sido gravemente heridos en las últimas semanas. Ahmed llevó a su hijo al hospital, pero se vio obligado a esperar durante horas. La gravedad de las lesiones no soportó el largo tiempo de espera. Finalmente, amputaron la mano de su hijo de 8 años, confiesa el angustiado padre.

La situación es tan crítica que Ahmed se queja de que la gente no sólo tiene miedo de las bombas o los misiles: "Otro asesino son los mismos hospitales. Los médicos no están pudiendo hacer nada una vez que los pacientes son traídos aquí", se queja.

Pero aun cuando finalmente están revisando al hijo de Taha, decenas de otros padres con niños heridos esperan la atención. Gritan reiteradamente en busca de ayuda, pero es en vano. Tan fuerte como gritan, sus gritos son ahogados por los gritos de niños, muchos de los cuales son claramente de dolor. Los médicos corren en busca de anestesia, medicinas o material quirúrgico para atender a los más pequeños, pero también es en vano.

El doctor Al-Hadi confirma que están faltos de medicamentos básicos para salvar vidas y también de experiencia médica."Los hospitales no tienen ni el dinero ni la influencia para conseguir la ayuda médica necesaria y oportuna, ¿cómo se supone que debemos tratar a nuestros pacientes?", se lamenta.

Sitara Jabeen, portavoz del Comité Internacional para Oriente Medio de la Cruz Roja (CICR) denuncia que durante varias semanas ha habido numerosos obstáculos para conseguir las autorizaciones necesarias para entregar 48 toneladas de suministros médicos. El sábado, sin embargo, los primeros aviones de ayuda lograron aterrizar en la capital trayendo 16,4 toneladas de medicamentos, vendajes, líquidos intravenosos y equipo quirúrgico que llegó a Saná, además de un equipo médico de cuatro miembros que está en camino a la ciudad portuaria de Adén.

Sin embargo, es poco probable que el goteo de ayuda sea capaz de acabar con todas las necesidades humanitarias.

"Es un desastre, hay escasez de médicos, mientras que las camas de los hospitales están desbordadas por las bajas civiles", dice Taha, "la gente ha perdido sus casas y sus posesiones y ahora están perdiendo a sus seres queridos".

La Organización Mundial de la Salud informa de que al menos 643 personas han muerto desde el inicio de la campaña militar liderada por Arabia Saudí el 26 de marzo contra los hutíes, en la que más de 2.200 personas han resultado heridas. UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la infancia), asegura que al menos 74 de los muertos eran niños.

 

El precio del combustible no para de subir mientras el dinero baja

No sólo las familias y seres queridos de los heridos están afectados por la crisis. Saná también está sufriendo una gran carencia de otros efectos.

Durante días, cientos de conductores han estado esperando cerca de la calle Hadda, convergiendo en la rotonda Al-Misbahi, para obtener combustible. La fila es de casi 5 kilómetros de largo y no da señales de disiparse.

Después de tres días en la fila, un encantado Suhail Shaman, de 27 años, mastica qat (un narcótico suave), y sonríe, "Alhamdulillah [gracias a Dios], puedo ir a casa ahora", dice tras llenar el tanque de su vehículo con el límite máximo de 40 litros, a 2,8 dólares por litro.

Oxfam ha informado de que el precio del diésel se ha disparado hasta los 2.80 por litro, debido a la escalada de violencia y la escasez de suministro. El valor local del riyal frente al dólar de Estados Unidos a su vez se está hundiendo, llegando ya a 226 riyales por dólar en comparación con las cifras oficiales, que lo sitúan alrededor de 215. Los analistas advierten que podría caer aún más si los ataques de la coalición liderada por los saudíes no cesan o los hutíes no deponen las armas.

Cuando el arquitecto Mohammed Al-Qassimi intentó retirar dólares por razones de trabajo, su banco no se lo permitió. “Poco después del inicio de los ataques aéreos, las personas acudían a los bancos para retirar dólares pero el Banco Central de Yemen dio órdenes a los bancos de no darlos", dijo Qassimi.

Los que tienen algún tipo de ahorro están extremadamente preocupados porque cualquier colchón financiero que puedan haber tenido, ahora puede desaparecer. El aumento del precio del envío de dinero al extranjero aumenta más aún el pánico.

"En lugar del precio estándar de $ 7 por enviar $ 1,000, tuve que pagar $ 15, estamos siendo exprimidos por todos lados", protesta Amal Alnesi, que tuvo que enviar el dinero con urgencia a su madre enferma, que está bajo tratamiento de quimioterapia en Jordania.

 

La escasez de alimentos está afectando a las empresas locales

Antes del conflicto, más de 10 millones de yemeníes -cerca de la mitad de la población del país- no sabía cómo podría hacer su próxima comida. Es seguro que la violencia empeorará más está situación.

Incluso en la capital, la escasez de alimentos se han generalizado en los zocos o mercados, especialmente en el trigo, el arroz y el azúcar.

Amar Ali Yehyia, que vive en la zona antigua con una familia de ocho miembros, dijo que en unas semanas el país se quedará sin trigo ni arroz, "no estoy seguro de qué hacer", dijo y explicó que las personas ricas se abastecen de artículos no perecederos tales como azúcar, arroz, trigo y aceite, ya que se espera que los precios suban a medida que la disponibilidad sea cada vez menor.

Las empresas también han recibido un golpe severo. La carnicería de Mohammed Al-Hammedi en la parte antigua de Saná, no ha vendido más de 2 ó 5 pollos al día en la última semana. Sus gastos para la alimentación y el cuidado de los animales son los mismos, "antes solía vender 15 o 20 kilos de carne todos los días. Los viernes, la gente come pollo, pero el negocio no es como antes, los clientes se están frenando porque la mayoría de las personas están en el paro. Ellos están siendo cuidadosos", dijo.

Mientras tanto, en Adén, los combates y los bombardeos no cesan y muchos residentes se han quedado sin acceso a la electricidad y el agua potable por más de cinco días, lo que está provocando una preocupación generalizada entre los grupos de ayuda internacional.

Bilal Gulamhussein, historiador y escritor residente en Adén, ciudad portuaria del sur, dijo que el agua que utilizan está contaminada y los niños están empezando a caer enfermos. La falta de recolección de basura ha degradado aún más la situación. "La basura no ha sido recogida por días, está infestando de moscas y mosquitos y hay cadáveres yaciendo en las calles", dijo.

El vendedor de alimentos Hamedi dice abatido que tiene cada centímetro de esperanza puesta en que los ataques aéreos paren pronto y en que todas las partes vuelvan a la mesa de negociaciones.

Pero mientras dice que no puede perder la esperanza, está lejos de ser optimista. Los EE.UU. a principios de esta semana anunciaron que habían reforzado su apoyo a Arabia Saudí agilizando un cargamento de armas y habían aumentado las operaciones de inteligencia sobre el terreno.

"He escuchado los informes y estoy convencido de que el final estará cerca a corto plazo", dijo .

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