Las Naciones Unidas no están haciendo nada por Yemen

Publicado el Por Afrah Nasser (author), Arabia Watch (author)

Lugar(es): Saná, Yemen

Búsqueda bajo los escombros de una casa destruida en un ataque aéreo en el distrito residencial de Faj Attan, al sur de la capital, Sanaa, el 25 de agosto de 2017 (fotografía: AFP)
Búsqueda bajo los escombros de una casa destruida en un ataque aéreo en el distrito residencial de Faj Attan, al sur de la capital, Sanaa, el 25 de agosto de 2017 (fotografía: AFP)

 

Cuando dije a mis amigos y a mi familia en Yemen que iba a asistir nuevamente al Consejo de Derechos Humanos de la ONU (UNHRC, por sus siglas en inglés), se pusieron a regañarme.

Tres años después del inicio de nuestra larga guerra –y mi cuarto viaje a una sesión del UNHRC-, entre los yemeníes hay un sentimiento cada vez mayor de resentimiento y desconfianza hacia la ONU por su inacción a la hora de abordar la crisis en nuestro país.

La causa principal de esa desconfianza es la sensación de que la ONU se somete a lo que Arabia Saudí y sus aliados quieren que vea –o que no vea- en Yemen.

Si bien todos los bandos beligerantes han cometido crímenes de guerra en nuestro país, el HRC, bajo la influencia de Arabia Saudí y sus aliados, no ha conseguido establecer una comisión internacional independiente para que investigue esos hechos.

Un breve repaso: En octubre de 2015, bajo las intensas presiones de Arabia Saudí, y debido al insuficiente apoyo de EEUU y el Reino Unido, quedó abandonado en el UNHRC, seis meses después de iniciada la campaña liderada por los saudíes contra nuestro país, un proyecto de resolución impulsado por Holanda para crear una comisión independiente.

En cambio, el Consejo aprobó otra resolución que permitía la creación de un órgano nacional de investigación por parte de Arabia Saudí y el gobierno yemení con sede en Riad, convirtiéndose en el llamado Comité Nacional para Investigar Acusaciones de Violaciones de los Derechos Humanos.

Desde entonces, aunque se supone que el comité tiene que investigar y documentar las violaciones de los derechos humanos, no ha elaborado aún ningún informe de relevancia y, desde mi perspectiva, los que ha preparado están completamente sesgados, centrados únicamente en las violaciones de los derechos humanos de los hutíes, ignorando las de la coalición liderada por los saudíes.

En 2016, Gran Bretaña, aliada de Arabia Saudí, bloqueó otro llamamiento para establecer una investigación internacional independiente, lo que reflejara de forma clara la influencia que los poderosos Estados miembros de la ONU y sus aliados tienen sobre el Consejo.

Ahora, la batalla continúa en la 36ª sesión del HRC, inaugurada a primeros de este mes. Los Estados miembros tendrán la oportunidad, una vez más, de decidir si la ONU debería llevar a cabo una investigación independiente.

 

Ajetreo

A raíz del llamamiento de 67 organizaciones de derechos humanos para que se establezca una misión de investigación de la ONU de los crímenes de guerra en Yemen, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad al Hussein, también renovó su petición a favor de una investigación internacional.

“Los mínimos esfuerzos realizados para conseguir que se rindan cuentas durante el pasado año son insuficientes para responder a la gravedad de las violaciones diarias y continuadas que se producen en este conflicto”, dijo Zeid en un discurso en la apertura de la sesión del Consejo.

Mientras el Consejo se ponía en marcha en la bulliciosa sala del UNHRC, hablé con Mona Sabella, encargada de misiones de apoyo y defensa en el Instituto para los Estudios de Derechos Humanos de El Cairo, una de las organizaciones que firmó la petición.

“Esta sesión es más importante que en años anteriores porque Holanda ha conseguido más apoyos de otros miembros, como Canadá, Luxemburg, Irlanda y Bélgica”, dijo.

Sabella dijo que esperaba que dos proyectos de resolución rivales compitieran en la búsqueda de apoyos: una resolución presentada por Holanda para crear un órgano de investigación internacional y una resolución preparada por Egipto y Arabia Saudí a favor de la creación de un órgano nacional de investigación.

“Y nosotros, junto con otros grupos de defensa de los derechos humanos, estamos trabajando realmente duro para convencer a los Estados miembros de que en esta ocasión apoyen la resolución holandesa”, añadió Sabella.

Cuando terminé mi entrevista con Sabella, me dirigí al otro lado de la sala para reunirme con varias personas del Comité Nacional del Yemen para Investigar las Acusaciones de Violaciones de los Derechos Humanos. Huda al-Sarai, miembro del grupo, sugirió que, aunque algunos hayan criticado al comité por su falta de imparcialidad, esa no es la razón de su ineficacia.

“Nuestro trabajo se ve socavado por un sistema judicial desactivado y creo que ningún órgano internacional de investigación puede conseguir éxito alguno mientras la guerra siga en marcha y carezcamos de un Estado de derecho”, dijo.

Junto a nosotras, Abdulrashid al-Faqih, director ejecutivo de la Organización Mwatana para los Derechos Humanos, con sede en Sanaa, se muestra de acuerdo con al-Sarai en que el Yemen es inseguro y que el sistema judicial es inoperante, pero precisamente por esa razón, dice, es por lo que es necesaria una investigación internacional.

“Las partes beligerantes y los grupos armados en Yemen actúan sin respetar consideración legal alguna”, dijo, “por ello tenemos que conseguir que rindan cuentas por las violaciones de la legislación de los derechos humanos y del derecho humanitario internacional”.

Conseguir que se rindan cuentas no va a poner fin de inmediato a la guerra en Yemen, mucha gente con la que he hablado así lo ha reconocido, no obstante, favorecerá el camino para poder alcanzar ese final.

Una investigación internacional, me dice Kristine Beckerle, encargada del Yemen y los Emiratos Árabes Unidos en Human Rights Watch, “asegurará que la comunidad internacional tenga que recapacitar sobre lo que esta guerra ha implicado para los yemeníes de todo el país y, en el mejor de los casos, inspirar a los Estados para que finalmente adopten las acciones necesarios para asegurar que esas violaciones acaben”.

 

Inútil batalla

Me fui de Ginebra con un sentimiento de esperanza trágica. Aprecio los esfuerzos de los grupos por los derechos humanos, pero la justicia para el Yemen está amenazada por la hegemonía de Arabia Saudí en este Consejo y en otros importantes organismos de la ONU.

Una serie de acontecimientos anteriores han demostrado que son los saudíes quienes tienen la palabra final a la hora de impulsar una investigación de la ONU sobre el Yemen.

Incluso en esta ocasión, al principio de la sesión en curso, el representante saudí en el Consejo rechazó los llamamientos a realizar una investigación, diciendo que ahora no era el momento. Teniendo en cuenta los pasados intentos, esto no augura nada bueno.

Para mí, se trata de una batalla inútil: los grupos por los derechos humanos alzándose en apoyo de los civiles yemeníes frente al gran poder de Arabia Saudí en el UNHRC.

Las resoluciones que han salido del Consejo son un reflejo de cómo los Estados miembros consideran los problemas relativos a los derechos humanos y, por parte de Arabia Saudí y sus aliados, los crímenes de guerra en Yemen les importan menos que poco.

Con el poder que estos países ostentan en el UNHRC, a los defensores de los derechos humanos sólo cabe desearles la mejor de las suertes.

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