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Directores de cine kurdos están participando durante los últimos años de forma cada vez más activa en un gran número de festivales internacionales, algunos de los cuales ganaron premios de reconocimiento, a pesar de que el número de largometrajes producidos tanto dentro de la región del Kurdistán como fuera es bastante reducido, además de que el cine kurdo en general está ausente en las salas de cine de la región.

El cineasta Hussein Siudin, profesor en la academia de cine de Erbil, asegura que está habiendo un progreso en el cine kurdo a nivel internacional, que muchos de los directores y artistas de cine kurdos reciben invitaciones para participar en festivales internacionales, a veces como observadores y en otras ocasiones presentando sus producciones cinematográficas.

Siudin añadió que las películas kurdas, a pesar su participación en festivales, siguen estando ausentes en el ciclo de presentación local, regional e internacional, exactamente al contrario que el cine iraní, turco o árabe, que ocupa un lugar destacado en esta área. El cineasta señaló la necesidad de apoyo gubernamental y la asignación de un gran presupuesto para cine por parte del gobierno regional de Kurdistán. El cine es el espejo de los pueblos, especialmente para el pueblo kurdo que, según considera Siudin, necesita hacer llegar su mensaje al mundo, y que esta es la mejor manera de llevarlo a cabo.

El joven cineasta Iyad Jabbar cree que hay un exceso en el número de filmes kurdos que participan en festivales internacionales, haciendo hincapié en que el camino no es la mera participación, sino conseguir premios o al menos tratar de dar difusión al cine kurdo a través de estos festivales, lo cual considera que aún no se ha logrado salvo con un reducido número de filmes kurdos.

Jabbar dice que las películas que intervienen en los festivales son siempre las mismas y de los mismos directores, algunos de los cuales no son kurdos, y algunas veces se presentan como cine iraní o turco. También asegura que hay filmes que participan con el apoyo gubernamental por medio del Ministerio de Cultura de la región del Kurdistán iraquí.

Iyad Jabbar criticó la política de aquellos que financian el cine en el Kurdistán iraquí, ya que, según él, no se toman el asunto con seriedad, y financian sólo a un número reducido de cineastas mientras que se olvidan del resto. Tampoco se preocupan por los millones de dinares iraquíes que emplean en una producción cinematográfica que ni siquiera se proyecta en las salas locales ni en los ciclos de cine, lo cual ralentiza el progreso del cine kurdo.

El cámara y fotógrafo Serbest Osman, aclara que los filmes kurdos que han ganado premios en festivales internacionales están relacionados con la realidad política, en tanto a su trama principal y los acontecimientos que abordan.

Osman continuó diciendo que el cine en la actualidad ha empezado a enseñarse académicamente en institutos y universidades de la región, y que posiblemente salten al escenario en un futuro un gran número de artistas y cineastas, lo cual necesitará de productores ajenos a la institución del gobierno, así como distribuidores en todo el mundo con el fin de lograr ingresos, al mismo tiempo que se consigue transmitir la idea y el mensaje del filme al espectador de cualquier parte del mundo.

Osman también señaló la necesidad de realizar “doblajes” a idiomas internacionales para así asegurar una rápida expansión en otras naciones, y que la participación en los festivales no sea exclusiva de una reducida élite.

Cabe señalar, que la película Yol (“El Camino”), del fallecido cineasta del Kurdistán turco Yilmaz Güney, que fue ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes de 1982, fue el verdadero comienzo del cine kurdo.

A principios de los noventa del siglo pasado se produjo una nueva avalancha cinematográfica en la región tras la formación de una administración kurda independiente de Bagdad con apoyo iraní y turco, pero fue a principios del siglo XXI cuando el cine kurdo saltó al escenario internacional de la mano del cineasta kurdo Bahman Ghobadi, de cuyas obras los críticos dieron el nombre de “cine de protesta pacífica”. Otros directores de cine kurdos dignos de mención son Hassan Ali Mahmoud, con sus famosas películas “Quarter of scarecrows” y “Shirin”, Honer Salim o Shaukat Amin Korki, director del largometraje “Memories of stone”, ganador de varios premios, entre ellos el premio del Festival de Abu Dhabi.

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