Occidente hace la vista gorda ante los abusos en Egipto y se cobra vidas, según la oposición.


Egipto ha sido testigo de la "brutalidad sin precedentes del régimen actual" en los nueve años transcurridos desde la masacre de Rabaa, advirtió el jefe del Consejo Revolucionario Egipcio en una carta enviada a los legisladores del Reino Unido antes del aniversario de lo que se ha descrito como "uno de los acontecimientos más sangrientos de la historia reciente de Egipto".

El Dr. Maha Azzam dijo: "Los últimos nueve años han sido testimonio de la brutalidad creciente y sin precedentes del régimen actual contra cualquier forma de disidencia, incluso un tuit. Las víctimas son de diferentes orientaciones políticas y algunas son detenidas por error y sufren las consecuencias de ser desaparecidas, retenidas durante años sin juicio y torturadas."

Además, añadió, "bajo el mandato de Abdel Fatah el Sisi, Egipto ha alcanzado el tercer puesto mundial en ejecuciones políticas. A los egipcios se les niega la libertad de reunión y de expresión."

La carta llega cuando los egipcios recuerdan los sangrientos sucesos del 14 de agosto de 2013, cuando las fuerzas de seguridad aplastaron la sentada pacífica de miles de civiles que protestaban contra el golpe militar que derrocó al primer presidente civil elegido democráticamente en Egipto y descarriló su incipiente democracia, disparando y quemando a cientos de personas.

Casi 1.000 personas murieron en lo que, según Human Rights Watch, fueron redadas sistemáticas, ordenadas por altos cargos y que probablemente constituyeron crímenes contra la humanidad.

En la actualidad hay unos 60.000 presos políticos en Egipto, que viven en condiciones paupérrimas, como la falta de acceso a la luz solar y la escasa alimentación. Los presos políticos son sistemáticamente torturados y se les niega la atención médica, y el índice de penas de muerte dictadas se ha disparado.

"El régimen intenta encubrir las violaciones sistemáticas de los derechos humanos ganándose el silencio de Occidente mediante lucrativos acuerdos de armas", afirma Azzam en su carta. "Egipto se encuentra entre los diez principales importadores de armas del mundo a pesar de la profunda crisis de la economía egipcia. Estas compras de armas dejan endeudados a los egipcios, que necesitan desesperadamente la atención sanitaria y la educación más básicas, para las generaciones venideras."

Pidió a los responsables políticos y a los parlamentarios que "reevalúen sus políticas hacia el régimen de Egipto."

"El apoyo de Occidente y del Reino Unido al régimen egipcio y su vista gorda ante los abusos cuesta vidas y aumenta el sufrimiento del pueblo egipcio."

"Les pedimos que se pongan al lado de la lucha por la libertad y los derechos del pueblo egipcio y se aseguren de que el Reino Unido revise su política hacia el régimen de Abdel Fattah el Sisi", concluyó.

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