Paseos nocturnos por el Bósforo… los tiempos cambian

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Hubo un día en que el Bósforo aún no se había vestido con las modernas luces y el ritmo frenético al que ha sucumbido hoy en día, siendo un lugar ideal para las excursiones nocturnas por sus aguas y bajo la luz de la luna llena, al ritmo de los más exquisitos estilos de música otomana.

En aquellos tiempos, la luna despertó la curiosidad de la gente, así como su admiración, como demuestran los versos de la poesía árabe gazal, inundada de metáforas en las que el amante compara a su amado con la luna. Los otomanos no fueron una excepción a esta regla, especialmente porque en aquel tiempo la luna se mostraba más radiante, pues no había las luces artificiales y la contaminación que hoy cubre Estambul.

Los otomanos, al igual que sus semejantes en la Europa de la Edad Media, tenían la creencia de que la exposición directa a la luz de la luna podía ser perjudicial, sin embargo, esto no les impidió navegar por las noches en el Bósforo y pasear bajo la luz de la luna.

No se sabe exactamente cuándo comenzaron a proliferar esas veladas nocturnas surcando las aguas del Bósforo. Algunos historiadores remontan sus inicios a la época del sultán Selim II (1566-1574), y atribuyen su propagación a la construcción de pequeños palacios para los sultanes a orillas del Bósforo, lo que condujo a un aumento gradual de residencias de verano (yali) a ambos lados del río, propiedad de las clases adineradas, así como la extensión de los pueblos de alrededor. Sin embargo, otros remontan su aparición a época posterior, el periodo otomano de los tulipanes (1730-1718).

En aquellos tiempos, la única manera de cruzar el río que separa la orilla europea de la asiática en Estambul era con las barcas de madera kayguk (conocidas en Turquía y Grecia como kayik) tipo canoa. El elegante kayik iba impulsado por un grupo de remeros al ritmo del canto del capitán, el más grande era el kayik personal del sultán, seguido de su séquito, que captaba las lejanas miradas de la gente desde la orilla.

En el siglo XVI, el egipcio Halim Pasha era el que dirigía la organización de excursiones nocturnas en barca por el Bósforo, ya que las orillas se estaban llenando de palacios yalis. Algunas excursiones se prolongaban dos días, y los guías pasaban la mañana en alguno de los jardines de las residencias tomando el desayuno.

Los kayiks iban equipados con toda suerte de enseres, agua para beber, narguiles y tabaco, raki, aperitivos, mantas para el frío, e incluso en las barcas más grandes disponían un fuego para hacer carne y pescado a la brasa, según narra Aktaş Uğur en İstanbul’un 100 Ağacı. Algunos dueños de yalis preparaban sus jardines para invitar a sus amigos que paseaban en kayik por el Bósforo. Aktaş nos cuenta cómo los kayik más lujosos contaban con una refinada orquesta que deleitaba las noches de la alta sociedad en las aguas del Bósforo.  

El escritor Abdülhak Şinasi Hisar, en su obra de 1942 Boğaziçi Mehtapları (“Noches de luna en el Bósforo”) realiza una descripción detallada de las numerosas excursiones y paseos de ocio que tiempos atrás cubrían las aguas del Bósforo en un desfile de kayiks, al son de la música más refinada de la época, como la suite clásica otomana fasıl.

No sabemos exactamente cuándo dejaron de organizarse aquellas excursiones, que aún se realizaban en la época del sultán Hamid II, y que se interrumpieron con la marcha de Said Halim Pasha a Europa. Algunos han intentado revivir estos paseos en la actualidad, pero no pueden compararse con los paseos otomanos por el Bósforo que una vez se hicieron en el pasado bajo la luz de la luna. 

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