El Parlamento kuwaití se disuelve en medio de una disputa política.

"Para rectificar la escena política, la falta de armonía y cooperación... y el comportamiento que socava la unidad nacional, fue necesario recurrir al pueblo... para rectificar el camino", reza un decreto emitido por el príncipe heredero, el jeque Meshal Al Ahmad Al Sabah.

El decreto dice que se celebrarán elecciones dentro de dos meses para elegir un nuevo parlamento.

Desde hace meses, el parlamento y el gobierno están enfrentados por los intentos de los legisladores de interrogar a los ministros, una medida que el gobierno considera una perturbación de la autoridad ejecutiva.

El 19 de abril, el presidente del Parlamento, Marzouq Al Ghanim, suspendió las sesiones de la asamblea tras la dimisión del gobierno.

Antes, el martes, juró su cargo un nuevo gobierno de 12 miembros.

El Parlamento aún no había aprobado el presupuesto del Estado. El ministro de Finanzas, Abdul Wahab al-Rasheed, dijo el martes que el presupuesto para el año fiscal 2022/2023 se aprobaría después de las elecciones, para las que aún no se ha fijado una fecha, y que el gobierno seguiría trabajando de acuerdo con el presupuesto 2021/2022.

Al-Rasheed dijo en un comunicado que el próximo presupuesto, que debía aprobarse antes de noviembre, había fijado el gasto en 23.650 millones de dinares (77.240 millones de dólares), frente a los 23.480 millones del presupuesto 2021/2022.

El anterior gobierno dimitió en abril ante una moción de no cooperación en el parlamento contra el primer ministro Sheikh Sabah Al Khalid, que a finales del mes pasado fue sustituido como premier por el hijo del actual emir, Sheikh Ahmad Nawaf Al Sabah.

La estabilidad política en Kuwait, productor de petróleo de la OPEP, ha dependido tradicionalmente de la cooperación entre el gobierno y el parlamento, la legislatura más viva de la región del Golfo.

Kuwait prohíbe los partidos políticos, pero ha concedido a su poder legislativo más influencia que a los órganos similares de otras monarquías del Golfo.

Los estancamientos entre el gobierno y el parlamento de Kuwait han provocado a menudo cambios en el gabinete y disoluciones de la legislatura a lo largo de las décadas, lo que ha dificultado la inversión y las reformas. La última vez que se disolvió el Parlamento fue en 2016.